Reyes de África

Boubacar Barry Costa de Marfil - Ailura

A menudo se abusa adjetivando como “histórico” algo repetible. Nada que ver con lo sucedido en Bata. Desde el músculo financiero de Guinea Ecuatorial el fútbol africano proyectó algo tan de andar por casa que asusta llegar a olvidarlo: el fútbol es un juego fascinante e imprevisible más cercano a la niñez que a la ciencia. Ver al guardameta de Costa de Marfil fingiendo una lesión tendido en el suelo en medio de la tanda de penaltis, riéndose con cara de complicidad 20 segundos después, deteniendo el lanzamiento de su homónimo ghanés a los pocos minutos y anotando con un golpeo estético de interior el tanto de la victoria absorbe a cualquiera en una experiencia mística, salvaje y arrebatadora. Si deporte y espectáculo van de la mano, la de Boubacar Barry es una de las mejores premières en décadas.

Boubacar “Copa” Barry, suplente de Sylvain Gbohouo, fue titular por la lesión contraída por el portero de Séwé Sport en semifinales y acabó convirtiéndose en héroe nacional al anotar el penalti decisivo (9-8) en una de las tandas más espectaculares que se recuerdan.

Estaba siendo una final algo descafeinada. Los ecos de un arranque apasionante se fueron apagando con el paso de los minutos hasta llegar a un punto crítico: Ghana y Costa de Marfil parecían reconocer abiertamente que no querían hacerse daño por si en el intento se exponían a sufrir en sus carnes un zarpazo del rival. Con esa sensación finalizó el tiempo reglamentario y comencé a redactar esta crónica. Tenía pensado destacar la importancia en el juego ofensivo de Ghana de Affu y Baba, sus dos laterales. Porque la final comenzó vibrante con sus incorporaciones por ambos carriles perfectamente entendidas por André Ayew y Atsu, dos extremos desequilibrantes con talento para marcar diferencias dentro de una selección armónica, bien conjuntada y solidaria en todas las fases del juego. Ellos dos produjeron las ocasiones más claras de la primera parte: dos balones al palo. El primero, un zapatazo violento del extremo del Everton, y el segundo, un remate del atacante del Olympique de Marsella contra la cara externa del poste. También estuvo soberbio en las labores de contención Afriyie Acquah. El buen hacer del mediocentro del Parma, cedido en la Sampdoria, maniató por completo a un Yaya Touré que solo se sintió cómodo cuando fue consciente de que tenía el trofeo de campeón de África entre sus manos. Y evidentemente no debe pasarse por alto la modificación táctica del ya legendario Hervé Renard, bicampeón de la CAN tras alzarla con Zambia en 2012: alteró su planteamiento inicial -defensa de 4- y pasó a jugar con 3 centrales y 2 carrileros largos, la disposición que mejor ha acomodado a los futbolistas de la nueva campeona continental. Conscientes de que jugaban con protección, Doumbia, Bony, Gervinho y Yaya se subieron a la ola y equilibraron la balanza cuando pintaban bastos. Hasta a los puntos todo parecía igualado y el tiempo extra solo fue un largo paseo como aperitivo de la catarsis.

Costa de Marfil solo había logrado vencer la Copa de África en una ocasión: la edición disputada en Senegal en 1992. Allí derrotó a su rival de esta noche, Ghana, también desde el punto de penalti (11-10). Las 4 finales disputadas por los elefantes acabaron 0-0 al final del tiempo reglamentario.

PLANTEAMIENTOS INICIALES:

GHANA-COSTA DE MARFIL

GERVINHO ALTERÓ SU POSICIÓN EN AL 1ª MITAD: SE SITUÓ EN LA BANDA DERECHA. EN LA 2ª PARTE, CON EL CAMBIO DE ESQUEMA, SE COLOCÓ PEGADO A LA IZQUIERDA.

