La celebración

Pearce Nottingham Forest Focus

Ocurre una situación en un partido de fútbol en la que el espectador debe tomar una decisión trascendental: a quién mirar en una celebración de gol, sobre todo cuando tú observas y no celebras. Es decir, en quién quieres ver reflejada la felicidad que supone un gol a favor. No es sencillo. Hay gestos que sólo se ven en un estadio, de ahí que estar, simplemente estar, ya merezca la pena. A mí el otro día me interesaba más que nadie Stuart Pearce, técnico del Nottingham Forest, porque su puesto estaba en peligro y, ni más ni menos, se lo jugaba a domicilio contra el mayor rival histórico del club: el Derby County. Uno no teme por lo que no tiene sino por lo que está a punto de perder, así que era, por tanto, una mañana en la que iba a ser protagonista por las buenas o por las malas. Pearce, ex futbolista del Forest y adorado por la hinchada -más de 400 partidos oficiales-, fue fichado este verano para ocupar el banquillo y así inyectar una buena dosis de sentimiento por el equipo, de implicación, pues si Pearce podía ser definido de alguna manera en su presentación era por su dedicación a la entidad. Más motivador que entrenador, y tras no haber triunfado en sus experiencias anteriores al mando de un equipo, la decisión del Nottingham Forest era muy clara: después de seis entrenadores en tres temporadas, había que colocar a uno de los suyos en el cargo y, siguiendo su entusiasmo, contagiarse hasta enfermar aunque no hubiese medicina.

Stuart Pearce: “Sinceramente, esto es más que un trabajo para mí. Conozco mis limitaciones como entrenador, pero creo que estoy mejorando”.

Segundos después del pitido final, la hinchada del Nottingham Forest comenzó a cantar con euforia: “Psycho is back!” (¡Psycho ha vuelto!). Psycho es el apodo de Stuart Pearce, además del título de su propia autobiografía, y la declaración de amor de sus aficionados tenía toda la lógica del mundo: tras haber empezado perdiendo por 1-0 con un gol en propia puerta, los visitantes ganaron 1-2 gracias a un tanto en el descuento del joven de 20 años Ben Osborn, nacido en Derby e hincha del Forest, un zurdito con clase.

En esa imagen de éxtasis y de liberación miré a Stuart Pearce, que hoy miércoles se enfrentará al Fulham cuando hace apenas cuatro días no sabía si llegaría con trabajo a esta fecha o tendría que ver al Nottingham Forest por televisión. Su celebración fue la mejor definición de un triunfo agónico: tan inflado y tan rojo que no cabía en su traje azul marino, comenzó a dar pasos hacia dentro del campo, se paró unos cinco metros más allá de la línea de banda, abrió las piernas, levantó los brazos, los extendió ampliamente y se puso a gritar agitando los puños, con tres suplentes abrazados a él, como gritan aquellos capaces no sólo de sentir felicidad plena, sino de saber transmitírsela a los suyos.

FIL ROTHERHAM NOTTMFOREST 03Stuart Pearce, entrenador del Nottingham Forest (Foto: Focus Images Ltd)
Foto de portada: Focus Images Ltd

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