El infierno del Blackburn

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Ir a Blackburn en un día soleado es casi tan probable como ir a Blackburn y ver un buen partido de fútbol. Desde hace varios años, el equipo se ha convertido en una caricatura de sí mismo y cada vez se parece más a la ciudad que pertenece: horrible. El panorama al llegar a la estación central de tren es desolador: las casas están descuidadas, las calles aburren, la mayoría de su gente no es del lugar y son pocos los edificios que pueden presumir de no tener ventanas rotas. No existe sentimiento de pertenencia. En ese pueblo de 100.000 personas (de hecho, Blackburn está considerada como town, no como city, a pesar de tener catedral) lo más importante que ha pasado en los últimos 20 años ocurrió en 1995: ganaron la Premier League, uno de los cinco equipos en haberlo conseguido junto al Manchester United, Arsenal, Chelsea y Manchester City. Pero todo eso queda demasiado lejos. Su entrenador era Kenny Dalglish y el mejor jugador se llamaba Alan Shearer, que ahora es comentarista de la BBC.

Después de varios años jugando con fuego, el Blackburn Rovers descendió de la Premier League en 2012, aunque poco antes ya había comenzado una etapa muy oscura, casi tanto como el cielo del lugar, en la que todavía están inmersos: la compañía india Venky’s compró el club. Echaron a Sam Allardyce, entrenador del primer equipo, y se quedó al mando Steve Kean, cuya mujer y la del mandatario eran íntimas. En su acto de presentación se refirieron a él como “indestituible”, dándole total confianza. El sábado se cumple un año de su marcha, que, como decimos, no fue una destitución. Kean explicó que se vio forzado a irse porque la situación fue insostenible: tenía a todos los aficionados en su contra -mención especial para el día que un avión sobrevoló el estadio con el mensaje Kean Out– y sus resultados habían sido un fracaso.

Baile de entrenadores

Le sustituyó Henning Berg en noviembre, un noruego que años atrás había jugado en el club. Sólo 57 días más tarde, Berg se convirtió en el entrenador del Blackburn que menos tiempo duró en el cargo (1 victoria en 10 partidos). Y luego llegó Michael Appleton, un técnico joven, que fue despedido 67 días después (4 victorias en 15 partidos). De mal en peor.

Los Venky’s siguieron triturando el club, que se salvó de descender dos veces de forma consecutiva de milagro: sólo cuatro puntos por encima de la quema de bajar a tercera gracias a los 28 goles de Jordan Rhodes, delantero y estrella del equipo. La plantilla empezó a llenarse de jugadores con salarios insostenibles, de futbolistas que llegaban al club de rebote y otros que aterrizaron por temas de agentes, como los seis portugueses que ficharon hace un año.

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Jordan Rhodes, delantero del Balckburn Rovers. (Foto: Focus Images Ltd)

Desde el mes de marzo los entrena Gary Bowyer, a quien primero lo nombraron como técnico interino tras la marcha de Appleton y en mayo fue declarado primer entrenador con un contrato de una temporada. Bowyer lleva varios años entrenando a las categorías inferiores del Blackburn Rovers y conoce a todos sus chavales desde hace tiempo.

Buen trabajo de cantera

A pesar de su situación actual, el Blackburn Rovers tiene una confección de club de primer nivel. Su sistema de cantera es notable y en los últimos años hay bastantes jugadores estabilizados en la primera plantilla. El caso más claro es Phil Jones, que fichó por el Manchester United, aunque ahora Grant Hanley, central titular e internacional por Escocia, Jake Kean, portero, o Jason Lowe, centrocampista bastante limitado, son habituales en los onces de Bowyer.

Además, otro ejemplo de buen hacer con los jóvenes fue el hecho de que en 2012 el Blackburn llegó a la final de la FA Youth Cup, competición juvenil más importante del país, tras dar la sorpresa en las rondas anteriores. Perdieron contra el Chelsea pero mostraron que están realizando un buen trabajo con los futbolistas de su cantera.

Convenio con el Cornellà

El Blackburn Rovers tiene un convenio de cantera con el Cornellà español por el cual puede llevarse jugadores para probar en Inglaterra y, en el caso de convencer, quedárselos. El primero en llegar fue Hugo Fernández, hace ahora cuatro temporadas. Polivalente como pocos, empezó su carrera de central y luego ha jugado de mediocentro, de mediapunta, de lateral y hasta de extremo. Tras pasar por la cantera del Barcelona, del Cornellà y de haber sido llamado por la selección española sub 17, tenía 16 años cuando aterrizó en la academia del Blackburn.

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Hugo Fernández, durante un partido de este año. (Foto: Lee Glooby)

Precisamente, Hugo Fernández fue uno de los futbolistas más destacados de la exitosa generación que llegó a la final de la FA Youth Cup hace dos años, junto a Raheem Hanley o John O’Sullivan. Además, en las semifinales ganaron al Burnley, rival regional. En la final cayeron ante un Chelsea con jugadores como Piazón, Chalobah, Ake, que todos ellos han debutado a nivel absoluto. Esa etapa de su vida es la que Hugo recuerda con mayor felicidad porque tras su buena temporada llegaron las primeras tomas de contacto con el primer equipo.

Después de Hugo han seguido llegando españoles procedentes del Cornellà. Ahora mismo hay tres más. David Raya (1995) es portero y desde el primer día ha gustado mucho a los técnicos del Blackburn Rovers. Ya está asentado en el equipo Sub 21 (antes conocido como reservas) y la situación actual de guardametas en el club -jóvenes y pocos en número- lo convierte a él en una opción probable para el futuro. Yeray Torres (1996) y Adrián Edo (1997), ambos futbolistas para el centro del campo, han sido los últimos en llegar al conjunto inglés.

Recientemente, por el equipo han pasado De Pedro, Yordi, Michel Salgado o Rochina, que sigue en el club pero se encuentra lesionado. Por detrás vienen otros tantos que intentan derribar las puertas de la primera plantilla pero desde hace tiempo, el Blackburn Rovers es una entidad dañada en segunda división que busca sin éxito retornar a la Premier League.

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