Lo mejor y lo peor en una noche histórica

Ecuatorial Guinea 2  Pablo Manriquez

Después de 120 minutos, Guinea Ecuatorial certificó el pase a las semifinales de la Copa de África. El Nzalang Nacional superó su mejor actuación histórica -de 2012, cuando cayó en cuartos de final- tras eliminar a Túnez en un partido muy competido, definido por pequeños detalles y marcado por la controversia en los instantes decisivos. Guinea Ecuatorial plantó cara a un rival técnicamente superior, de mucha más experiencia a nivel internacional, con futbolistas mucho más curtidos que ellos. Al fin y al cabo, Guinea Ecuatorial saltó con tres jugadores que militan en la liga local, dos que juegan en equipos del Grupo III de Segunda B y otro que lo hace en la liga de Malta. Javier Balboa (Estoril) y Nsue (Middlesbrough) son sus referencias, lejos de los Abdennour (Monaco), Khazri (Girondins) o Chikhaoui (Zürich), con varios grandes torneos a sus espaldas. Logró algo muy meritorio el equipo ecuatoguineano, que organizó un equipo muy a última hora al sustituir a Marruecos como sede, confió en el argentino Becker, que en 2012 ganó la Copa de África femenina con Guinea Ecuatorial, y ha terminado confeccionando un equipo más competitivo de lo esperado. Sin embargo, el partido de cuartos de final también sacó lo mejor y lo peor de ambos equipos e incluso la faceta más negativa del colegiado. Un penalti claramente inexistente en el minuto 91 que permitió empatar el encuentro al anfitrión, multitud de faltas y flagrantes pérdidas de tiempo según el lado hacia el que se inclinaba la balanza. El partido terminó de malos modos, con un pitido final que llegó antes de la cuenta, peleas, protestas e incidentes posteriores al término del encuentro. Una imagen que empaña un partido histórico y que seguirá presente cuando se disputen las semifinales, seguramente para mal. Aunque eso es otra historia.

Ecuatorial Guinea  Pablo Manriquez

Guinea Ecuatorial hizo historia en el estadio de Bata. Foto: Pablo Manriquez

Antes de la explosión de los últimos minutos y de la prórroga, hubo una primera mitad de muy pocas ocasiones. Una primera mitad seria por parte de ambos equipos, más pendientes de anular los peligros del rival que de potenciar sus virtudes ofensivas. Guinea Ecuatorial y Túnez poblaron el centro del campo. Túnez lo hizo calcando el once que funcionó en la última jornada de la fase de grupos contra la República Democrática del Congo, a lo que Guinea Ecuatorial respondió adaptando las posiciones de sus futbolistas para neutralizar la teórica superioridad del rival en esta parcela del campo. Así pues, tanto Fabiani como Nsue, los dos puntas del anfitrión, estuvieron muy pendientes de incomodar la salida de balón rival, plantados a menudo a la altura del mediocentro Ragued. Por su parte, los extremos basculaban y vigilaban de cerca a dos futbolistas de tendencia interior como Sassi o Khazri, para que no recibieran cómodos. Entre los volantes y los laterales se encargaban de maniatar a los carrileros y a los interiores tunecinos, según lo que requiriese cada jugada. Para ello, tanto Randy como Sipo se mostraron muy atentos a la hora de salir a morder y evitar que ningún tunecino tuviese la opción de girarse entre líneas. Si algo fallaba, quedaba Zarandona para intentar tapar el hueco a última hora. Así, Guinea Ecuatorial desactivó el peligro tunecino. Por contra, le costó mucho salir ante un equipo que mantuvo a los tres centrales. Fabiani no se impuso por alto demasiado a menudo y Nsue no cazó segundas jugadas que sorprendieran a la zaga tunecina. Guinea Ecuatorial no generó peligro alguno y a Túnez le costó muchísimo, pese a que sus atacantes se movieran e intentaran agitar el entramado defensivo del adversario.

Tunez vs Guinea Ecuatorial - Football tactics and formations

Disposiciones iniciales.

