El Tottenham se doctora ante el campeón

La expulsión de Dele Alli marcó el partido. Foto: Focus Images Ltd.

El proyecto de Mauricio Pochettino en el Tottenham ya tiene lo único que le hacía falta para que el continente se lo tomara en serio: una noche de gloria europea ante un rival de enjundia. El mundo miraba ayer lo que ocurría en Wembley y el conjunto londinense lo aprovechó para gritarle al planeta a viva voz que se sienten listos para todo. Lo hizo goleando nada más y menos que al vigente campeón de las dos últimas Copas de Europa, destapando de forma cruel las carencias de su particular sistema y recordándole que o lo ajusta mucho, o lo cambia, o su idilio con el éxito en esta competición puede acabar en cualquier momento. Noches como esta, a partir de febrero, te suelen sacar de ella de un portazo.

Tottenham 3 (Dele Alli 26′ 55′, Eriksen 65′)
Real Madrid 1 (Cristiano Ronaldo 80′)

Tottenham vs Real Madrid - Football tactics and formations

El 4-3-1-2 que Zidane se inventó para dar cabida a Isco tiene defectos estructurales que, a veces, la enorme calidad de los futbolistas blancos consigue disfrazar. No fue el caso en la noche de ayer. Y no lo fue porque Mauricio Pochettino preparó a su equipo para desnudarlos. Tanto a la hora de limitar su potencial ofensivo como a la hora de castigar sus debilidades defensivas, el técnico argentino estuvo muy lúcido en la pizarra.

Pochettino dispuso a su equipo en una suerte de 5-3-2 que tenía como principal prioridad proteger el carril central del Real Madrid de los centrocampistas. Para hacerlo, el Tottenham sacrificó su atención en los costados. Los tres medios ingleses no se valían para cubrir todo el ancho del campo, y cada vez que el conjunto merengue juntaba en un sector (normalmente en el izquierdo) y realizaba un cambio de orientación, el lateral de la banda contraria recibía con mucho espacio. Sin embargo, aquello al conjunto londinense no le importaba demasiado. Por un simple motivo: el Real, con este sistema, apenas crea superioridades en las bandas. No hay extremos y por tanto, no hay 2 vs 1, así que aquello acababa casi siempre en la misma acción: el lateral, ante la nulidad de apoyos, solo veía la solución de centrar al área y esa es una acción que los defensas ingleses, como no podía ser de otra manera, dominan. Benzema y Cristiano estaban bien vigilados por los tres zagueros del cuadro local, tanto a la hora de defender asociaciones interiores como balones laterales. Pese a que Isco se deslomaba por acudir a las bandas y ofrecerle una opción de pase al lateral, no podía estar en todos los sitios. El Tottenham no robaba apenas en terreno rival porque el Real tiene pasadores majestuosos, pero resistía todo lo tranquilo que se puede estar ante futbolistas de esta calidad cuando el Madrid tenía la pelota.

Harry Kane, pese a no marcar, firmó un gran partido. Foto: Focus Images Ltd
Harry Kane, pese a no marcar, firmó un gran partido. Foto: Focus Images Ltd

Sergio Ramos, con una de esas exhibiciones de carácter que sólo están a su alcance, trató de disfrazarlo desde un principio, pero el Tottenham también hacía mucho daño al Madrid en cuanto conseguía juntar pases en campo contrario. Porque con Benzema y Cristiano con poco retorno e Isco ubicado en un sector indefinido y agotado de correr de lado a lado, muchas veces Kroos, Modric y Casemiro tenían que cubrir ellos solos todo el ancho del campo en fase defensiva. Y cuando los Spurs movían el balón con paciencia, se veían las costuras de aquello. Los tres centrocampistas madridistas, como es lógico, no se valían por sí mismos para llegar a todos los rincones. Winks y Eriksen lo leyeron bien y circulaban la pelota con velocidad y dinamismo, Trippier y Davies ocupaban los costados con profundidad y Dele Alli y un Harry Kane inspiradísimo como pivote hacían diabluras por dentro. El conjunto londinense encontraba una clara superioridad numérica y la aprovechaba atacando al vertiginoso ritmo que ellos tanto disfrutan. Al ritmo Premier. Las ocasiones llovían.

Tras el descanso, Zidane quiso ajustar. Bajó a Casemiro a la posición de central, seguramente para que los tres zagueros blancos puedan salir a anticipar e impedir que Alli y Kane se sientan tan cómodos. Sin embargo, sin el brasileño en el medio para cortar contras y el Madrid volcado para atacar, el Tottenham se encontró ante su escenario preferido: campo por delante para transitar. Pochettino se relamía. Entre Eriksen, Kane y Dele Alli fabricaron en diez minutos dos eléctricos contraataques de esos que tanto hemos visto en la liga inglesa estos últimos años y sentenciaron un encuentro que Zidane ya no pudo girar los cambios. El aviso fue serio.

Foto de portada: Focus Images Ltd

Related posts

2 comments

Hay dos frases de miembros del Tottenham que resumen un poco el actual estado de forma del Madrid. Pochettino dijo que esperaba más del conjunto español; mientras que Dele Alli comentó a la prensa inglesa que en el partido de ida se dieron cuenta de los espacios tan grandes que dejaba la escuadra de Zidane atrás, y que resultaba fácil combinar en tres cuartos de campo.
Y es que me parece que el mayor defecto del Madrid este año es la falta de fútbol. No es normal que, como se mostró ayer en la pizarra de “El Club”, el Madrid triplique en centros al área a los Spurs. ¿Y por qué? Por la falta de ideas, la falta de desmarques de ruptura, el querer jugar siempre en estático… No creo que un campeón de Europa pueda tener como recurso más usual el llegar a línea de fondo y colgar el balón “de cualquier manera”. De hecho, no recuerdo ningún gol de cabeza tras centro lateral en la presente temporada.
Y como apunte, decir que vi similitudes entre el partido de ayer, y el que jugó el Tottenham hace un par de semanas contra el Liverpool también en Wembley. Todos los balones largos a los dos de arriba (en aquel caso fueron Kane y Son) crearon mucho peligro a su rival, en parte por las virtudes futbolísticas de sus atacantes, pero también por el horrible balance defensivo de sus rivales.

Resulta chocante cómo el Real Madrid CF, teniendo los futbolistas que tiene, parezca tan alejado del gol. Más allá de nociones defensivas -que también-, la principal traba que percibo es de índole ofensiva. La inexcusable irrupción de Isco Alarcón en el once modifica la forma de atacar de manera brutal, y en ocasiones negativamente. Que no haya extremos abiertos provoca que prácticamente todos los jugadores blancos estén por detrás de la pelota, lo que impide que el Madrid se establezca con comodidad en el último cuarto de campo. No es casualidad que Cristiano Ronaldo o Karim Benzema intervengan tan poco en los ataques. Están desconectados arriba e Isco no basta para juntarlo todo. Cómo me acuerdo de Gareth Bale en días como el de ayer…

Deja un comentario

*