Marcelinho se disparó al pie

Real Madrid Bale focus

No sabemos si la flagrante mano que cometió Marcelinho en el minuto 18 para evitar el gol de Varane fue una pícara decisión meditada o si fue un acto reflejo instintivo del cual su racionalidad no tiene ninguna responsabilidad, pero lo cierto es que su acción cercenó de cuajo el sueño del Ludogorets de hacer algo en el Bernabéu y estropeó su quizá única oportunidad de pisar un estadio como el coliseo blanco. A partir de ese momento el equipo búlgaro perdió cualquier opción de contraatacar, de disputar el partido al equipo blanco y se obligó a permanecer replegado evitando espacios que provoquen una humillación. El Madrid nunca quiso hacer sangre, jugó con el piloto automático esperando que pasen los minutos, pero aún así los goles fueron cayendo de forma casi automática. Muchos de los once que saltaron al campo llevan una gran cantidad de encuentros en sus piernas y se notó el agotamiento físico y mental de la mayoría de ellos, especialmente de los centrocampistas (Isco y Kroos) que son los que más tienen que pensar. Destacó un Illarra que sí encontró en este partido una oportunidad de reivindicarse y se le vio muy motivado por gestionar los ataques blancos, algo que hizo con personalidad y presencia. También sobresalió un Bale al que se vio integrado en el juego blanco, en su poco comentada versión asociativa, aunque no necesitó hacer grandes esfuerzos porque el contexto no se lo pedía. Acabó sustituido con un golpe en la nariz y por el entró un Medrán que pudo estrenarse como goleador con la camiseta blanca en el único gol del partido que no vino de un balón parado. Fue insultante la superioridad blanca en ese aspecto, que en cada córner encontraba una ocasión manifiesta para batir la portería de un dubitativo Stoyanov.

Real Madrid v SevillaEuropean Super Cup

Cristiano Ronaldo pudo seguir engordando su casillero goleador en Europea. Foto: Focus Images Ltd

Tácticamente no dejó demasiadas conclusiones el encuentro de cara al futuro, más allá de la comentada actuación destacada de Asier Illarramendi. La falta de tensión hizo estéril cualquier intento de saber cómo iba a variar la estructura merengue la baja de James, aunque quizá sí se puede apuntar que con el ex de la Real Sociedad en el campo, el Madrid juega con algo mucho más parecido a un doble pivote que al triangulo que se da cuando juegan Isco y James acompañando a Kroos. Entró Jesé, que sigue acumulando minutos y el equipo pasó a una suerte de 4-2-4 acompañando a Bale, Chicharito y Cristiano, una formación que sí es probable que veamos cuando el equipo blanco necesite ganar y salga el canario para volcar el campo. Solo son suposiciones, ya que Marcelinho acabó pronto con cualquier tensión competitiva que pudiera tener un encuentro como este de Champions League.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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