Once ideal de la Copa África 2017

Ondoa ha sido uno de los protagonistas de Camerún en la CAN. Foto: joshjdss.

Camerún conquistó la Copa África por quinta vez en su historia tras ganar a Egipto (1-2) en una de las mejores finales de los últimos años en el torneo continental. Tanto los Leones Indomables como los Faraones, con cuatro futbolistas, son los equipos más representados en el once ideal de la competición, elaborado por la redacción de MarcadorInt. Lo completan jugadores procedentes de las selecciones de Burkina Faso, Ghana y la República Democrática del Congo.

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Grafismo: footballuser.

Fabrice Ondoa (Camerún, Sevilla Atlético)

El portero camerunés fue el héroe de su selección en los momentos en los que el juego no acompañó a los Leones Indomables. Ondoa destacó en el debut ante Burkina Faso y mantuvo el buen tono a lo largo del torneo. El arquero del Sevilla Atlético, donde está cedido por el Nàstic, firmó una parada extraordinaria en el último minuto de la fase de grupos contra Gabón para garantizar el pase a las rondas eliminatorias y en cuartos contra Senegal le paró a Mané el penalti decisivo de la tanda. Aunque en el gol egipcio de la final pudo hacer más, por regularidad y puntualidad en los momentos clave, fue el mejor arquero.

Michael Ngadeu-Ngadjui (Camerún, Slavia Praga)

Debutó con la selección a finales de 2016, poco antes de cumplir los 26 años, y se ha convertido en una de las revelaciones de la competición. Desconocido en el panorama internacional, su trayectoria en Europa se limitaba a varias temporadas en filiales de segundo nivel en Alemania y un par de cursos en el fútbol rumano. El pasado verano desembarcó en la República Checa, donde posiblemente durará poco. A pesar de tratarse de un central muy corpulento, es bastante ágil para defender a campo abierto y saca bien la pelota jugada. Su buen toque le permitió actuar como mediocentro en un par de encuentros e incluso fue el máximo goleador del cuadro camerunés con dos dianas.

Ahmed Hegazi (Egipto, Al Ahly)

Hegazi formó una de las defensas más sólidas del campeonato junto a Ali Gabr. El ex de la Fiorentina se mostró inexpugnable en el juego aéreo, su gran virtud. Con Egipto defendiendo a menudo cerca de su área, el central de Al Ahly demostró que se siente particularmente cómodo cuando protege una parcela reducida de terreno. Atento para cubrir la espalda del lateral diestro cuando alguien intentaba sorprenderle con un movimiento a su espalda, fue uno de los centrales más contundentes del torneo.

Egipto edificó sus éxitos en torno a su pareja de centrales. Foto: Focus Images Ltd.
Egipto edificó sus éxitos en torno a su pareja de centrales. Foto: Focus Images Ltd.

Ali Gabr (Egipto, Zamalek)

El complemento perfecto de Hegazi en el eje de la defensa de los Faraones. Como el zaguero de Al Ahly, Gabr también supera el 1,90m de altura, por lo que se mostró particularmente firme en los envíos laterales. El defensa de Zamalek transmitió seguridad a su equipo y exhibió una enorme fiabilidad a lo largo del torneo. Regular, sobrio en sus acciones y expeditivo en los despejes, Gabr midió a la perfección casi todas las acciones en las que le tocó intervenir en el torneo.

Tarek Hamed (Egipto, Zamalek)

El mediocentro que ordenó a Egipto a lo largo del torneo. No destacó por abarcar muchísimos metros, como Elneny, ni por ser particularmente brillante con el esférico, pero Hamed siempre tomó las decisiones adecuadas. Con y sin balón. Hamed ejecutó el trabajo oscuro en la medular. Inteligente para colocarse en todo momento en el lugar oportuno, Hamed es un especialista en atascar al contrincante, pues tapa las líneas de pase interior y desvía todo el juego hacia los flancos. Si Egipto logra que el rival centre, se impone por la envergadura de sus centrales. La solidez egipcia (más de 4 partidos seguidos sin encajar) no se explica sin la figura de Hamed.

Charles Kaboré (Burkina Faso, FC Krasnodar)

A punto de cumplir los 29 años, Kaboré aporta experiencia y poso al juego de Burkina Faso. El ex del Olympique de Marsella se encarga de dotar de equilibrio al cuadro burkinés. No pierde nunca la posición, se mantiene atento para cortar potenciales contragolpes y asimismo aporta un más que interesante criterio con el esférico. Capaz de combinar tanto en corto como en largo, Kaboré fue uno de los mejores centrocampistas a la hora de distribuir el balón. Así pues, a diferencia de otras selecciones, Burkina Faso a menudo pudo instalarse en campo rival con cierta facilidad gracias a su mediocentro. Regular a lo largo del torneo, quizás le faltó protagonizar una actuación rutilante en alguno de los momentos decisivos.

