Clasificarse es bello, o eso dicen

Rudi Garcia Roma - MarcadorINt

La Roma logró algo que perseguía desde hace años -no se clasificaba para los octavos de final de la Champions desde 2010- pero lo hizo con una sensación de amargura, casi de pesadumbre, como admitiendo que su éxito era el más gris y poco meritorio de todos los que se festejan estos días por Europa, casi avergonzada de sacar el billete ganando un único partido y habiendo sumado un punto de seis posibles ante el BATE Borisov. La Roma sabe, de hecho, que si estará en el sorteo del lunes es más por ter Stegen que por cualquier virtud propia, y que si la noche no acabó en incendio fue porque en Leverkusen el segundo gol del Bayer nunca llegó pese a amagar con hacerlo durante media hora eterna. Media hora eterna en ambos estadios, porque en el Olímpico los bielorrusos también se volcaron y estuvieron muy cerca de anotar un tanto que habría supuesto una clasificación histórica. Wojciech Szczesny, villano en la derrota de Borisov, se redimió con tres intervenciones decisivas -una de ellas, ante Gordeichuk, casi imposible- en ese tramo en el que lo amarillo se había apoderado del césped verde y del entorno rojo.

Nunca una clasificación en la Champions dejando fuera además a un admirado conjunto alemán había provocado tantas críticas. El equipo fue abucheado en su camino hacia los vestuarios y el presidente James Pallotta pidió respeto para los jugadores y criticó con dureza a la hinchada que contamina y a la prensa que tortura. Una buena noticia para Rudi Garcia, cuestionado desde hace ya algunas semanas y que ahora aprecia como, ante un escenario aún más peligroso, la directiva está más furiosa con lo que ocurre fuera que con lo que ocurre dentro. Y de hecho, pide protección para lo de dentro, por mucho que las últimas actuaciones (cinco encuentros sin ganar consecutivos) hayan sido más que decepcionantes.

No sólo las sensaciones dan argumentos a los críticos. También los datos. La Roma se clasificó con el número de puntos más bajo de la historia (6, como el Zenit en 2013) y con la cifra de goles en contra más alta (16). Rudi Garcia, sin embargo, prefirió elegir otro para intentar convencer a los que lo escuchaban de que el partido no había sido tan dramático: tiraron 24 veces. La estadística es real, pero la gran mayoría de esas oportunidades no fueron especialmente peligrosas. También dijo el francés que lo único que importaba era pasar y que en febrero todo será distinto. ¿Lo más positivo? La Roma es el único segundo de grupo al que no le puede tocar el actual campeón, el Barcelona.

Foto de portada: MarcadorInt.

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