Football League Tales: Día festivo en Griffin Park

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Este viernes festivo parecía sábado. Aunque no había Premier League, sí que se disputaban varios encuentros de Championship, League One y League Two. Yo escogí el Brentford-Derby County, entre otras cosas, porque nunca antes había visitado Griffin Park. Ir a ver este partido suponía atravesar Londres hacia el oeste. Afortunadamente, el encuentro se jugaba a las tres de la tarde y no exigía madrugar. Como nunca se sabe si uno va a entrar en modo hibernación, puse la alarma a mediodía y al final me levanté quince minutos antes. En el trayecto de casi una hora en metro me dio la impresión de que la ciudad estaba vacía de londinenses, ya que la gente que no trabajaba se habría marchado de vacaciones, y llena de turistas por el mismo motivo. El viaje fue ameno. Aproveché para empezar una lectura pendiente, El fútbol a sol y sombra de Eduardo Galeano -más vale tarde que nunca-, y enamorarme de una mexicana, ella en el andén, yo sentado en mi vagón, cuando mi tren pasó por Covent Garden.

Llegué a South Ealing, la parada de metro más cercana al estadio, y ya estaba a punto de consultar en el móvil qué bus tenía que coger cuando vi a un señor con la camiseta del Brentford y pensé ‘¿quién necesita Google Maps en situaciones como ésta?’. Así que comencé a seguir al hincha del Brentford, que caminaba con sosiego, hasta que el tipo entró en una casa de apuestas. En ese momento justo pasaba por delante otro aficionado con la bufanda del Brentford y él se convirtió de forma automática en mi nuevo guía. Pero lo cierto es que la ruta no tenía perdida: según sales de la estación, coges la calle principal hacia la derecha y no la sueltas nunca. Esa main road en los suburbios del oeste de la ciudad era un claro ejemplo del Londres multicultural. Lo reflejaban sus peatones, de todas etnias y nacionalidades, y sus comercios: desde tiendas 100% de productos polacos en la que si te chocas con alguien no te dicen sorry, sino przepraszam; hasta restaurantes indios, chinos, italianos, tailandeses, turcos… También había una tienda de productos rusos con un letrero al más puro estilo URSS con una hoz y una estrella. Y por supuesto, no podía faltar una cafetería-librería con aires alternativos cuyas normas de la casa, escritas en una pizarra encima del mostrador, incluían los dos siguientes puntos: ‘No se admiten cochecitos de bebés ni adultos que se piensen que está bien que sus hijos correteen y hagan ruido; ellos se aburren, llévenlos al parque’ y ‘no, no podemos bajar el volumen de la música’. La misma cafetería, consciente de que está camino del estadio, tenía escrito en su pizarra ‘resucitar es conseguir una remontada’ con motivo de las Pascuas. Pero en el día de hoy, como se comprobaría después, al Brentford no le haría falta una remontada.


La main road que lleva a la casa del Brentford. Foto: Miguel Mosquera/MarcadorInt.

La main road que lleva a la casa del Brentford.

‘Resucitar es conseguir una remontada’.

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El techo de una de las tribunas del viejo Griffin Park. Fotos: Miguel Mosquera/MarcadorInt.

Pasé por encima de las vías del tren y desde ahí ya pude divisar el viejo pero acogedor Griffin Park. Entonces llegué a esas calles estrechas que en su día describía De Grado y accedí al pequeño campo. Me comí una pie que desde el primer momento me dio sensaciones ingratas, pues estaba rellena de pollo picante (qué manía tienen los ingleses de estropear la carne con salsas), pero nunca hay que hacerle un feo a una pie, así que me la acabé.

El Brentford, que cerrará el curso en mitad de tabla, se opuso con comodidad a un Derby County que encadenaba tres triunfos. Los de Gary Rowett renunciaron así a sus opciones de pelear por el playoff en este tramo final del campeonato. Los hombres de ataque del Brentford -los españoles Sergi Canós y Jota Peleteiro, el internacional por San Cristóbal y Nieves Romaine Sawyers, y el delantero danés Lasse Vibe– se gustaron con asociaciones fluidas en tres cuartos. Jota y Vibe lograron firmar un doblete cada uno que le permitió al atractivo equipo dirigido por Dean Smith darle una alegría a su afición. Jota, extremo derecho, regresó al club procedente del Eibar en el mercado de invierno y ya lleva nada más y nada menos que 10 goles. Vibe, por su parte, ostenta todo el protagonismo en la delantera desde la marcha del goleador Scott Hogan (se fue al Aston Villa en enero siendo uno de los máximos anotadores de la categoría) y ya ha alcanzado su mismo número de dianas: 15.

El Brentford se gustó en ataque: Mark D Fuller/Focus Images Ltd.
El Brentford se gustó en ataque. Foto: Mark D Fuller/Focus Images Ltd.

El ambiente en la grada fue jovial tras el primer gol y no hizo sino cobrar un tono más festivo a medida que el Brentford fue resolviendo el partido. Los hinchas de los Bees disfrutaron con el fútbol de los suyos e incluso llegaron a arrancarse con olés. En la fila de delante tenía varias generaciones de aficionados del Brentford: un niño de unos cinco años, un joven de unos veinte, un señor de unos cuarenta y muchos y dos ancianos. El encuentro, como la vida, tenía tramos pausados, sin mayores sobresaltos, y momentos maravillosos en los que reinaba la locura y el público se encendía. Cuando se volvía a bajar el ritmo y el Brentford, ya acomodado en el marcador, se relajaba, ahí estaba uno de los dos hinchas más veteranos para pedirles que se despertasen: ‘Come on, Brentford!, repetía una y otra vez.

