Ibra supercampeón

Zlatan Ibrahimovic apunta a la titularidad. Foto: Focus Images Ltd.

Para esto se le fichó. Zlatan Ibrahimović ha llegado al Manchester United para ganar partidos a su manera. Para hacer muchos gol partita. Para reinar en las áreas inglesas, habitadas por centrales portentosos. Para rematar centros laterales con su metro noventa y cinco. Para ser quien guía hacia las victorias también con apoyos fuera del área, allá donde haga falta claridad. Para acabar con una carencia casi histórica y ser un delantero como no tenía el United desde hace una década; desde los tiempos de van Nistelrooy. Incluso, por qué no, para marcar una época por sus variadas virtudes. Por el momento, Ibra ha empezado bien. Su gol en las postrimerías de la Community Shield ante el Leicester City (1-2) le hace ya, de primeras, supercampeón de Inglaterra. Le da a José Mourinho, un técnico con el que está en sintonía, su primer título al frente del Manchester United. Y también le da motivos para creer a una afición red devil “deshinchada” en la etapa post-Ferguson. El Leicester tuvo buena presencia en el primer tiempo e hizo suyo el partido en el segundo. Pero el United ahora tiene a Ibrahimović. Y eso ha sido, es y será un factor diferencial para sus equipos.

Zlatan Ibrahimovic Wes Morgan Danny Simpson Manchester United Leicester City Focus
Ibrahimović le gana un salto a Wes Morgan y a Danny Simpson. Foto: Focus Images Ltd.

Valencia como motor

Tal y como era de esperar, el Manchester United tuvo la pelota en Wembley y el Leicester se replegó. La manera de utilizar la bola por parte de los hombres de Mourinho era sencilla: conducción por la banda de un lateral o de un extremo y centro al área. No parecía el mejor plan contra un campeón de Premier que tiene en su área a dos centrales físicos como Wes Morgan y Robert Huth. Pero el United tiene ahora a Zlatan. Es por eso que Luke Shaw y, sobre todo, Antonio Valencia iniciaban casi todas las jugadas de ataque. Y si no daban ellos el primer pase era porque se lo daban a ellos Michael Carrick y Marouane Fellaini. Valencia fue especialmente incisivo y recurrente, hasta el punto de convertirse en el motor del United. Buscaba constantemente a Jesse Lingard para hacerle juntos un “dos contra uno” a Christian Fuchs, aprovechando que en ese perfil no ayudaba demasiado Andy King. Por la otra banda, Shaw y Anthony Martial se entendían a la hora de atacar a Danny Simpson, el punto débil del Leicester la pasada temporada. Pero lo compacto del repliegue de los foxes impidió que el plan de Mourinho diese frutos. Los centros del Manchester United no eran limpios, no eran frecuentes y no encontraban a un Ibrahimović que, con los minutos, parecía intimidar menos.

Planteamientos iniciales del Leicester City-Manchester United
Planteamientos iniciales. Infografía: Share My Tactics.

El juego de ataque de los red devils estaba orientado hacia los costados. Tanto era así que no había nadie ofreciéndose por la parcela central. Carrick y Fellaini devolvían el balón a las bandas como si fuese una instrucción, pero tampoco tenían opciones por dentro. Rooney, titular, ejercía de segundo punta, con lo que había muchos metros entre Fellaini y el siguiente jugador vestido de rojo. Además, Jamie Vardy y Shinji Okazaki presionaban sobre el doble pivote de Mourinho. Cuando el United percibió que los centros laterales no daban frutos, amplió su gama de jugadas de ataque. Rooney se ofrecía en el pasillo central, al igual que Ibrahimović. Pero no lo hacían en la zona de la media punta para intentar romper al Leicester girándose entre líneas. Ahí Fellaini y Carrick no podían mandar el balón. Rooney e Ibra se veían obligados a ofrecerse ante Vardy y Okazaki, por lo compacto y bien presentado que estaba el campeón de la Premier. Al hacerlo tan atrás, ni Rooney ni Ibrahimović tenían soluciones sencillas tras recibir. No había líneas de pase entre la estructura del Leicester y tenían que conducir muchos metros entre muchos jugadores de Claudio Ranieri. Demasiados. Tarde o temprano había robo o interceptación y el Leicester contragolpeaba. Eric Bailly justificó muchas veces la cuantía de su traspaso desde el Villarreal. Estuvo bien posicionado, correcto en la anticipación, atinado por alto y acertado metiendo la pierna cuando corría hacia el área de David de Gea. Pero sus (pocos) errores le costaban sustos por tener a Daley Blind al lado, pues Chris Smalling aún no está al cien por cien tras su accidente veraniego.

En el primer despiste de Bailly, Okazaki tuvo una gran ocasión que derivó en un córner. En ese córner, Okazaki mandó el balón al travesaño. El United reaccionó y probó a cambiar su estricto patrón de ataque de los primeros minutos. En lugar de seguir la cadena “lateral-extremo-centro”, probó a que el extremo ejerciese de volante y “girase” con el balón y sin él hacia el área. Lingard lo hizo y, decidido, salió de la banda derecha para recibir más cerca del flanco opuesto. Una vez que estaba caído a la izquierda tras un saque de falta, Rooney le ofreció el balón. Y Lingard lo condujo en diagonal. Se deshizo de King, que se fue al suelo a frenarlo. Se deshizo de Huth, que intentó sin éxito usar su cuerpo como arma destructora. Se deshizo de Morgan, que llegaba tarde a la acción. Y se deshizo de Simpson, que llegaba desde el flanco para ayudar a la desesperada. Lingard se deshizo de todos los que salieron a su paso. Y batió a Kasper Schmeichel en un gran gol que inauguraba el marcador de Wembley.

