Todo, por un error arbitral

Juventus v AS Monaco FCUEFA Champions League

Un error arbitral. Unos centímetros. Una pierna que tropieza con otra. Y un penalti. Pavel Kálovec vio dentro un penalti de Carvalho sobre Morata y la Juve lidera la eliminatoria después de un partido con poco fútbol, con destellos puntuales, con un guion destinado a las tablas entre Allegri y Jardim. La Juve fue un poco más, cierto. Aunque los dos equipos habían fallado su gran ocasión antes del penalti. Ferreira-Carrasco, solo delante Buffon. Vidal, rompiendo por la derecha, disparando sin la convicción que no le faltó en el penalti.

Un gol que tiñe un poco la eliminatoria de blanco y negro. Y una portería sin encajar goles como botín de la Juve antes de jugar a tres horas por carretera de Turín, en Mónaco. El equipo de Leonardo Jardim brilló más por su orden defensivo, por el porte imperial de Abdennour, y acabó sin encontrar espacios, chocando contra una Juve que supo cuidar como oro en paño ese error arbitral.

Juve-Mónaco

Allegri intentaba luchar contra la euforia. La gran arma del Mónaco es, precisamente, ser el Mónaco. En Europa, la gente se pregunta quién es hincha del Mónaco, con esa ciudad con tantos placeres y un estadio siempre medio vacío. Y aunque llegaron hinchas, el Mónaco sigue siendo el Mónaco, con su cartel de víctima cuando juega duelos grandes. Como si la gente imaginara que sus jugadores son señoritos monegascos que se asustan con cuatro cánticos y dos gritos de Chiellini.

Allegri no se fiaba y, por eso, intentaba frenar la euforia. Después de una década sin semifinales europeas, la hinchada de la Juve acudía en peregrinaje al estadio lista para la victoria. Como si los monegascos, que se divertían por el centro de la ciudad tomando vino y jugando a la petanca con ancianos locales, fueran invitados a su fiesta. Allegri parecía incómodo, como si todo esto le molestara. Las portadas eufóricas de los periódicos, la campaña de promoción de ‘Juego de Tronos’ que instalaron en la puerta de la ciudad deportiva o el ‘tifo’ de los hinchas con la puerta de Brandeburgo, pidiendo llegar a Berlín. Allegri era el menos alegre de todos, el que más respetaba al Mónaco. Y el Mónaco le dio la razón.

Buffon, siempre con esa cara de controlar la situación, como si los disparos rivales le despertaran su vertiente cómica, sacó tres manos claras. La más clara de todas, acabó con el balón escondido en su barriga, bien protegido, cuando Ferreira-Carrasco, en los primeros minutos, desarboló la defensa piamontesa con su zancada y la colaboración de Martial. Aunque, solo delante de la portería, disparó contra ese gigante vestido de verde, hipnotizado por la figura del portero italiano, el único que no parecía asustado. Fue una ocasión clamorosa de un Mónaco ordenado atrás, con Abdennour ganando todos los duelos aéreos, y muchos pulmones arriba. El Mónaco intentó buscar romper arribar, con un baile en las posiciones de sus delanteros y carreras que en pocas ocasiones crearon peligro. En dos, sí. El disparo de Ferreira-Carrrasco y un posible penalti de Chiellini sobre Martial. Královec decidió no pitar nada con los dos jugadores agarrados.

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Buffon detuvo una ocasión clara de Ferreira-Carrasco en la primera mitad. Foto: Focus Images Ltd.

