El Real Madrid del pase atrás

Cristiano Ronaldo of Real Madrid celebrates the first goal during the UEFA Champions League Final at the Principality Stadium, Cardiff
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03/06/2017

El 23 de abril de 2017, durante el primer periodo de un decisivo encuentro ante el FC Barcelona, Gareth Bale (re)caería lesionado del maldito sóleo de su pierna derecha. Lo hacía a siete días del comienzo del mes más trascendental de la temporada, aquel que divide quién descorcha el champán de quién se queda con la amarga miel en los labios. Aunque los posteriores acontecimientos han aliviado el impacto de tal suceso, Zidane asistía en ese momento atónito a un hecho demoledor: iba a tener que encarar la pelea por los títulos sin el que era su jugador franquicia, con permiso de un magnánimo Cristiano Ronaldo que parecía asumir la paulatina cesión de su testigo. Tan cierto es que ZZ gozaba de un inmaculado abanico de recursos para suplirle, como que Bale había sido, en opinión de quien escribe, el mejor jugador blanco de la temporada 2015/2016 y por ende el técnico francés le había dado un rol central en un sistema de juego merengue continuista respecto al que propició la Undécima. Su Madrid, el Real Madrid de Zidane, tenía una serie de características muy claramente identificables: el 4-3-3, la BBC, la función protagonista de Gareth como torbellino ofensivo y sobre todo una acción de juego muy concreta: el bombardeo de centros al área. Para el pataleo de muchos analistas, Zizou consideraba que el centro aéreo era una acción en la que merecía mucho la pena invertir, pues contaba con dos de los mejores rematadores del planeta (Cristiano y el propio Bale) además del notable Benzema y una serie de jugadores con capacidad de desequilibrar con constancia para ganar línea de fondo. Desde luego, no se puede decir que los resultados desmintieran la idea de Zizou: así el Madrid levantó una Copa de Europa y rozó una liga que parecía imposible. Sin embargo, sin el 11 blanco se caía el invento. El expreso de Cardiff era el futbolista más contextual en la mencionada idea de juego: nadie contaba con su capacidad para desbordar y ganar línea de fondo en el once blanco y su marcha hacía perder un rematador excelente que no tenía réplica. Zidane no se quejó, de hecho no se le conoce tal gesto, pero intervino. En silencio, como acostumbra, pero vaya si lo hizo. Para ilustrar la relevancia de su intervención no solamente basta con exponer el histórico doblete culminado el pasado sábado en Cardiff, sino que hay que añadir un dato absolutamente brutal para acompañarlo: los últimos SEIS tantos del Real Madrid durante su camino a La Duodécima vinieron derivados de la acción fundamental de su plan. El pase atrás.

Isco of Real Madrid during the UEFA Champions League Final at the Principality Stadium, Cardiff Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd +44 7814 482222 03/06/2017
Isco ha sido trascendental en la temporada blanca. Focus Images Ltd

Por el lugar de Bale entró Isco, como no podía ser de otra manera. Tan cierto es que el 22 pasaba por ser uno de los futbolistas más inspirados del momento como que hasta el encuentro de vuelta contra el Bayern sumaba la friolera de 77′ minutos en los ocho partidos anteriores de Copa de Europa. Mas lejos de limitarse a resolver la papeleta con una sustitución hombre por hombre, Zizou acompañó a dicho cambio de una alteración total del plan de juego blanco. Se pasaba a un 4-3-1-2, se redefinía por completo los roles de los atacantes y se gestaba toda una serie de rutinas ofensivas nuevas. Aquella relevantísima variación en pleno corazón de la temporada iba a tener (y todavía tiene) imperfecciones defensivas, evidentemente no era perfecta, pero tenía sentido. El déficit de desequilibrio que propiciaba la salida de Bale por un centrocampista se compensaba con un potentísimo elemento asociativo como el malagueño, capaz de construir triángulos de pases por todo el carril central del campo y dividir rivales con dicha acción. El Real acumulaba a cuatro centrocampistas, cuatro de los muy mejores del planeta y buscaba una tarea muy concreta: ya no trataba de encontrar la ventaja por fuera, sino que intentaba juntar al rival por dentro y explotar la ventaja por fuera. La banda ya no sería territorio de extremos sino casi íntegramente de unos madurísimos Marcelo y Carvajal, abiertos para ensanchar el campo y prestos para castigar una excesiva acumulación de hombres en un sector y encontrar a un indetectable Cristiano que puede aparecer de dónde quiera, a Benzema o a cualquiera que se incorporara de segunda línea. Sin Gareth y sin todo lo que el galés significa, ver el balón correr por arriba y andar peleando segundas jugadas no era el contexto más favorable para los Kroos, Modric, Isco y compañía, así que se cambió el centro aéreo (una acción con la que, por cierto, se hubieran sentido muy cómodos Chiellini, Bonucci, Barzagli y Buffon) por el pase atrás (una acción con la que le metieron cuatro tantos a la Juve de Chiellini, Bonucci, Barzagli y Buffon). La pelota tensa y magna hacia el que se incorpora de cara. Llegar y no estar. Y el resultado es sabido. Zidane ha logrado hacer historia bordando la inteligencia emocional, desde una soberbia gestión de minutos y desde una decisiva preparación física, claro que sí, pero nada de eso hubiera relucido si no hubiera marcado diferencias también desde la pizarra. Y vaya si lo ha hecho.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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6 comments