Costa de Marfil vs Away team - Costa de Marfil - Football tactics and formations

Claude Le Roy fue el mentor del también francés Hervé Renard, campeón de la CAN con Zambia en 2012. Se conocieron cuando Le Roy dirigía en China al Shanghai COSCO Huili: necesitaba a un asistente y buscó entre los entrenadores emergentes de su país en divisiones menores. Cómo llegó a pensar en Renard, que había subido al modestísimo Draguignan de la sexta división a la cuarta, es algo que se me escapa, pero en realidad en esta historia es mejor intentar no buscar lógica alguna. Son tipos entrañables que han llegado a serlo precisamente porque se lanzaron a aventuras que hubiesen declinado la mayoría de entrenadores occidentales en esos tiempos en los que aún no se habían abierto tanto estos caminos. La conexión entre ambos fue tan extraordinaria que se marcharon juntos al Cambridge United de la cuarta división inglesa en 2004. Luego Le Roy introdujo a Renard en el fútbol africano llevándoselo de segundo a la selección de Ghana en 2007. Entonces le surgió la posibilidad de dirigir en solitario a Zambia y sus caminos se separaron. [¿Quién es Hervé Renard?]

Por eso de no tentar a la suerte, los dos seleccionadores hicieron dos sustituciones antes de la tanda: Renard retiró a Gervinho, quien sumido en una especie de liturgia personal decidió desconectar y sentarse en una silla de plástico mirando a la grada, y Grant hizo lo propio con Gyan. El punta de Al-Ain falló un lanzamiento desde los 11 metros en los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica y otro en las semifinales de la CAN 2012, dos momentos de difícil digestión, razón suficiente para prometerle a su difunta madre que nunca volvería a tirar un penalti por voluntad propia. Para evitar males mayores, el técnico israelí tomó medidas preventivas y evitó el mal trago de su estrella.

Los primeros cinco lanzamientos de ambas selecciones finalizaron con igualdad a 3 y generaron bastante desconcierto: las ejecuciones de Bony, Tallo, Acquah y Acheampong dejaron que desear. Yaya sostuvo a su país cuando la pelota quemaba y en la muerte súbita aumentó de forma exponencial la calidad de los disparos. Entonces apareció Barry para firmar una actuación entre lo cómico y lo grotesco tirándose al suelo y simulando una lesión para poner nervioso al rival. No dio resultado. Tampoco pareció importarle demasiado porque comenzó a reírse solo, quizá consciente de que sus tretas podrían volverse contra él. En cualquier caso, no le dio muchas vueltas a la cabeza porque instantes después, y tras quejarse ostentosamente de dolores musculares, detuvo el penalti clave y anotó el gol de su vida.

Corrió como nunca para celebrarlo con la historia.

La generación dorada costamarfileña, sin Didier Drogba, salda una deuda histórica y por fin reina en África.

Syli National de Guinee vs. Cote d IvoireBoubacar Barry. Foto: Jean-Marc Liotier.

Costa de Marfil camina como puede hacia el futuro y solamente se une cuando la selección juega un partido. Los marfileños sólo habían ganado en una ocasión la Copa, en 1992, cuando sorprendieron pues tenían un equipo desconocido. Esa Costa de Marfil se convirtió en uno de los campeones más curiosos de la historia: casi no marcó goles. Debutó en el torneo goleando por 3-0 a los argelinos. Luego empató 0-0 y se metió en cuartos de final. En los cuartos, empató 0-0 y pudo superar los zambianos con un gol en la prórroga. Y en las semifinales y la final, ganó en la tanda de penaltis después de dos empates sin goles. En la final de Dakar, por cierto, derrotó a Ghana después de 24 penaltis. Sí, Ghana, su rival en la final este 2015. [Sobre Costa de Marfil]

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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5 comments

Barry era para mi uno de los puntos menos fuertes de la costq de marfil de los últimos años que no había hecho algo grande pese al equipo que tenía siempre. Y ahora les ha dado la Copa. Enhorabuena, me habría gustado ver la tanda en directo. Y pobre Gyan, pero al menos esta vez no tuvo que chutar, otro fallo en penalty habría sido muy cruel.

De nada. El mejor escribano echa un borrón. Lo importante es el fondo del artículo y es excelente. Es muy agradable leer artículos tan consistentes sobre fútbol de selecciones nacionales.

Me alegro por esta generacion de grandes futbolistas marfileños. No jugaron nada bien pero tienen una Copa que se les venia negando(al igual que cuando el Chelsea gano su UCL). Enorme Copa.

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