Un gris empate y un niño que apunta a crack

Foto: Ambros Carrow
Foto: Ambrose Carrow

Esta crónica debería empezar criticando a Keller. Su Schalke 04 cosechó un discretísimo resultado en casa ante el PAOK, dejándose empatar y dando una imagen muy ramplona. Viene de varios resultados malos en liga y al equipo le rodea una ola de pesimismo y agitación que seguro que tras el resultado de hoy va a ir más. Frágil defensivamente, se durmió cuando se adelantó en el marcador y, cuando tuvo necesidad de tomar las riendas del partido porque le habían empatado, demostró poquísima iniciativa, lo que provocó que su propio estadio le acabara abucheando. Pero también hay cosas dignas de alabar. Ahora que probablemente destituirle pase por la cabeza de la cúpula de los dirigentes de Gelsenkirchen, es un buen momento para destacar también sus valientes ideas.

Max Meyer, titular con 17 años

Jens Keller, antes de entrenar en el primer equipo, estuvo dirigiendo al U17 del Schalke 04, con el que cosechó fantásticos resultados. Coincidió allí con Max Meyer, un chico de 17 años que marcó 16 goles y que había sido subcampeón de Europa sub 17 con la selección alemana. Ya en la temporada anterior le había hecho debutar en Bundesliga y hoy, en el importantísimo partido en el que el Schalke 04 se juega no solo muchísimo dinero, sino buena parte del éxito o no de su temporada, o lo que es lo mismo: en el partido en el que un mal resultado le puede costar la cabeza, se la juega y pone al adolescente jugador de Oberhausen que apenas tiene experiencia en el fútbol profesional. Una decisión coherente con el proyecto del club, pero valiente y arriesgada. Y el chico, la verdad, impacta. De cuerpo y estatura muy menuda, partió desde banda izquierda a pierna cambiada, mandando a Draxler al centro. Su participación fue muy intermitente y se fue apagando a medida que avanzaba el partido, pero cada vez que se giraba, o que tenía que regatear en espacios cortos, daba la impresión de que estábamos delante de algo gordo. Está muy verde, pero su nombre es para no olvidarlo, para apuntarlo y para subrayarlo. Huele a crack.

Propuesta valiente de Keller

El PAOK salió al Veltins Arena con la idea de defender atrás y buscar que, en una de sus contras, sus puntas, especialmente Stoch y Lucas, arañaran alguna ocasión. Replegados atrás con dos líneas muy juntas, al Schalke le costaba muchísimo encontrar espacios y Draxler, decepcionante durante la noche de hoy, tenía que bajar a la altura de los mediocentros para entrar en contacto con el juego. Resistían muy bien los de Stevens, con un Karagounis imperial. Los de Gelsenkirchen no jugaron bien, pero fueron valientes. Keller adelantó muchísimo su defensa, tanto Uchida como Fuchs se proyectaron muchísimo y hasta Höwedes y Matip se incorporaban al ataque en busca de acumular hombres. Cuando la perdían, claro, había peligro, pero consiguieron adelantarse en una afortunada jugada de Farfán y dar una imagen de cierto control del partido hasta el minuto 70, más o menos.

Stoch: el Man of the match

Sólo las intervenciones de Stoch, o algún disparo de la exquisita zurda de Lucas incomodaban a los de la Cuenca del Ruhr, hasta que poco a poco el partido se fue descontrolando. El eslovaco, que también estaba haciendo un gran esfuerzo defensivo,  la cogía cada vez más por la banda izquierda, podía conducir con mayor facilidad y Uchida no le seguía como debería. Tras dar varios avisos, Stoch recibió en banda izquierda, se fue de dos y colocó un disparo con el interior desde fuera del área en las redes de Hildebrand. No se puede decir que fuera inmerecido. A partir de ese momento, el Schalke dio las peores sensaciones. El contexto, el estadio y su superioridad le obligaban a ir a por el partido, pero el fútbol no le acompañaba. No tenía recursos para crear peligro, pese a que el 1-1 era un resultado malísimo. Keller, en otra valiente decisión, sacó a Leon Goretzka, de 18 años, por Höger, a falta de 15 minutos para el final en busca de mayor claridad ofensiva. No le dio tiempo a demostrar mucho y se vio devorado por la impotencia en el ataque de su equipo. Acabó 1-1 y todo apunta a que Keller se jugará la cabeza en la vuelta, dentro de una semana en Grecia. Morirá con sus ideas.

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