Ritmo

Sergio Aguero of Manchester City (right) goes round Borussia Monchengladbach goalkeeper Yann Sommer before scoring to make it 3-0 during the UEFA Champions League match at the Etihad Stadium, Manchester
Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420
14/09/2016

Guardiola todavía no se ha hecho con el Manchester City como a él le gustaría, pero de momento le ha imprimido algunos de los rasgos que forman indiscutiblemente parte de su ADN. El más patente ayer sobre el césped del Etihad fue el del ritmo, un aspecto infravalorado de los conjuntos entrenados por el técnico catalán. Podrá jugar mejor o peor, podrá fallar y podrá tener malos días, pero lo que nunca son sus equipos es tediosos, anodinos y mansos: siempre cuentan con un fervoroso deseo de ganar. A partir de ahí el conjunto citizen construyó una presión que desnortó completamente al Mönchengladbach: apenas pudo encontrar su juego y desplegarse con continuidad, y antes de la primera media hora ya se había encontrado dos goles en contra del Sergio el Kun Agüero.

Se diría que fue más productivo lo que hizo el City sin balón que lo que hizo con él. Robando siempre muy cerca de Sommer, en un pressing intenso, valiente y acompasado, sus dinámicos y verticales atacantes encontraron los espacios para ser dañinos. Sobresalió, como viene siendo la norma últimamente, un punzante Sterling en banda izquierda, que se aprovechó de ese ritmo para explotar sus condiciones.

Pablo Zabaleta of Manchester City looks to shoot at goal during the UEFA Champions League match at the Etihad Stadium, Manchester Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420 14/09/2016
Pablo Zabaleta ocupó llamativamente el rol de interior derecho. Foto: Focus Images Ltd

Sólo empezó el City a controlar cuando ya tenía la victoria en su mano. El conjunto de Guardiola atacaba a un ritmo mucho más Premier League style que Xavi Hernández style, lo que habla de la buscada adaptación del técnico de Santpedor a su nueva casa. Crucial en esa identidad fue el rol de Ilkay Gündogan, que debutaba como titular con la camiseta azul celeste. El centrocampista alemán, ocupando la posición de interior izquierdo, apenas fue a pedir el balón al nacimiento de las jugadas como hace habitualmente, a tratar de llevar el peso del juego de su equipo, sino que se estableció entre líneas para recibir, romper y cambiar de ritmo hacia la meta de Sommer: fue más un conductor que un pasador. No sabemos si Pep le entregó ese rol hasta que vaya cogiendo la forma física o se trata de la función en la que le visualiza.

¿Y cómo quedaba el centro del campo local poblado si Gündogan se iba a buscar el balón arriba y el otro interior era Kevin De Bruyne? Pues gracias a la función de Pablo Zabaleta, que ejerció de falso interior derecho de forma más radical que nunca. De hecho, se diría que el argentino ocupó más tiempo el centro del campo que la banda diestra, su teórica posición.

El City logró una importante victoria que no fue redonda ni especialmente estética, pero sí fue enérgica, rotunda y dejó detalles de lo que será en el futuro.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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