De acuerdo con la idea general, comparto que el cambio que ejecuta Zidane en todo un mes de marzo le da al Madrid una variante que no tenía ofensivamente y es, efectivamente, la que le lleva a ganar a la Juve. Aunque varias objeciones. Creo que el gol de Casemiro viene de un balón al área y rechace que la Juve no sabe controlar, más que de un pase atrás y que ese gol y el siguiente en pocos minutos decantan la final desde la brillante presión tras pérdida del Madrid. Para mi, todavía más fundamental.
Y, acerca de Bale, no comparto la visión sobre lo que estaba siendo su temporada hasta la lesión. Es cierto que ZZ, después de ver su final de 2016 entre Liga, UCL y Eurocopa quiso darle el timón de la nave. Pero yo creo que no lo llegó a coger, en parte también porque se ha perdido los partidos donde cogerlo tiene mucho más impacto. Igualmente pienso que Bale necesita sentirse última esperanza de si equipo para tener actuaciones de Balón de Oro, como en los Spurs, en Gales o el año pasado cuando CR no estuvo. Por eso mi impresión global es que el Gareth 2017, hasta ahora, ha vuelto a la versión 2015 más que a la 2016. Por números es su peor temporada en el Real Madrid y, si bien no compro que al equipo le viniera bien su lesión, lo cierto es que no ha notado su baja demasiado. Y soy el primero que quiere ver al Bale marzo-junio 2016 una temporada completa o más, pero por ahora no lo hemos visto.

Apunte (lo acabo de revisar), el gol de Casemiro viene de otro centro atrás raso de Marcelo a Kroos, y su tiro supone el rechace para el correspondiente de Case. Los 4 goles viene de pase atrás

Gran artículo Guillermo.
Para mí, una de las claves de jugar con cuatro centrocampistas es que tanto Marcelo como Carvajal han vivido como extremos en muchos partidos y eso le proporcionaba mucha superioridad en el ataque.
Fundamental Casemiro en las ayudas y coberturas en banda y la calidad de Lukita y Kroos para mover al equipo.
Cristiano en plan killer total

Un saludo

Artículo totalmente acertado, ayer ya estuve escuchando precisamente eso, ZZ había trabajado esta jugada pensando precisamente en las características de los centrales de la Juve, muy preparados y experimentados para repeler el juego aéreo pero vulnerables por edad y lentitud a la hora de anticipar el pase a la segunda linea llegando desde atrás.
Con respecto a Bale, coincido pero solo en parte, Bale ha demostrado ser determinante en partidos al límite (finales, remontadas), y ante equipos menores por su superioridad física y de desborde. Sin dejar de lado las extraordinarias condiciones que tiene creo que el actual 11 del Madrid es óptimo por lo que mencionas (superioridad en el centro, Isco suma a la creación, libertad y recorrido para los laterales y CR de 9, pivote y rematador) y la muy probable titularidad futura de Gareth deshaga algo el camino andado y dé lugar a ese Madrid atascado, de centro al área y proclive a tener que solucionar partidos a tumba abierta…
Ejemplo claro de tu artículo que este Madrid levantó el vuelo a partir de la segunda parte de munich donde Marco Asensio dotó al Madrid de juego por dentro, sacrificio y presión y supuso la gran segunda parte que remontó el partido. Desde ese momento entró Isco en juego hasta la final y salvo los primeros 20 minutos del Calderón el Madrid ha mostrado la versión que avasalló a la Juve en la segunda parte y con la que ha terminado de ganar la Liga. Como pasó antes, el azar de las lesiones (Carletto y ZZ) ha influido indudablemente en la deriva al Madrid asociativo pero eso no resta ni un ápice de mérito a todas las variantes, soluciones y mejoras que Zidane ha aplicado demostrando que es más que un buen conductor de grupos.

Gran articulo explicando el improvisado y decisivo cambio de plan del Madrid. Quien sabe que habria pasado si Greth no se hubiese lesionado. Y vaya papeleta el año que viene despues de lo que ha hecho Isco. Habra minutos para todos seguro, pero ya no esta tan claro cual sera el equipo tipo en los partidos donde te juegas todo. Y quiza lo mejor es no tener un equipo tipo si no elegir en funcion del momento de forma y lo que venga mejor con el rival en cuestion

Completamente. Tener variantes de juego y con ese nivel de jugadores te permite plantear un antídoto contra, por ejemplo, un Bayern y otro contra Juve o Chelsea, en función de sus virtudes y defectos, que también van a ser distintos. A priori la distancia del Madrid con los demás ahora mismo creo que es casi mayor que la del Barcelona de Pep en su momento. Es que este Madrid si juegas cerrojo a lo Inter 2010 o Chelsea 2012 te da el balón, se repliega, sabe sufrir y te mata con espacios a poco que te despliegues.

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