Jesse Lingard Anthony Martial Manchester United Leicester City Focus
Lingard marcó un gran gol para adelantar al Manchester United. Foto: Focus Images Ltd.

Del Vardy-Okazaki al Vardy-Musa

En el descanso, Ranieri gastó dos de los seis cambios que se pueden hacer en la Community Shield. Objetivo: ganar velocidad a la hora de contragolpear. Retiró a Okazaki dando entrada a Ahmed Musa. También retiró a Marc Albrighton para dar entrada a Demarai Gray. Musa se colocó caído al perfil izquierdo en la pareja de delanteros y Gray en el mismo sitio que Albrighton, para castigar con velocidad el espacio de Valencia. Pese al matiz de la propuesta del United que llevó al 0-1, el equipo red devil seguía intentando atacar por fuera. Y seguía intentando aprovechar los ofrecimientos de Rooney y de Ibra muy lejos de sus puestos. Por eso, siguió perdiendo balones. Y en ese escenario, el Leicester creció. Vardy corría hacia Blind, el más endeble de los dos centrales de Mourinho. Bailly sufrió al internacional inglés y a Musa, que alcanzaba altas velocidades puntas con el balón. Y Valencia sufrió las galopadas a su espalda de Gray. A los 6 minutos del segundo tiempo, en un balón largo servido sobre Musa, se le juntaron todos estos problemas al United. Musa empezó a correr y le cedió el balón a Vardy. Fellaini parecía bien colocado tras acudir al rescate de los suyos. Parecía que controlaría el balón y acabaría con el ataque del Leicester. Pero “asistió” imprudentemente a Vardy en un intento de cesión a De Gea y Vardy empató la Final.

Jamie Vardy David De Gea Leicester City Manchester United Focus
Vardy aprovechó una cesión de Fellaini para superar a De Gea y empatar. Foto: Focus Images Ltd.

Mourinho reaccionó. Decidió hacer el primer cambio: fuera Carrick, dentro Ander Herrera. La sustitución tenía cuatro propósitos: seguir mandando con el balón, dejar de perder balones en la medular, hacer que Rooney e Ibrahimović no se ofrecieran tan atrás y, por último, que hubiera más red devils entre los centrocampistas del Leicester. La sustitución tenía esas ventajas potenciales, pero Mourinho pagaba un peaje: Fellaini de mediocentro. Su falta de contundencia y de dominio en esa posición, evidenciada en el 1-1, no hizo más que alimentar a Vardy y a Musa. El Manchester United perdió algo de concentración (en defensa y en ataque) al ver a Lingard salir lesionado del césped. Por él ingresó Juan Mata, que no entró apenas en juego escorado a la derecha y que incluso fue sustituido en el descuento para defender con más altura el balón parado del Leicester. En el fondo rojo de Wembley se sentía vértigo con cada balón colgado a los atacantes del Leicester. Ante la “desaparición” de Riyad Mahrez (poco activo en esta Final), Gray, Musa y Vardy se valieron para intimidar al Manchester United. Parecía acercarse la remontada de los foxes.

Situación en el minuto 65
Situación del partido en el minuto 65. Infografía: Share My Tactics.

Ranieri había movido ficha tras la entrada de Herrera. Para reforzar aún más el centro del campo y esa zona en la que apenas entraban rivales, metió a Nampalys Mendy por King. A la vez también quitó a Simpson para meter a Luis Hernández, que sufrió como lateral ante el Paris Saint-Germain en pretemporada. Mourinho parecía haber visto ese amistoso, pues intentó avasallar al central ex del Sporting refrescando la banda izquierda entera: fuera Shaw, dentro Marcos Rojo; fuera Martial, dentro Marcus Rashford. Sin embargo, estas sustituciones ya no tuvieron efecto. Pesaban demasiado en el partido la velocidad de Musa y los “pinchazos” de Vardy al trío que formaban Fellaini, Blind y Bailly. Los cambios posteriores no cambiaron el encuentro. Tanto es así que la Final se acabó resolviendo con una jugada del Manchester United muy similar a las de los primeros minutos. Valencia se incorporó al ataque y centró al área. Y, al fin para los intereses del United, apareció Ibrahimović, que se había desgastado ofreciéndose a sus compañeros en el encuentro. Le ganó el salto a Morgan y marcó el gol del triunfo para el United en un fuera de juego no señalado. Ibra se fue de París marcando en una Final que le dio una copa a los suyos. Ahora Ibra llega a Mánchester marcando en una Final que le da una copa a los suyos. Para esto se le fichó.

Manchester United Ibrahimovic Community Shield Focus
Ibrahimović levanta la Community Shield al cielo de Londres. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

Deja un comentario

*