Sufrimiento desde el congelador

Álvaro Negredo of Manchester City pictured during Manchester City Media Day at Carrington Training Centre, Carrington
Picture by Ian Wadkins/Focus Images Ltd +44 7877 568959
28/02/2014

No había mejor forma de encarrilar la eliminatoria frente al Monaco que un inicio portentoso que aplacara el ímpetu local, que atajara por completo la esperanza del conjunto del principado, que enfriara los ánimos de los locales y multiplicara sus dudas. El arranque del Valencia en el Louis II fue soberbio, con un córner ya en el primer minuto que salvó Subasic de forma excepcional con la pierna; con una presión alta y agresiva que no permitió a los centrocampistas monegascos controlar un balón sin oposición; y con una genialidad de Álvaro Negredo para castigar una imprudente pérdida de Fabinho cerca de su área, con una vaselina sutil que pasó por encima de Subasic. La intensidad ché desconcertó a un Monaco completamente perdido en los primeros compases del encuentro, incapaz de dar tres pases seguidos incluso en su propia mitad de terreno, pues tardó un cuarto de hora en serenarse y mantener una posesión mínimamente larga cerca del área de Ryan.

El centro del campo alineado por Nuno Espirito Santo encarnó la propuesta de un Valencia mentalizado para resistir sin balón cuando el Monaco apretase. Con la introducción de Javi Fuego en lugar de Rodrigo De Paul, el conjunto del Turia ganó en consistencia sin perder la posibilidad de retener la posesión siempre que recuperase el esférico, aunque la pelota circulase con un poco más de lentitud sin el argentino. Así neutralizó la parcela central del Monaco y poco a poco fue congelando el encuentro. Si en la ida el Valencia dominó las áreas en un partido de ida y vuelta, la prioridad era que pasaran pocas cosas, intención en la que ayudó Negredo con inteligentes toques de espaldas, casi siempre de primeras, que dieron continuidad a las jugadas del Valencia en campo contrario. Sin embargo, el Monaco empató en su primera aproximación: centro lateral de Martial en el que no sale bien Ryan, la pelota queda muerta en el área y Raggi emerge en el caos para hacer el 1-1.

Sin intimidar a través del juego desplegado, los de Jardim recuperaron la confianza gracias a la efectividad exhibida en el área rival y poco a poco se hicieron con el control del esférico para empujar al Valencia. No obstante, no fue un partido de ocasiones, pues los ché se mostraron firmes en su propio campo. La pareja de centrales estuvo a la altura de la exigencia de un partido de Champions, Javi Fuego minimizó las recepciones entre líneas y ni Bernardo Silva ni los extremos lograron desestabilizar el sistema defensivo visitante. En algunas ocasiones Cavaleiro o Martial lo intentaron con tímidas conducciones por el sector izquierdo, buscándole las cosquillas a Barragán, pero sin llegar a traducir sus aproximaciones en oportunidad de peligro real.

Anthony Martial Monaco Focus
Anthony Martial. Foto: Focus Images Ltd.

En el segundo tiempo se mantuvo el ritmo aletargado con el que terminó la primera, sin que ninguno de los equipos amenazara con agredir al oponente en una peculiar calma tensa. Hasta que entró Thomas Lemar en el Monaco para poner una marcha más en el juego monegasco. Sustituyó a Pasalic en el minuto 52 para dinamizar el centro del campo y agilizar la circulación del esférico, para levantar un escalón intermedio que comunicara a Toulalan con Bernardo Silva, al sistema defensivo con los hombres de ataque. Apenas unos días después de debutar con el Monaco en Ligue 1 y dejar buenos minutos (y un gol) ante el Toulouse que cambiaron la dinámica del choque liguero, Lemar se ganó ser el primer hombre de refresco para Jardim. Y respondió con una actuación poderosa, digna de un futbolista excepcional. A pesar de sus 19 años, exhibió una personalidad extraordinaria en una cita de estas características. Pidió la pelota en cada jugada y sus toques siempre mejoraron la posesión del Monaco. Recibía, se giraba, fintaba, regateaba y filtraba un buen pase vertical, devolvía la pelota rápido o la abría a una de las bandas. De golpe, se convirtió en el epicentro del juego monegasco y empujó al Valencia hacia su propia portería con su descaro, pues empezó a juntarse con Bernardo Silva y Martial, que ganaron un socio en campo contrario. Demostró que no tenía miedo, que el escenario no pesaba para este joven futbolista que, además, hasta se atrevió a ejecutar prácticamente todas las acciones de estrategia de su equipo.

Fue precisamente en una jugada a balón parado como el Monaco anotó el 2-1 que puso el miedo en el cuerpo del Valencia. Lemar puso el balón abajo, fuerte y con bote delante de Ryan, y entre Carrillo y Elderson introdujeron el balón en la portería valencianista a falta de quince minutos para el desenlace, a falta de un único gol para forzar la prórroga. Entonces fue cuando el vértigo invadió el cuerpo de los valencianistas, que casi fueron incapaces de salir de su propio campo en el tramo decisivo, pues el balón les quemaba como nunca. Cada vez que el Valencia recuperaba el balón, lo rifaba y se lo regalaba de nuevo a un Monaco que creía en la prórroga. Con la introducción de Guido Carrillo, especialista en el juego aéreo, también había ganado un elemento con el que intimidar al adversario en un asedio de estas características, con Lemar al mando de las operaciones. Sin embargo, pese a rondar el área con insistencia, pese a la amenaza de algunos disparos desde la frontal, el Valencia resistió sin excesivos apuros. El problema residía en que no respiraba, en que no provocaba una falta en campo contrario que le permitiera salir, en que cualquier error se podía convertir en el tercer gol. A diferencia del primer tiempo, cuando tuvo buenos tramos en los que congeló el partido a través del control de balón, esta vez rebajó la temperatura reculando metros y comprimiendo los espacios disponibles entre líneas. Suficiente para mantener a raya al Monaco, pues Mustafi y Vezo, enormes en tareas defensivas, lideraron a una zaga que despejó todos los balones que sobrevolaron su área en la recta final.

Leonardo Jardim, técnico portugués del Monaco, durante una rueda de prensa en el Stade Louis II. Foto de Russell Hart/Focus Images Ltd.
Leonardo Jardim, técnico portugués del Monaco, durante una rueda de prensa en el Stade Louis II.
Foto de Russell Hart/Focus Images Ltd.

El tercer tanto monegasco no llegó pese a la insistencia local y el Valencia consiguió una sufrida clasificación para la fase de grupos que le convierte en el quinto representante español en la actual edición de la Champions League 2015-16. Así pues, culmina una noche histórica para el fútbol del país, pues es la primera vez que cinco equipos de una misma liga participan en los grupos de la competición, después de que el Everton no superara al Villarreal en la ronda previa de la edición 2005-06.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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