Recital ofensivo del Shakhtar

Lucescu-Shakhtar-Focus

El Shakhtar Donetsk llegaba al encuentro frente al Malmö FF sin haber marcado ningún gol en la Champions. No obstante, quizá como aviso o para ir engrasando la máquina, el viernes anterior ya había marcado la friolera de sietetantos contra el Zorya Luhansk. La disposición fue la que se preveía en los dos conjuntos, con los únicos cambios del portero Kanibolotsky por Pyatov en el bando ucraniano y la decisión de Åge Hareide de darle continuidad al joven lateral zurdo Pa Konate en detrimento del peruano Yotún.

El partido tuvo desde el minuto uno el guión esperado, con los de Mircea Lucescu dominando el balón y el Malmö FF replegado. Lo que no se preveía era que el conjunto minero lo dominara con tal fluidez y acierto desde tan pronto. Se notaba que el equipo había trabajado los errores del partido anterior y conocía a la perfección los dos grandes defectos del entramado defensivo sueco: las bandas y los balones a la espalda de los centrales. Los azul celeste no estuvieron nunca cómodos en el Lviv Arena y la desafortunada lesión de Lewicki a los diez minutos de partido no era un buen presagio; el prometedor mediocentro sueco recibió un fortísimo golpe en la cabeza al tirarse al suelo en la disputa de un balón y tuvo que ser evacuado en camilla visiblemente conmocionado y desorientado.

El Shakhtar llegaba y hacía lo que quería, cuando quería y cómo quería. A la exhibición de Bernard, Marlos y Alex Teixeira se le sumaban las constantes incorporaciones de Azevedo y Srna desde los laterales que hacían muchísimo daño con su profundidad. Fácilmente el equipo ucraniano tuvo 3 o 4 ocasiones clamorosas de gol en los primeros 20 minutos, por lo que el fantasma de la portería a cero volvió a rondar en Lviv mientras que el Malmö podía pensar que si había aguantado aquello con un 0-0 la situación solo podía ir a mejor. Pero no, no mejoró y en la enésima recuperación del Shakhtar y en una de las infinitas llegadas de Azevedo, el lateral zurdo puso un centro para Gladkiy que el atacante ucraniano aprovechó tras un primer remate mal despejado por Wiland.

Los de Lucescu dieron un atisbo de respiro al Malmö FF en el tramo final de la primera mitad. Esto permitió a Rosenberg y Djurdjic encadenar algún pase con intención, alguna acción que podía rondar peligro pero nada que realmente pudiera llegar a inquietar al conjunto local. Pese a la aplastante superioridad de los ucranianos, el resultado a la media parte era tan sólo de 1-0 y quizás por ello cabía pensar que en la segunda se vería algo distinto. Nada más lejos de la realidad, un penalti cometido por el central Kari Árnason y transformado por Darijo Srna en el minuto 3 de la segunda daba al traste con toda esperanza sueca, hacía justicia con lo visto en los primeros 45 minutos y situaba al Shakhtar como tercero del Grupo A.

Siguió el festival de los brasileños del Shakhtar que abusaron de los laterales Tinnerholm y Konate, al mismo tiempo que Stepanenko y Fred distribuían con gran facilidad pues ni Adu ni Rakip, sustituto de Lewicki, alcanzaban a cubrir la medular. Seguramente el tercer gol del Shakhtar es la demostración más gráfica de la superioridad de los mineros ante un Malmö ausente: centro desde la izquierda de Bernard, y Eduardo, que había entrado en el descanso sustituyendo a Gladkiy, remata solo a placer ante Wiland. En el cuarto, más de lo mismo. Alex Teixeira se aprovechó de la pasividad de una defensa desquiciada y aprovecho un mal rechace para colocar el 4-0 definitivo.

Quedaba aún un cuarto de hora pero entre los cambios defensivos de Åge Hareide y que lógicamente el Shakhtar bajó un poquito el pistón, la cosa se quedó en 4-0. Los ucranianos consiguieron lo que buscaban: acabaron con la sequía, se situaron como terceros de grupo y demostraron que sus estrellas pueden combinar o desequilibrar individualmente a un ritmo endiablado. Fue un tremendo golpe de autoridad del Shakhtar Donetsk que dejó al Malmö más o menos como se había quedado Lewicki en los primeros compases de partido. 24 remates por 6 del contrario, no hay nada más que añadir.

Foto de Portada: Focus Images Ltd.

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