Cuando menos te lo esperas

Sako Wolverhampton Mali - Focus

Tras renovar a más de medio plantel, Camerún seguía en el mismo punto. Así se debía sentir Volker Finke, seleccionador de los Leones Indomables, cuando Sambou Yatabaré adelantó a Mali en una acción a balón parado mal defendida por los suyos. Otra vez, el juego de los cameruneses era malo; la circulación de balón, más espesa de lo deseado; su defensa, menos fiable de lo que le gustaría al preparador alemán. Loe y Kom no producían nada en el centro del campo, Moukandjo no desequilibraba por fuera ni Aboubakar y Choupo-Moting inquietaban a los malienses por dentro. Sin M’Bia, expulsado en el último partido de la fase de clasificación, incluso faltaba un líder sobre el césped. Camerún resultó desesperante durante largas fases del debut en la CAN.

Más claras tenían sus ideas en Mali. La selección capitaneada por Seydou Keita localizó pronto el punto débil del adversario e insistió en atacarlo durante los 90 minutos de partido. Oyongo, el lateral derecho de Camerún, evidenció ser la pieza más frágil del entramado defensivo de Finke. Al fin y al cabo es un zaguero zurdo, zurdísimo, que juega en el perfil derecho de la zaga. Así pues, además de no ser profundo en ataque, porque no puede irse hacia fuera y centrar, ni siquiera fue sólido en tareas de contención. Bakary Sako, extremo zurdo de Mali, lo encaró siempre que pudo, la mayoría de veces con éxito. Sus compañeros le pasaban el balón y el futbolista del Wolverhampton se encargaba del resto. De vez en cuando se animaba Tamboura, el lateral de ese mismo flanco, o incluso Keita, que caía a la banda izquierda para sumarse a la fiesta. Todos querían abusar de Oyongo. Era divertido y también eficaz, porque por ese perfil llegaron varias ocasiones de peligro que Ondoa, el portero del filial del Barcelona, se encargó de desbaratar. Porque la Copa de África también es esto, el arquero suplente del filial de un club de primer nivel deteniendo disparos de un extremo de Segunda inglesa, ambos protagonistas por un día en un choque continental.

Mali 1-1 Camerun

Camerún sufrió por su banda derecha. Infografía: Sharemytactics.

Sólida en defensa y peligrosa en ataque gracias a su banda izquierda, Mali optimizó mucho mejor sus recursos que Camerún. Aun así, el encuentro fue parejo y únicamente logró desequilibrarlo gracias a un gol en una acción a balón parado. Con el paso de los minutos, sobre todo en la segunda mitad, su cohesión sin balón se fue reduciendo, pues la fatiga y pequeñas lagunas de concentración hicieron mella en los malienses. Sin embargo, la situación estaba más que controlada ante una Camerún sin ideas ni ningún genio capaz de desequilibrar el partido. Solo Salli dejó algún buen detalle, sobre todo cuando tenía la oportunidad de acelerar y cambiar el ritmo de una jugada para provocar alguna faltita.

Sako Wolverhampton Mali - Focus

Sako desquició a Oyongo a lo largo del encuentro. Foto: Focus Images Ltd.

Pero en el minuto 83 sucedió lo imprevisible. Por cosas como estas nos gusta la Copa de África, de hecho. Camerún colgó un balón largo, bombeado, al área maliense, y uno de los Leones Indomables lo bajó con un control prodigioso y remató a la red. Parecía Samuel Eto’o en el cuerpo de uno de sus compatriotas. Lo más sorprendente, no obstante, fue que el plano corto televisivo nos mostró a Ambroise Oyongo, el peor futbolista del encuentro, como autor del tanto. Oyongo, quién nos lo iba a decir, pinchó el balón como si de Bergkamp se tratase y definió con una celeridad pasmosa en un palmo de terreno. El futbolista en apariencia más torpe del partido lo definió con una acción de súperclase. Un gol que significó el empate a uno (mismo resultado que en el Costa de Marfil-Guinea) y que dará aire a Camerún para la próxima jornada.

Puede que Oyongo sea delantero y todavía nadie se lo haya dicho.

Foto de portada: ColombiaSports.net

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