Vikash Dhorasoo, el sustituto

Dhorasoo Zidane

No parece una misión sencilla la de encontrar a un futbolista profesional con bagaje en la dirección cinematográfica. Si estrechamos esa búsqueda a aquellos que han llegado a vivir una final del Mundial y otra de Champions, el objetivo pasa a oler a quimera. Pero Vikash Dhorasoo, menudo centrocampista de origen indo-mauriciano que disputó dieciocho partidos con la selección francesa, siempre fue distinguido como un tipo sumamente peculiar en los vestuarios que ocupó. Desde la creación en 2003 del ya desaparecido Paris Foot Gay, primer club local dedicado a combatir la homofobia en el deporte francés, hasta el más reciente manifiesto de la asociación Tatane, que lanzó para promover un fútbol de esencia más lúdica y cercana a los movimientos sociales y llegó a tantear la candidatura a la presidencia de la Federación Francesa, nunca ha cejado en su empeño por aproximar a los terrenos de juego sus inquietudes en favor de aquellos a quienes la vorágine mediática y económica deja en un segundo plano.

En junio de 2006, tras una espléndida campaña culminada con el disparo que otorgó al Paris Saint-Germain su séptima Copa de Francia, Dhorasoo afrontaba orgulloso el reto de ser el primer jugador con raíces indias en disputar un Mundial. Lo hacía, además, después de haber sido un hombre importante durante la fase previa para Raymond Doménech, que contó con él en siete de los diez partidos clasificatorios. Para registrar sus vivencias personales en el momento cumbre de su carrera, ya tan lejano a estos días de publicaciones instantáneas, tomó una cámara de Super 8 y pidió a su amigo Fred Poulet, músico y videoartista, que le ayudara a grabar la intimidad de sus momentos fuera del campo. Aquella Copa del Mundo, que para nuestro protagonista comenzó con ocho testimoniales minutos repartidos entre los dos decepcionantes empates de Francia ante Suiza y Corea del Sur, acabaría teniendo mucha menos relevancia futbolística para él de la que esperaba. Mientras el equipo enderezaba ese mal rumbo inicial hasta convertirse en uno de los mejores combinados del torneo, el 10 del PSG no volvió a ser reclamado por su seleccionador para saltar al césped.

 

Se dice que en aquel ostracismo tuvo mucho que ver la reticencia de Doménech a su actividad fílmica, totalmente desatendida por el jugador, aunque es indudable que la irrupción en el esquema de los entonces pujantes Florent Malouda o Franck Ribéry contribuyó a su desaparición de las alineaciones. El desenlace del campeonato es conocido por todos: el 9 de julio de 2006, en aquella final del recordado adiós de Zidane y el penalti fallado por Trezeguet, Dhorasoo vivía desde el banquillo la decepción de todos sus compatriotas al perder ante Italia. Repetía así la amarga experiencia personal del año anterior, cuando vivió en un lugar idéntico la heroica remontada en Champions League del Liverpool al Milan en el que jugaba a las órdenes de Ancelotti. Aunque ya cercano a los 33 años, era difícil imaginar que apenas viviría más experiencias como futbolista profesional tras la señalada cita del Olympiastadion. Lejos de los focos que apuntaban hacia otros compañeros, sus días en los terrenos de juego se estaban agotando.

 

Para cuando Substitute, título de su esporádica incursión en el cine, vio la luz en las pantallas francesas a principios de 2007, Dhorasoo ya había tenido tiempo de negarse a volver a la selección y de ser despedido del Paris Saint-Germain por las durísimas críticas que dedicó públicamente a su entrenador Guy Lacombe (le acusó de “mentiroso” tras haber sido apartado del equipo), haciendo honor a su fama de directo y contestatario. Aquel sonado incidente, que le convirtió en el primer jugador en ser expulsado de un equipo profesional francés desde la puesta en marcha de un convenio de 1973, dificultó su regreso a la rueda de los grandes clubes. Así, tras un simbólico fichaje el verano siguiente por el Livorno italiano, en el que su sempiterna rebeldía se alió con la baja forma física para impedirle debutar, acabó anunciando su retirada definitiva en enero de 2008.


¿Y qué es lo que podemos encontrar en Substitute, más allá de la voluntaria ausencia de Raymond Doménech? Ni más ni menos, un sincero y fiel reflejo de la inquieta personalidad del futbolista. Haciendo gala de sus preocupaciones artísticas a través del rodaje en Super 8, que confiere a las imágenes una sólida apariencia de evocación del pasado, Dhorasoo repasa los avatares de un mes recordado por millones de franceses en una clave radicalmente alejada de la épica deportiva. Porque en ese recibimiento final a los subcampeones por parte de Jacques Chirac en el Elíseo, además de los vitoreados Zidane o Henry, figuraba Vikash Dhorasoo. Su último servicio al fútbol no fue otro que plasmar en celuloide lo que tantas veces hemos sentido al contemplar la vida desde el banquillo.

Foto de portada: Substitute.

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