Se lo creen

Thievy West Brom, Congo, Focus

Lo que empezó entre chascarrillos de Claude Le Roy (“Vamos a intentar clasificarnos para la siguiente ronda porque algunos equipos quedarán eliminados y así nosotros podremos conseguir un hotel mejor”) se ha convertido en algo muy serio. El pequeño país al oeste del río, anteriormente denominado Congo-Brazzaville, saca pecho tras vencer a la favorita del Grupo A y clasificarse como primera de grupo para los cuartos de final de la competición sin conocer la derrota. Nadie los esperaba y sin embargo desde que el balón echó a rodar se han mostrado como un conjunto ordenado, con las ideas muy claras, superior a todas las selecciones con las que se han visto las caras. Como recordamos en su momento, la República del Congo fue campeona de África en 1972 y se había convertido en la gran sorpresa del cuadro final de participantes de la edición de 2015. Siempre a la sombra de la República Democrática del Congo (Congo-Kinshasa) y 14 años después de su última participación en una fase final, la sociedad formada por Le Roy y Thievy Bifouma ha logrado lo que parecía imposible y ambos se han convertido en héroes de una nación muy castigada. Uno desde el banquillo y el otro desde la punta del ataque comandan a un grupo sin demasiadas fisuras que no quiere ponerle fin a un bonito sueño. ¿Por qué iba a tenerlo? A tenor de su juego parecen capacitados para seguir avanzando.

En un partido trabado en el medio del campo, con alternancia en el dominio de la pelota, Congo supo rentabilizar al máximo su mejor recurso ofensivo: Thievy. Durante la hora que estuvo sobre el cesped, el atacante de origen francés fue una pesadilla para Burkina Faso y dispuso de un par de remates claros. La diferencia entre él y otros buenos delanteros (por ejemplo los de su rival hoy) es que el punta del Almería no perdona. De cada 2 o 3 oportunidades convierte una y esto llena de confianza a sus compañeros que siempre buscan su desmarque al espacio por el perfil izquierdo. Es imparable. Sin el franco-congoleño como referencia, Delvin N’Dinga supo sujetar al equipo y el desacierto de los de Paul Put en ambas áreas hizo el resto.

“Su selección era la que más años llevaba sin jugar una fase final. Pero este tipo de retos no asustan a Claude Le Roy, que en 1985 ya se marchó a entrenar a la liga de Arabia Saudí cuando fue destituido en el Grenoble. Ese mismo año se convertiría en el técnico de Camerún, y ese sería el primero de los ocho combinados nacionales a los que ha dirigido (cinco en África y tres en Asia). Si reducimos su currículum sólo a los títulos, muchos lectores no quedarán impresionados: ganó una CAN con Camerún en 1988, una Copa del Oeste Africano con Senegal en 1991 y una Copa del Golfo con Omán en 2009. Pero su trabajo como formador en países poco desarrollados en lo futbolístico ha sido muy bien valorado a lo largo de los años y le ha otorgado un prestigio considerable”. [Axel Torres, Claude Le Roy lo ha vuelto a hacer].

burkina Faso -  DormivegliaBurkina Faso se despide de la CAN 2015 sin haber conseguido ningún triunfo. Foto: Focus Images Ltd.

Burkina Faso sorprendió a propios y extraños en la última Copa de África. La selección burkinesa, que sólo había superado la fase de grupos en una edición del torneo africano, fue primero en uno de los grupos más exigentes, fue superando eliminatorias y terminó como subcampeón tras caer ante Nigeria en la final. Se quedó a un gol del Mundial de Brasil (cayó ante Argelia) y buscará ratificar su progresión con una buena Copa de África. Su grupo, con Guinea Ecuatorial, Gabón y Congo, no es el más complicado. Zongo y Bertrand Traoré son las principales novedades respecto al bloque finalista en 2013. Además, Put podrá contar con Alain Traoré, hermano mayor de Bertrand, que se ha perdido los primeros meses de temporada por una grave lesión. [Tomàs Martínez, Que la final de 2013 no sea casualidad].

Si Congo ya no es solamente la revelación, sino una realidad, Burkina Faso es la cara opuesta de la moneda. Primero fue Ovono (Gabón) quien los desesperó con una serie de paradas brillantes, después no consiguieron marcarle un gol a Guinea Ecuatorial en un partido que debieron vencer con cierta comodidad y finalmente han sido superados por un rival ordenado y certero en ataque. No es normal que la pareja formada por Pitroipa y Alain Traoré, una dupla compenetrada y de garantías, se vaya sin anotar ni un solo gol de esta CAN. Tampoco el resto de opciones ofensivas del vigente subcampeón de África han rendido al nivel deseado.

Es difícil entender, tras repasar mentalmente las 3 jornadas, cómo Aristide Bancé o Bertrand Traoré solo han logrado perforar en una ocasión la portería de combinados inferiores, teniendo múltiples oportunidades claras para lograrlo. La prematura eliminación de los potros supone un golpe duro para un país en claro crecimiento futbolístico dentro del continente africano en los últimos tiempos: hace un año se quedaron a un solo gol de disputar su primer Mundial de la historia. El error de su guardamenta en un momento crítico (Bancé acababa de igualar a un tanto), fue la gota que colmó el vaso. Germain Sanou salió de puños, no consiguió despejar y Ondama -sin querer- consiguió el tanto (2-1) con el que a la postre se cerraría el encuentro. Demasiadas piedras en un camino muy accidentado.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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