El Hadary amplía su leyenda en una tanda de penaltis histórica contra Burkina Faso

Egipto edificó sus éxitos en torno a su pareja de centrales. Foto: Focus Images Ltd.

A sus 44 años, Essam El Hadary es el icono que une el presente del fútbol egipcio con el pasado reciente más glorioso. Junto a Ahmed Fathy es el único superviviente de la generación que enlazó tres entorchados africanos en la primera década de siglo, pero la figura más trascendente es la del capitán. Símbolo de un equipo ganador, El Hadary encadena 24 partidos consecutivos sin perder en la Copa África y sigue resistiéndose a caer derrotado. A pesar de que los años pasan factura. Lo acusa en cada gesto. Después de cada estirada resopla, porque ha perdido agilidad y el impacto con el suelo tras cada vuelo es un peligro para su integridad física. Así se lesionó El Shenawy en el primer encuentro del torneo. El Hadary necesita varios segundos para reponerse cada vez que aterriza sobre el césped, pero a pesar de ello sigue transmitiendo seguridad. Mide bien el juego aéreo en la mayoría de ocasiones, ha seguido firmando paradas espectaculares y ordena a sus compañeros. Los serena. Él lo ha ganado todo en el continente -nadie le ha derrotado en un partido de fase final de Copa África desde 2004- y alumbra el camino a seguir para repetir los éxitos de 2006, 2008 y 2010. En la ronda en la que más ha sufrido Egipto en todo el torneo, se convirtió en el héroe de los Faraones. Egipto jugará la final de la Copa África tras imponerse a Burkina Faso en un encuentro agónico que se resolvió en la tanda de penaltis. El Hadary detuvo los dos últimos.

Burkina Faso 1 (3) (Bancé 73′)
Egipto 1 (4) (M. Salah 66′)

Burkina Faso vs Egipto - Football tactics and formations

El desenlace, propiciado por la grandeza de Essam El Hadary, fue cruel con el partido disputado por Burkina Faso, superior a Egipto en la medida que lo permiten sus posibilidades. Los Potros apostaron por Aristide Bancé de inicio tras su fantástico rendimiento en el choque de cuartos de final y dominaron a Egipto desde los primeros minutos. Arrancó bien Burkina Faso, queriendo la pelota y generando ocasiones de gol. Sobre todo a través del ímpetu de Nakoulma, más desequilibrante por su insistencia que por su calidad técnica partiendo desde la banda izquierda. Bancé también amenazó con su juego de espaldas, que puso en problemas a la pareja de centrales norteafricana, y habilitó en varias ocasiones a los futbolistas de segunda línea. Egipto se limitaba a ceder la iniciativa y buscar su opción para atacar con espacios, para explotar la velocidad de Salah y el buen hacer de Trezeguet en el torneo. El futbolista propiedad del Anderlecht pudo abrir la lata con un buen disparo con rosca que se marchó rozando el poste y Kahraba obligó a Koffi a lucirse con un disparo lejano cerca del descanso. Burkina Faso merodeaba el área egipcia, pero al término del primer tiempo el contador de ocasiones claras era bastante parejo.

Burkina Faso empató por segunda jornada consecutiva. Foto: Dormiveglia.
Burkina Faso se quedó a un paso de repetir la final de 2013. Foto: Dormiveglia.

La historia cambió en el segundo tiempo, cuando la insistencia de Burkina Faso empezó encontrar resquicios en el hasta entonces inexpugnable muro de los Faraones. Los de Paulo Duarte encerraron a Egipto en su mitad de campo y conectaron con más frecuencia a Bertrand Traoré, una amenaza permanente en la banda derecha. El joven futbolista del Ajax no anduvo particularmente fino en la ejecución del último gesto, fuese el disparo o la asistencia, pero intentaba regates y atraía la atención de varios zagueros norteafricanos en cada intervención. Con el paso de los minutos Egipto se partió, seguramente por primera vez en el torneo, por lo que casi siempre quedaban descolgados Kahraba y los tres futbolistas de tres cuartos de campo. A veces Trezeguet reculaba a tiempo, pero Egipto evidenció que la acumulación de partidos le empezaba a pasar factura. La fatiga abría huecos en el muro de Héctor Cúper.

Fue entonces, en el mejor momento de Burkina Faso, en el punto más bajo de Egipto, cuando los Faraones golpearon. En una de las primeras jugadas en las que hilvanaron más de diez pases y se instalaron en campo contrario, en la primera acción de ataque del segundo tiempo, apareció Mohamed Salah. Kahraba dejó el balón de cara para el extremo de la Roma y Salah la clavó en la escuadra. Sin más. Un golpeo exquisito para demostrar que probablemente sea la estrella que mejor rendimiento está ofreciendo en este torneo, con goles decisivos. Egipto todavía no había encajado ningún gol en la Copa África y a falta de 25 minutos se veía con pie y medio en la final.

Salah perdonó dos ocasiones. Foto: Focus Images Ltd.
Salah es uno de los mejores jugadores de la Copa África Foto: Focus Images Ltd.

Sin embargo, Burkina Faso sacó fuerzas para romper el fantástico registro defensivo egipcio y detuvo su reloj tras 433 minutos sin encajar una sola diana. En una impresionante jugada colectiva, Yago asistió a Kaboré, que centró de primeras al segundo palo. Ibrahim Salah midió mal el salto y la pelota cayó a Aristide Bancé, que bajó el cuero y lo enganchó con un segundo toque genial para batir a El Hadary. Uno de los futbolistas más legendarios y carismáticos de Burkina Faso, héroe en el equipo finalista en 2013, volvía a dar un golpe sobre la mesa tras mojar ante Túnez en los cuartos de final. Con su diana, Bancé también puso fin a 681 minutos de El Hadary sin recoger la pelota del fondo de la red en fases finales de la Copa África. Más de 11 horas de fútbol de imbatibilidad del arquero egipcio.

La aparición de Bancé dio pie a la prórroga, en la que Burkina Faso siguió llevando la iniciativa. Egipto, cada vez con síntomas más evidentes de fatiga, prácticamente no salió de su mitad de terreno y únicamente las piernas frescas de Sobhi le permitieron aventurarse en alguna que otra ocasión en el campo rival. El futbolista del Stoke City es un extremo rápido y descarado que generó algunos problemas, pero sus demás compañeros competían sin combustible en el depósito. Tanto Burkina Faso como Egipto exhibieron en la prórroga el desgaste propio de la acumulación de minutos de exigencia en un entorno cálido (y en campos en mal estado), por lo que el partido parecía destinado a resolverse en los lanzamientos desde los once metros. Incluso lo reconoció Héctor Cúper en la rueda de prensa posterior el encuentro: “Estábamos físicamente cansados y muy fatigados. Nuestro objetivo era alcanzar los penaltis“. Fue en ese momento cuando emergió la grandeza de El Hadary para detener el cuarto lanzamiento al portero de Burkina Faso, Hervé Koffi, y parar el quinto a Bertrand Traoré. En el quinto aniversario de la tragedia de Port Said, Egipto celebró el pase a una nueva final de la Copa África. Los Faraones han ganado siete de ocho.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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