En el descanso conversé en la sala de prensa con un jubilado ajeno a cualquiera de los dos equipos. Había sido invitado al partido por una persona vinculada al Brentford. Estaba fascinado con ‘el mediocentro pelirrojo del Brentford’. ‘¿Quién es ese pelirrojo?’, preguntaba. ‘¡Qué distribución! Tanto en corto como en largo, lo hace todo bien para que su equipo salga al ataque. No me extrañaría nada que llegase a la Premier League’. Se refería a Ryan Woods, el gran pasador que con carácter lidera la medular del Brentford a sus 23 años — aunque juega como si tuviese 10 más. En el segundo tiempo, Woods se hizo una brecha y tuvo que continuar con la cabeza vendada. También tuvo que cambiarse de camiseta y pasó a lucir una sin dorsal que le venía varias tallas grande.

Ryan Woods tuvo que acabar jugando con una venda y una camiseta grande que no tenía dorsal. Foto: Mark D Fuller/Focus Images Ltd.
Ryan Woods tuvo que acabar jugando con una venda y una camiseta grande que no tenía dorsal. Foto: Mark D Fuller/Focus Images Ltd.

El Brentford había tenido menos presencia ofensiva en la segunda parte, pero a falta de 20 minutos para el final Jota mandó el balón a la red desde la frontal. El español estaba en una posición en la que parecía que iba a cruzarla con un tiro al palo largo, pero disparó buscado el palo corto y el portero no pudo hacer nada para evitar el gol.

Acto seguido, Sergi Canós y Ryan Woods fueron sustituidos y el estadio les despidió entre aplausos. Canós tomó asiento en el banquillo, pero Woods, todavía vendado por su herida en la cabeza, se marchó directo al túnel de vestuarios, al que se accede por una esquina del campo. Así que Woods tuvo que bordear el terreno de juego. Iba despertando ovaciones allá por donde pasaba, menos cuando le tocó andar por delante del fondo de los aficionados del Derby, que le dijeron de todo menos piropos. Y Woods, que como decíamos, tiene un carácter fuerte, continuó avanzando mientras iba respondiendo a los hinchas del Derby. Antes de adentrarse en el túnel, se giró y les mandó un beso irónico que les sentó como una bofetada. Cómo no, a la grada local le encantó el gesto.

'Por ahí se la he colado', parecía decir Lasse Vibe después de marcar su segundo gol. Foto: Mark D Fuller/Focus Images Ltd.
‘Por ahí se la he colado’, parecía decir Lasse Vibe después de marcar su segundo gol. Foto: Mark D Fuller/Focus Images Ltd.

Al Brentford le pitaron falta por una entrada y uno de los dos aficionados veteranos de la fila de delante se indignó: Come on, that’s called a tackle!. Entonces, el niño de la fila de delante le consultó a su acompañante: “Un tackle es una falta, ¿no?’”. Al chico que tenía al lado, que sería su hermano mayor o su primo, se le puso una cara de ‘a ver cómo se lo explico…’.

Ya sólo quedaban diez minutos. Los locales ganaban por dos goles y el señor de la fila de delante, como si de un combate de boxeo se tratase, le pedía un golpe final a su equipo: ‘¡Acaba con ellos, Brentford!’. Unos instantes después llegó el 3-0. Resultado redondo. Y el niño de la fila de delante -que se giraba después de cada gol para ver cómo los narraban las radios desde la zona de prensa- me miró alegre con el gesto de ‘¡vaya paliza!’. Y todavía quedaba uno más. En el último minuto, Jota marcó el cuarto con una jugada sensacional: autopase incluido y gran definición. La afición del Brentford empezó a cantar algo sobre Jota, pero yo no lograba entender qué estaban diciendo, así que le pregunté al señor de la fila de delante. “Cantamos ‘Jota in the last minute’ porque una vez (noviembre de 2014) le marcó un gol al Fulham (su vecino y rival del oeste de Londres) que nos dio la victoria en el último minuto. Desde entonces siempre se lo cantamos”, me explicó entre risas.

Fue una gran tarde para Jota. Foto: Mark D Fuller/Focus Images Ltd.
Fue una gran tarde para Jota. Foto: Mark D Fuller/Focus Images Ltd.

Con el 4-0 se terminó el partido. El cielo había estado nublado, pero cuando salí de Griffin Park lucía el sol. Los aficionados del Brentford celebraban pinta en mano la victoria en los pubs de esas calles estrechas con encanto. La Football League es tan familiar que algunos jugadores del Brentford se marchaban andando por esas mismas calles y se paraban para firmar autógrafos, sacarse fotos y bromear con los suyos.

Varios aficionados felicitan a Lasse Vibe a la salida del estadio. Foto: Miguel Mosquera/MarcadorInt.
Varios aficionados felicitan a Lasse Vibe a la salida del estadio. Foto: Miguel Mosquera/MarcadorInt.

La semana que viene, en Football League Tales: Hablamos con Sergi Canós, futbolista de 20 años que está viviendo un retorno idílico en el Brentford.

Foto de portada: Miguel Mosquera/MarcadorInt

Football League Tales: cada viernes, una historia sobre la segunda, la tercera o la cuarta división inglesa.

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-26 de agosto de 2016: Oliver Burke.
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-9 de septiembre de 2016: En Northampton hacen zapatos.
-16 de septiembre de 2016: Josh Morris.
-23 de septiembre de 2016: Like father, like son.
-30 de septiembre de 2016: Tammy Abraham.
-7 de octubre de 2016: Un West London Derby en Craven Cottage.
-14 de octubre de 2016: Oxford.
-21 de octubre de 2016: Con clase.
-28 de octubre de 2016: Ethan Ampadu, una nueva esperanza.
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-31 de marzo de 2017: The Brian Clough Way.
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