El tridente Dirar-Martial-Ferreira-Carrasco unía talento y pulmones. Y Allegri pidió a Lichtsteiner que subiera menos, vigilando las espaldas, pues Allegri, como decía en la previa, prefiere ganar a jugar bien. Y su idea era no encajar. La Juve, sin la fuerza bruta de Pogba, añorado cuando salió en los marcadores bailando Michael Jackson, se atascó en un primer tiempo en que solamente en los últimos minutos la Juve mordió, cuando pudo mover la pelota por la frontal con cierta velocidad, provocando que Carvalho llegara tarde a alguna cobertura. Solamente al final, el trabajo sucio de Morata, jugando de espaldas, como si fuera Llorente, y la movilidad detrás de los puntas de Pereyra tuvieron recompensa, generando espacios que permitieron a Vidal disparar fuera cuando se quedó solo delante Subasic. Con Tévez aislado, la Juve no tenía garra, aunque Pirlo intentaba ordenar las cosas desde detrás, con más sabiduría que electricidad. En su retorno, Pirlo aguantó 73 minutos.

Los equipos, más o menos, se anularon. La Juve no fue el Arsenal y consiguió parar las carreras largas de los descarados delanteros monegascos. Y los monegascos convirtieron la posesión local en algo estéril, con mucho toque y poco peligro. Un partido más feo que bello, tenso, con los hinchas mordiéndose las uñas. La lesión de Dirar, sustituido por Bernardo Silva, tampoco ayudó a un Mónaco que acabó buscando cuando podía disparos lejanos, pues no encontraba campo para correr. Sólo una jugada aislada podía alterar las cosas, y la jugada fue un balonazo caído del cielo que Morata ganó a Carvalho. El delantero, listo, buscaba a Carvalho, escapando de Abdennour. Y así situó bien el cuerpo, consiguió ganar espacio para encarar a Subasic y fue derribado, por centímetros, fuera del área. El checo Pavel Kralovec, dudó. Miró hacía sus asistentes. Y pitó penalti. Vidal, frío, lo mandó a la escuadra. 1-0.

Los monegascos convirtieron la posesión local en algo estéril, con mucho toque y poco peligro

Leonardo Jardim sacó del campo al italiano Raggi, ese hombre que debutó en 2003 en el club presidido por Gianluigi Buffon, la Carrarese, y puso a Berbatov, manteniendo la defensa de cuatro al poner de lateral a Fabinho. El búlgaro casi empató en un buen testarazo en la primera que dispuso, a la salida de un córner, aunque Allegri reaccionó rápido y sacó del campo a un Pirlo sin fuelle, para dar espacio a las piernas de Barzagli. Así pudo apostar por una defensa de tres, cerro espacios y alejó a los visitantes de su portería.

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Arturo Vidal marcó el gol de la victoria. Foto: Focus Images Ltd.

Aunque el travieso Bernardo Silva intentó dar salida a los ataques visitantes, entre líneas, Allegri protegió bien los intereses de los suyos. Sacó del campo a Morata, cansado, por Matri (el papel de Llorente cada vez es más residual) y priorizó defender el gol de Vidal. Allegri, el más pragmático de todos, respetó tanto al Mónaco que lo derrotó y lo dejó sin demasiados argumentos ofensivos, más allá de los primeros 15 minutos de juego. Lo respetó tanto, que por momentos dejó a sus hombres ofensivos sin ayudas. Lo respetó más que unos hinchas que se marcharon medio satisfechos, pensando que verían más goles.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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3 comments

La de sueños que se han roto por un error arbitral o por 2 centímetros, sobre todo en esta competición tan bonita que es la Champions League.

Es curioso, porque a menudo se tiene a ensalzar al que gana, como si todo lo que ha hecho ha sido ir cultivando un arbusto que no podía acabar en otro sitio que no fuese en la victoria explicar. Queremos explicar las derrotas y victorias siempre desde un punto de vista causal. Ha ocurrido esto, porque antes ha ocurrido aquello. Pero el fútbol no es así. Y a veces ocurre esto, o aquello, por un error arbitral, o por 2 centímetros.

Hombre, la parada de Buffon no fue prodigiosa, pero la ocasión de Ferreira-Carrasco sí es muy clara. Otra cosa es que dispare mal y flojo. Pero un remate sin oposición desde delante de la portería hay que contarlo como una ocasión clara, creo yo…

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