Costó mucho romper el equilibrio, aunque con el paso de los minutos las defensas perdieron solidez, las ayudas llegaban más tarde y encontrar huecos se convirtió en una tarea menos ardua. El primero que abrió la grieta ecuatoguineana fue Chikhaoui, que recibió entre líneas y abrió a la banda para la incorporación del carrilero Mathlouthi. Sorprendió el tunecino, pues ni Balboa cerró bien la banda ni Sipo llegó a tiempo para interceptar el centro del carrilero, que encontró el remate de Akaichi, rápido como pocos e intuitivo en el área rival. Se adelantó Túnez con una buena jugada colectiva que sirvió para cambiar el orden el partido al minuto 70. Antes se había aproximado con más o menos peligro, pero Didier Ovono, muy seguro a lo largo del torneo, se encargó de acabar con el peligro. No obstante, ninguna acción tan clara como el gol y muchas menos de lo esperado y exigible en una selección de su categoría.

Agitó el banquillo Becker y Guinea Ecuatorial ganó en dinamismo. Belima y Kike Boula pasaron a ejercer como laterales para mejorar la salida de balón y tener más presencia en ataque y entró el revulsivo Iván Salvador (conocido como Iban Edu en la CAN), del Valencia Mestalla. Sin embargo, Túnez se defendía bien y apenas sufría. Salió poco al contraataque, y la más clara la desaprovechó Chermiti, pero Mathlouthi prácticamente no se vio exigido. Las Águilas de Cartago tiraron de oficio, congelaron el encuentro y esperaron el final del partido. Quizás tenían futbolistas para coger el balón, alejarse del área, marear a una Guinea Ecuatorial desesperada y sentenciar. El caso es que no lo hicieron, pero Guinea Ecuatorial únicamente disparó a portería con verdadero peligro en el minuto 83, cuando Iván Salvador filtró un pase maravilloso para Nsue, que remató contra el guardameta tunecino. Por el camino, eso sí, muchas faltas de Túnez (hasta 32 antes de llegar a la prórroga; 42 al término de la misma) y varias acciones en las que los norteños perdieron tiempo esperando que corriera el reloj a su favor.

Tunez vs Guinea Ecuatorial - Football tactics and formations

Disposiciones de ambos equipos en el minuto 90.

Porque se llegó a la prórroga, por muy controlada que tuviese la situación Túnez. En el minuto 91, Bolado entró en el área y se tiró. El árbitro picó y concedió un penalti a favor del anfitrión que Balboa no desaprovechó. Por segundo encuentro consecutivo, Guinea Ecuatorial abría su cuenta particular desde los once metros. Aunque en este caso, fue una decisión errónea del colegiado que dio la oportunidad a los hombres de Becker de llegar a la prórroga, periodo en el que Túnez terminó absolutamente superada en lo emocional. En el tiempo extra, fue Guinea Ecuatorial quien llevó el peso del partido, quizás porque no tenía otra con los cambios efectuados por el preparador argentino, mientras Túnez intentaba reponerse del golpe anímico que supuso el empate. Fue Guinea Ecuatorial quien tuvo el balón y quien aprovechó una falta cometida en la frontal. La ejecutó Balboa y la clavó en la escuadra de Mathlouthi. El golpeo, preciso, precioso, seco, colocado y potente, fue una maravilla. Una maravilla que desconcertó aún más a Túnez, que introdujo a Msakni en el tramo final.

Pero a Túnez también le costó crear peligro en una prórroga en la que se jugó bien poco. Las Águilas de Cartago convirtieron los saques de banda de Abdennour en su principal amenaza y vieron cómo Guinea Ecuatorial les devolvía su propia medicina con distintas acciones flagrantes en las que se perdieron varios minutos. Un disparo de falta que detuvo Ovono, que se quedó tumbado en el suelo más tiempo de lo razonable, o un balón retenido en el banquillo ecuatoguineano que inició una pelea en el minuto 120 que el árbitro no descontó sobre el añadido son dos de los ejemplos más claros. Túnez terminó desquiciada en una noche en la que unos recordarán al árbitro de Mauricio mientras los otros se quedarán con el histórico golazo de falta de Balboa que les permitió llegar a semifinales. Esto es la Copa África, porque nunca sabemos qué es lo siguiente que va a ocurrir: sea un penalti inventado, una genialidad de un centrocampista, un gol imposible o un error grotesco de un portero. Que Guinea Ecuatorial derrote a Ghana o la otra Guinea no es ninguna utopía.

Foto de portada: Pablo Manriquez

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