Vuelven las tradiciones

Joshua Kimmich of Bayern Munich celebrates scoring their fourth goal with team mates during the UEFA Champions League match at Allianz Arena, Munich
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13/09/2016
*** UK & IRELAND ONLY ***

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Si alguien ve el 5-0 en el marcador del Allianz Arena sin haber prestado atención al encuentro, pensará que el Bayern firmó un partido excelente para doblegar de forma tan clara al Rostov. Lo cierto es que el juego del conjunto muniqués no fue tan brillante como reflejó el luminoso e incluso tuvo muchas fases del partido bastante grises, por no decir malas. No obstante, más allá de sensaciones, la realidad numérica es que Carlo Ancelotti suma ya cinco victorias en sus cinco primeros partidos oficiales como técnico del Bayern con un balance de 20 goles a favor y ninguno concedido.

Disposición más o menos esperada

Los esquemas y las alineaciones que se plantearon no distaban mucho de lo que se esperaba en la previa. Kimmich y Douglas Costa fueron las novedades más destacadas en el once junto a Arturo Vidal y también fueron los que brillaron más en el choque. También como era de esperar, el conjunto alemán optó por una forma más acorde con su estilo clásico para intentar penetrar el 5-3-2 del Rostov. Con un 4-3-3 bastante desigual, el equipo muniqués insistía con balones a la banda izquierda para que Douglas o David Alaba buscaran constantemente el centro. Ante esta situación, a la mínima que veían ocasión tanto Thomas Müller como Vidal abandonaban su posición para buscarse una buena parcela en el área desde la que poder rematar.

Mats Hummels of Bayern Munich and Sardar Azmoun of FC Rostov during the UEFA Champions League match at Allianz Arena, Munich Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222 13/09/2016 *** UK & IRELAND ONLY *** EXPA-EIB-160913-0155.jpg
Mats Hummels tuvo que ser sustituido en la segunda parte, aturdido tras recibir un fuerte puntapié en la cara; el internacional alemán solventó con nota las pocas situaciones exigentes que tuvo. Foto: Focus Images Ltd.

Sin embargo, ni Thiago ni Kimmich lograban darle una circulación rápida al flujo de balones a la banda, los laterales no llegaban a sorprender con sus llegadas pues el carril ya estaba ocupado por su compañero más adelantado y por el defensa extra con el que juega el Rostov en las bandas. Sólo las acciones de Douglas Costa parecían remover algo el esquema en una primera media hora de juego en la que se jugó exactamente a lo que Daniliants y Berdyev quisieron. Los centros prácticamente en estático no generaban excesivo peligro a la pareja de centrales formada por Mevlja, César Navas y Granat. Del mismo modo, tanto Gatçan como Erokhin o Noboa llegaban bien a las ayudas y consiguieron recuperar bastantes balones y cederlos arriba para que Azmoun y Poloz intentaran explotar diversas situaciones de dos contra dos con Javi Martínez y Hummels que con un poco más de acierto podrían haber hecho mucho daño a un Bayern con medio equipo partido y descolgado. El Rostov no parecía un equipo debutante en la competición e incluso estaba rozando el excelente en su estreno en un campo tan magnificente como el Allianz.

Pero todo cambió con un ‘penaltito’ señalado por Anthony Taylor. El árbitro inglés estimó penalti en una caída de Robert Lewandowski dentro del área del Rostov al disputar la posición por un centro. Mención aparte merecen este tipo de penaltis televisivos que están aflorando esta temporada y que parecen responder a una directriz muy clara por parte de los estamentos arbitrales: acabar con cualquier tipo de contacto en las áreas.

Carlo Ancelotti: “Tras el primer gol, todo fue más fácil”.

Con la lata abierta a la media hora, el Rostov mantuvo el tipo pero poquito a poco el Bayern fue encontrando más espacios. Cada vez sus llegadas eran más dinámicas y los centros eran menos cómodos de despejar que al principio del encuentro. Precisamente en el último minuto del tiempo añadido de la primera parte, un centro de David Alaba desde la izquierda lo remató a gol Thomas Müller con uno de sus movimientos característicos de llegada desde la banda contraria.

Joshua Kimmich of Bayern Munich scores their fourth goal during the UEFA Champions League match at Allianz Arena, Munich Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222 13/09/2016 *** UK & IRELAND ONLY *** EXPA-EIB-160913-0220.jpg
El segundo gol de Kimmich, cuarto del Bayern, fue un ejemplo de la inteligencia del joven alemán para imponerse por alto ante una defensa mucho más potente físicamente. Foto: Focus Images Ltd.

Brilló Kimmich

Con el 2-0 se acabó el partido y lo que se vio en la segunda parte en el Allianz fue una película totalmente distinta. El Rostov se desmoronó, no había ni rastro de la pereza con la que el Bayern había tenido que percutir el entramado ruso. Los de Ancelotti tuvieron fases del partido con notables espacios para activar el modo locomotora alemana con jugadas en las que parecía que arrollaba prácticamente con sus cabalgadas al Rostov. En este escenario brilló Joshua Kimmich firmando dos goles distintos en cuanto a la jugada pero similares en la forma en la que el joven jugador fue el más listo de la clase. Uno rematando casi desde el suelo una de las decenas de jugadas que probó Costa por la banda y el otro rematando con la cabeza un centro de Juan Bernat, que entró para sustituir a Hummels quien había recibido un fuerte golpe en la boca. Sendos goles explican muy bien porqué el idilio de Kimmich con el Allianz parece que va para largo. Y es que un jugador de sus características físicas parece no encajar para nada en el ecosistema muniqués pero el ex del RB Leipzig es más listo que nadie y sabe interpretar a la perfección lo que requiere el juego para adaptarse y exprimir el máximo rendimiento a su situación en el momento y en el lugar perfectos.

El quinto gol, obra de Bernat, cerró una goleada en la que el Bayern dejó intuir que quiere recuperar el tópico alemán. Los aficionados ‘old school’ del Allianz estarán encantados con lo que vieron pues su equipo rescató dos preceptos de los fundamentos balompédicos teutones: encarriló el partido jugando mal y tuvo fases de arrollar al adversario. Poco más se le puede pedir a Ancelotti.

Foto portada: Focus Images Ltd.

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