Bale, Karim, Cristiano y el partido perfecto

Ancelotti Focus

El Real Madrid le tuvo respeto al Schalke 04 hasta que Bale enganchó la pelota y dijo que para malditas, las lesiones que nos han privado de verlo más tiempo devorando rivales esta temporada. Ante el vértigo, gol. El mejor antídoto para viejos recuerdos y despistes defensivos es una sociedad arriba que se alimenta sola: no hacen falta malabarismos para suministrarles la pelota, no hace falta que Modric hile ni tan siquiera los balones medidos de Xabi a la espalda de una defensa rígida. Los 2 de arriba encienden la mecha, Benzema sopla, y el equipo prende. Se enciende el Madrid al más mínimo síntoma de debilidad del rival y la falla arde, sobre todo si Santana, más de cartón piedra que nunca, sale en la foto. Pululaba Karim por la frontal, invisible para los centrales, y en un enredo de Bale y Cristiano definió con pausa y maestría. Ocho minutos después, se la birló de nuevo al central brasileño y le sobró tiempo para asistir al extremo galés. En dos quiebros, el segundo. Di María se sumó a la fiesta con su característico eslalon vertical en el que se asocia con todo aquel que le tiende un mano y, aunque lo pierdas de vista, acaba en el área. El Schalke corría hacia atrás y Ancelotti hacia delante, hasta que el palo le hizo un feo a Cristiano y el tercer gol se quedó en un casi. Webb, por suerte también invisible, pitó el descanso.

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 Schalke 04-Real Madrid (sharemytactics.com)

En el arranque de encuentro, antes de la tormenta madridista, Gelsenkirchen creyó en el milagro. Los locales le buscaron las cosquillas a Marcelo, excesivamente desprotegido por el Fideo, y los centros laterales incomodaron a la zaga blanca. En un córner, a Matip se le fue por milímetros un cabezazo de gol y Casillas tuvo que hacer el ángel para detener un remate de Draxler a bocajarro tras un despiste de Carvajal. En el segundo palo sigue teniendo el Real Madrid un problema. Conocido por todos, explotado por sus rivales, pero al fin y al cabo, hasta que no se corrija, un problema. Ahí Carvajal sigue dejando dudas. Howedes colgó la pelota un par de veces desde más 30 metros, Pepe se fajó ante un Huntelaar sin acierto y ahí se acabó el Schalke, que no pudo ni sacar el paraguas porque el huracán madridista se lo habría llevado por delante. Corregido el desajuste atrás, llegó la exhibición: dos tiempos de cuarenta y cinco minutos con quince entre medias para aplaudir.

Cristiano Ronaldo ha marcado 46  goles en los 46 partidos de Champions League que ha disputado con el Real Madrid.

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Ataque estático del Schalke 04 (sharemytactics.com)

Tras el descanso, los de Jens Keller no se rindieron y el Real Madrid los metió en el calabozo sin preguntar. La defensa adelantada local siguió sin mezclar bien con un ataque voraz al espacio, manejado por los movimientos con y sin balón de un Benzemá pletórico. Bale arrancó de fuera a dentro, una vez más, Kolasinac no pudo frenarlo, una vez más, Karim arrastró a la pareja de centrales, desquiciada de tanto vaivén, y Cristiano no perdonó: bicicleta, Matip espera un recorte hacia la derecha, gol del portugués con la zurda. El público animaba, incansable, mientras Benzema hacía su segundo gol, el cuarto de la noche. Bale y Cristiano seguían pidiéndola, querían más conocedores de que en las autopistas alemanas no hay límite de velocidad. Santana y Matip no querían mirar, pero el que no miró fue Sergio Ramos: pase con la vista puesta en la grada para un Bale que apretó el botón y la ajustó lejos del alcance de Ralf Fährmann. Un Real Madrid perfecto, redondo, de videojuego.

Ancelotti: “El partido fue perfecto”.

En el debe alemán: la dejadez. A la deriva, reducidos a papilla, no cambiaron de rumbo, no consiguieron acercarse a cortar la hemorragia. Se desangraban a borbotones y no hubo reacción desde el banquillo. Fährmann, paradójicamente acertado ante los delanteros blancos, no tuvo manos suficiente para taponar tanta heridas y el centro del campo entregó las armas. Sin presión al pasador, sin tensión defensiva, corriendo contra su portería una y otra vez, el tridente de ataque de Ancelotti se encontró con un caramelo para morderlo antes de tragarlo. El 6-0 lo anotó de nuevo Cristiano, a pase de Karim, y Huntelaar hizo el gol del honor desde fuera del área tras enganchar un golpeo potente, en parábola, que superó a Casillas. Lo único a la altura del Real Madrid fue el gol del holandés. Bellísimo punto y final.

Real Madrid v Elche CF La Liga

Gareth Bale desequilibró el partido. Foto: Focus Images Ltd
Las jóvenes estrellas del Schalke 04 no brillan

La debilidad defensiva de los mineros era de sobra conocida, pero existía interés por comprobar si las jóvenes perlas alemanas (Meyer, Draxler y Goretzka) estarían a la altura de un partido de estas características. El primero lo intentó: se asoció con Farfán durante los primeros 15 minutos incomodando a Marcelo y trabajó bien en la presión. Tras el ajuste táctico de Ancelotti, fijando un poco más a Di María en la izquierda, perdió presencia en ataque y se acabó desintegrando como todo el equipo. Draxler participó menos, más allá de la clarísima ocasión que desperdicia/salva Casillas en la misma línea de gol. Ante la nula elaboración local por la banda izquierda, Julian se fue haciendo cada vez más pequeño en el partido y acabó pasando completamente desapercibido. Goretzka, que sustituyó a Boateng tras el descanso, se encontró un escenario incómodo: equipo partido y desmotivado. Sería injusto señalarlo, pese a que tampoco consiguió lavarle la cara al S04.

Jens Keller: “Somos un equipo joven que todavía tiene mucho que aprender a este nivel. Cometimos muchos errores simples hoy”.

Draxler Schalke Focus
Draxler firmó un partido decepcionante, en la línea del S04. Foto: Focus Images Ltd

Fueron 6, pudieron ser 10. Bale, Karim y Cristiano no lo olvidarán, Santana y Matip es posible que tampoco. Perfección madridista.

Foto de portada. Focus Images Ltd

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3 comments

Un partido sin historia… una vez compuesta una defensa sólida, escogido un modelo en mediocampo, y estando finos arriba, este Real Madrid es una apisonadora.

"Tras el descanso, los de Jens Keller no se rindieron y el Real Madrid los metió en el calabozo sin preguntar" Enorme, Rosende. Esa frase me la podría encontrar perfectamente en una crónica de Jabois

Lo único en que no estoy de acuerdo es en la culpabilidad de Carvajal en el remate de Draxler, cuando son Sergio Ramos y Pepe los que no aciertan a despejar un fácil centro.

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