Mustang, fútbol y resistencia

Mustang

El fenómeno Mustang es uno de los más incontestables en el cine europeo de la temporada. Sus últimas consecuencias, si nos referimos a galardones, han sido el reciente Goya a Mejor Película Europea y el hecho de figurar entre las películas de habla no inglesa que compitieron en el Dolby Theatre de Los Ángeles por el Oscar que finalmente conquistó El hijo de Saúl. El primer largometraje de la turca Deniz Gamze Ergüven muestra la lucha de cinco huérfanas preadolescentes contra los designios de una sociedad que busca prepararlas para algo que no encaja con la vitalidad que rebosan, una gris existencia de matrimonios concertados y servidumbre a sus maridos. El engañosamente luminoso espacio de la casa en la que están confinadas manifiesta la presencia de uno mucho más aterrador, que pretende privarlas de sus deseos e inquietudes reales. Una de ellas, el fútbol.

 

Aunque la localización específica de esa casa apartada en las montañas no se hace explícita durante la película, sí sabemos que la ciudad más cercana es Trabzon, lugar de sus esporádicas incursiones urbanas. En tal enclave de Anatolia, además de una rica historia fundamentada en su condición de entrada del comercio con Persia y el Cáucaso en la Ruta de la Seda, está ubicado el cuarto club de fútbol del país con más títulos de la Superliga (seis) en sus vitrinas. Naturalmente, el estadio Hüseyin Abni Aker de la localidad nos guía hacia otra de las razones que convierten la sociedad patriarcal que denuncia el film en algo anacrónico. Cada vez más mujeres pueblan las gradas turcas, y el propio Trabzonspor contó con una pujante sección femenina, que se alzó con el principal trofeo de su categoría en 2009 y convirtió al club en el único de Turquía que ha conseguido ser campeón de las dos ligas hasta la fecha. Sin embargo, cuando tan sólo habían transcurrido dos años desde el logro, la directiva decidió que mantener aquel equipo triunfador no era rentable.

 

La ficción sitúa el punto de encuentro de todos estos asuntos en el marco de un partido que nunca existió, aunque su relato está directamente inspirado en un suceso real que acaeció el 20 de septiembre de 2011, cuando más de 41.000 mujeres y niños abarrotaron el Şükrü Saracoğlu de Estambul durante un empate a uno entre el Fenerbahçe y el Manisaspor. En Mustang, Trabzonspor y Galatasaray encaran la disputa de un decisivo duelo de cuartos de final de Copa en el estadio local, y una de las hermanas, hincha del equipo, tiene la ilusión de estar allí presente. “No puedes estar ante todos esos hombres”, es la respuesta que obtiene de su conservador tío. Pero tal anhelo acaba por cristalizar en forma de giro del destino. Tras la violenta invasión de campo que se produjo en el encuentro anterior, la Federación decide que los hombres adultos no puedan asistir al partido como simbólica sanción. Autobuses cargados de mujeres ávidas de fútbol se desplazan hacia Trabzon por las carreteras regionales, y con ellos la ilusión de que algo pueda cambiar en la cerrada Turquía. La de las hermanas ataviadas con los supuestos colores del conjunto local durante su ficticia victoria, desoyendo los consejos familiares, es una de las imágenes medulares de una película que no escatima emociones. El deporte como vía para fomentar las igualdades en lugar de erosionarlas, uno de los múltiples ideales hacia los que camina la esperanzadora narración de Ergüven, encuentra un sentido pleno en este recóndito rincón de Anatolia.

Foto de portada: fotograma de la película Mustang.

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1 comments

Me has vendido la película mejor que su nominación al Oscar y el premio Goya. La estrenan el 11 de marzo en España, por si alguno quiere el dato.

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