Los pequeños detalles clasificaron a Egipto para semifinales

An Egyptian fan during the International Friendly match at the Matchroom Stadium, London
Picture by David Horn/Focus Images Ltd +44 7545 970036
04/06/2014

Marruecos se despidió de un sueño que en algún momento pareció realizable al contar con Hervé Renard en el banquillo. La presencia del bicampeón continental al mando del gigante norteafricano y la ausencia por lesión del centrocampista del Arsenal Elneny en la medular egipcia decantaba la balanza a favor de Los Leones del Atlas en la previa del encuentro. Sin embargo, sobre el césped la percepción general construida en las horas previas al mismo no llegó a concretarse en algo tangible: el choque no rompió hasta entrado el segundo tiempo, Egipto no se achicó y la efectividad en las áreas acabó marcando diferencias. Un solitario tanto de Kahraba en el 88′ dio el pase a semifinales a los hombres de Héctor Cúper y desató la euforia en una plantilla sustentada en el trabajo táctico de su técnico. Sin grandes argumentos ofensivos más allá de la efervescencia de Salah, Los Faraones lo fíaron todo a su solvencia en la retaguardia. Hegazy y El Hadary seguirán copando titulares mientras su selección permanezca en Gabón, pues fundamentalmente de ellos dos depende seguir cerrando a cal y canto la portería egipcia.

El partido arrancó con una ocasión clara para Trézéguet, bastante activo en el perfil izquierdo. Su disparo de volea se topó con un Munir determinante bajo palos, tanto en esa acción como a lo largo de toda la contienda. Tras ese primer aviso, Egipto no encontró continuidad en su juego y Marruecos creció a partir de la pelota: a mayor número de posesiones gestionadas por Boussoufa, más peligro en las inmediaciones de la portería defendida por El Hadary. Dirar, carrilero a las órdenes de Renard, se relacionó bien con Fajr y por ese costado derecho llegaron las primeras acciones de peligro de un combinado falto de pegada en la delantera. Ni En-Nesyri, desplazado a la banda izquierda, ni Mohsen, desacertado, marcaron diferencias. De hecho sería el central Saíss quien contaría con la mejor (doble) ocasión de los primeros cuarenta y cinco minutos al conectar primero un disparo repelido y luego un cabezazo a la madera en una jugada algo embarullada en el área egipcia.

Egipto 1 (Kahraba 87′)
Marruecos 0

Marruecos vs Egipto - Football tactics and formations

El segundo tiempo comenzó con Salah haciendo de las suyas. El extremo de la Roma sacó ventaja de un error cometido por Manuel da Costa y de nuevo Munir se vio obligado a resolver el entuerto. Con algo más de intención por parte de los dos contendientes, el cruce comenzó a abrirse a partir de un zapatazo de Boussoufa desde veinticinco metros que se estrelló en el larguero. Desde ese momento y en adelante el escenario no admitió demasiada discusión: Marruecos intentaba trenzar ataques por dentro, abriendo la pelota a banda en el tercio superior del campo con la intención de aprovechar la llegada de sus dos carrileros y las incorporaciones desde segunda línea a zonas de remate, y Egipto lo fió todo al contragolpe, buscando siempre la punta de velocidad de Salah como factor diferencial. Aunque la mejor oportunidad para Los Faraones llegaría en una jugada de estrategia muy similar a las que Thiago Alcántara y Sergio Canales ejecutaban con habitualidad en la selección española sub-21: un lanzamiento en globo en un libre directo frontal colocado meticulosamente a la espalda de la barrera, donde Salah se encontraba incrustado, acabó con el remate mordido del ex del Chelsea golpeando el pecho de Munir.

Cuando la prórroga parecía el desenlace natural de la eliminatoria, Kahraba rompió el empate al adelantar a Egipto tras un saque de esquina botado por Salah. El extremo de Al Ittihad aprovechó un rechazo muerto en el área y empujó a su selección hacia las semifinales, donde espera Burkina Faso. Fajr dispondría de un libre directo en las postrimerías del encuentro pero su golpeo salió desviado. Entre lágrimas, Marruecos abandonó antes de lo previsto una Copa de África marcada por la eliminación de los combinados con más recursos en ataque (Argelia, Costa de Marfil o la propia Marruecos).

Hervé Renard, campeón de África con Zambia (2012) y Costa de Marfil (2015). Foto: Ben Sutherland.
Hervé Renard, campeón de África con Zambia (2012) y Costa de Marfil (2015). Foto: Ben Sutherland.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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