Sin concesiones

Neymar Barcelona - Focus

Iniesta cerró la eliminatoria entre Barcelona y PSG antes del cuarto de hora del partido de vuelta, si es que alguien esperaba que el cuadro francés pudiese poner en apuros al conjunto de Luis Enrique. Andrés Iniesta, que volvía a la titularidad después del golpe en la espalda que lo apartó antes de tiempo del choque de París, se giró a 70 metros de la portería de Sirigu y eliminó a Cabaye con un preciso control orientado. Tras el primer regate, completó un vistoso cambio de ritmo para dejar atrás a Cavani primero y a Verratti después. En apenas unos segundos, el capitán azulgrana rajó al PSG de arriba a abajo, con un tajo mortífero en el centro del campo. Clavó el cuchillo en el pecho del club francés y fue bajando por el carril central, como quien corta la carne para comprobar si está suficientemente hecha. Con vía libre hacia la frontal del área, asistió a Neymar y el brasileño anotó el primero de la noche. No hubo tiempo para que el PSG inquietara. No hubo tiempo para que el Camp Nou se pusiera nervioso.

Laurent Blanc salió con el once previsto, pero recolocó a sus piezas de una forma distinta a la esperada. Intentó poblar el centro del campo para incrementar sus opciones de mantener el balón en algunas fases del juego, pero el Barça no se lo permitió. Actuó Verratti como mediocentro para agilizar al equipo en la salida y Pastore estaba más cerca del carril central que de una de las bandas, con Cavani a medio camino entre la derecha y la punta de ataque. Así, incluso sin balón, los franceses podían presionar a Piqué, Mascherano, Busquets y los dos interiores barcelonistas. Con él, al menos eran cuatro centrocampistas para generar superioridades en esa zona. Sobre el papel, la ubicación de las piezas planteaba nuevos problemas a resolver para el equipo culé. Pero los laterales estuvieron ágiles aprovechando los metros de libertad que les concedió el PSG a cambio de concentrar más efectivos en el centro del campo y el acierto técnico de los blaugrana fue elevado. Además de su colocación sobre el campo. El balón circuló con fluidez y el equipo local se plantó con facilidad en campo rival. Una vez cruzada la línea del centro del campo, la superioridad fue total.

PSG vs Barcelona - Football tactics and formations

Porque una vez el Barça se instaló en campo rival, el PSG no pudo salir. Quedó atrapado entre las largas posesiones culés y su impresionante presión tras cada pérdida de balón. Luis Suárez era la primera pieza que saltaba a incomodar al futbolista que recuperaba, lo que le obligaba a sacarse la pelota de encima. Después, el equipo acompañaba, Rakitic y Busquets mordían y achicaban espacios, enjaulaban al futbolista del PSG en disposición de recibir (siempre de espalda) y la jugada se cerraba con un robo a gran altura. Especialmente llamativa fue la primera mitad de Busquets, que está completando un magnífico mes de abril. Después, en el peor de los casos, Alves, Piqué o Mascherano también protagonizaron algunas anticipaciones en campo rival, sobre todo en el caso del brasileño.

De este modo, el Barça juntaba a muchos futbolistas en campo rival y cuando perdía la pelota no permitía que el PSG la retuviera más de unos pocos segundos. No había salida. Solo frustración y la fatiga de perseguir el esférico durante demasiado tiempo, incluso con Verratti actuando como mediocentro. El italiano podía zafarse de la primera presión, fuese con un giro o un pase vertical, pero ninguno de sus compañeros estuvo a su altura. Ibrahimovic apenas apareció, Cavani no pudo estirar al equipo, la influencia de Matuidi fue muy inferior a la del choque de ida y Cabaye se vio desbordado ante Iniesta y Jordi Alba, pues a menudo le tocó salir a tapar cerca de la línea de banda y como resultado su espalda quedaba desprotegida. Solo el talentoso mediocentro italiano puso carácter y personalidad, pidió el esférico, se giró, intentó provocar faltas, se tiró al suelo para interceptar balones. Dentro del temporal, Verratti dio la cara y demostró que es un competidor nato.

Así pues, el segundo tanto culé fue una consecuencia lógica de la superioridad local, liderada por un soberbio Iniesta, desequilibrante en el regate y punzante en los pases cercanos al área rival. Centró Alves desde la banda derecha y cabeceó Neymar en el segundo palo, colándose entre David Luiz y Van der Wiel, para completar unos cuartos de final mucho más plácidos de lo previsto para el club catalán. Tanto como que Iniesta no salió tras el descanso, entró Sergi Roberto en el minuto 55 en sustitución de Busquets para ejercer de nuevo como mediocentro y Ter Stegen no intervino hasta el minuto 73, cuando Ibrahimovic lo puso a prueba por primera vez. Que el Barcelona no ampliara el marcador se explica, en gran parte, porque Verratti y David Luiz se pusieron el traje de bombero en el segundo tiempo y apagaron múltiples fuegos cerca del área de Sirigu, sobre todo para evitar que Leo Messi cerrara la eliminatoria con algún tanto en su cuenta particular.

Neymar Barcelona - Focus

Neymar marcó los dos goles del Barcelona en la vuelta. Foto: Focus Images Ltd

Así que el segundo tiempo quedó para las reflexiones. Reflexiones sobre el estado del proyecto parisino, que tras eliminar al Chelsea en una eliminatoria épica se ha vuelto a quedar en la frontera que separa a los cuatro mejores clubes del continente. Como en los dos años anteriores. Con la diferencia que en esta ocasión no cayó por los goles anotados a domicilio y no llegó al tiempo de descuento con opciones de clasificarse, como sí sucedió contra el Chelsea el año pasado o en Barcelona en la temporada anterior. En rueda de prensa, Blanc insistió en que el club necesita tiempo, que el proyecto requiere paciencia para que el PSG cree la identidad de un gran club en la Champions. E incluso lo comparó con el Barcelona, que no alzó su primera Copa de Europa hasta 1992. “¿Cuánto tiempo tardó el Barça en ganar una Champions? Es un gran club, pero necesitó su dosis de paciencia para ganarla”, sentenció ante las preguntas de los periodistas. Los resultados en Europa no son los ideales, pero Blanc aún puede cerrar la temporada ganando la Liga, la Copa de la Liga y la Coupe.

Algo de razón llevará el preparador francés cuando uno observa que el Barcelona ha disputado las semifinales de la Champions en ocho de las diez últimas ediciones y que el Bayern, tras remontar ante el Porto, ha alcanzado su cuarta semifinal consecutiva. El PSG afrontó la eliminatoria mermado por las lesiones y sanciones, que sobre todo condicionaron el partido de ida, pero la diferencia respecto al Barcelona fue demasiado grande. Los de Luis Enrique afrontan las semanas decisivas de la temporada en su mejor momento. Que no es poco. Los jugadores clave se mantienen sanos y el equipo cada día domina más registros del juego: a los partidos de vértigo y contraataque ha sumado varios ratos de enorme control y posesión (característica que no ha olvidado), pero también varias victorias en tardes y noches de sufrimiento defensivo ante grandes rivales. Aunque el entrenador asturiano no se conforma: “Aún no hemos jugado ningún partido perfecto”. Quiere más.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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