Burkina Faso empató por segunda jornada consecutiva. Foto: Dormiveglia.
Kaboré gestionó con criterio el balón en Burkina Faso. Foto: Dormiveglia.

Christian Bassogog (Camerún, Aalborg)

El hombre del torneo según la Confederación Africana de Fútbol. Bassogog sorprendió al continente firmando varias actuaciones fantásticas a lo largo del campeonato. Ya desde el primer día, este extremo camerunés demostró la calidad que atesora su pierna izquierda. Partiendo desde la banda derecha, Bassogog exhibió finura en los controles, electricidad en el cambio de ritmo y habilidad en el regate. Es uno de esos jugadores que cautiva con facilidad al espectador neutral y, con 21 años, tiene muchas posibilidades de desembarcar en una liga más potente en los próximos meses. Le faltó mayor contundencia en el remate, pues solo anotó un gol en la Copa África.

Benjamin Moukandjo (Camerún, Lorient)

Comodín para Hugo Broos y líder en los momentos más comprometidos, Moukandjo fue una pieza clave en la consecución del título. Actuó en todas las demarcaciones de ataque: empezó el torneo jugando por detrás del punta, luego se asentó en la banda izquierda y terminó jugando la segunda mitad de la final en la banda derecha. En una selección a la que no le sobraba calidad técnica, Moukandjo se erigió como el futbolista que aportaba regate y pausa entre líneas. Mientras Bassogog era puro vértigo y verticalidad, el extremo del Lorient se mostraba más reflexivo, exhibiendo su mayor veteranía en la toma de decisiones. Moukandjo también se encargó de ejecutar las acciones a balón parado: marcó un gol de falta en el debut y puso el centro del empate en la final.

Mohamed Salah (Egipto, Roma)

Entre todas las estrellas del torneo, el jugador de la Roma fue una de las pocas que rindió al nivel esperado. Salah lideró el ataque egipcio, donde a menudo se encontró demasiado solo. Únicamente le acompañó con cierta regularidad Trezeguet, que jugaba en la banda opuesta, puesto que ni Mohsen ni El Said le ofrecieron aquello que Salah requería. Así pues, sin socios con los que combinar, Salah se vio obligado a ofrecer todo su repertorio de recursos individuales. Respondió al reto apareciendo en los momentos decisivos y participando en cuatro de los cinco goles anotados por los Faraones a lo largo del torneo. Salah marcó dos dianas: un golazo de falta en el encuentro decisivo de la fase de grupos contra Ghana y un tanto precioso contra Burkina Faso en la semifinal.

Junior Kabananga (RD Congo, Astana)

El máximo anotador del torneo, con tres goles. Kabananga entró a última hora en la convocatoria de la República Democrática del Congo por la lesión de Hervé Kage y se convirtió en el mejor jugador de los Leopardos. Se sacrificó por el equipo en la banda, donde le tocó trabajar muchísimo en defensa, pero luego se mostró letal en el remate. Su enorme presencia física le permitió soportar la carga defensiva sin perder frescura a la hora de pisar área. Así pues, Kabananga se convirtió en una amenaza para todos los rivales: Mbokani distraía a los centrales y el delantero del Astana aparecía por sorpresa en zona de remate, en una maniobra imparable en la fase de grupos.

Jordan Ayew (Ghana, Swansea)

El menor de los hermanos Ayew cambió Aston Villa por Swansea durante la Copa África. Seguramente firmó su mejor actuación en una CAN, pues asumió el liderazgo ofensivo junto a su hermano André. Marcó el gol que desatascó el partido de cuartos ante la República Democrática del Congo y jugó a buen nivel en la fase de grupos, etapa en la que se complementó bien con Asamoah Gyan. Cuando Ghana alineó a dos puntas, Jordan se aprovechó del trabajo sucio de Gyan, que fijó a los centrales y permitió a Ayew moverse por todo el frente de ataque. El nuevo delantero del Swansea hizo daño cuando pudo caer por la banda izquierda. Como Ghana en general, su nivel fue decreciendo a medida que avanzó el torneo.

Jordan Ayew of Aston Villa during the pre season friendly match at Sportcentre Weinzoedl, Graz, Austria. Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222 09/07/2016 *** UK & IRELAND ONLY *** EXPA-IES-160709-0008.jpg
Jordan Ayew, delantero de Ghana. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: joshjdss.

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3 comments

Pues a mi Ondoa no me ha convencido mucho,es cierto que ha hecho paradas en momentos claves pero tambien bastantes errores,contra Senegal es un milagro que conseguiera dejar la puerta a cero durante el partido,salidas a destiempo que tiene que recular y que luego las para porque literalmente se las encuentra…y ya en la prorroga en la ultima jugada esta a punto de recibir un gol por debajo de las piernas que salva con bastante fortuna,y bueno el gol de la final y uno en la fase de grupos puede hacer bastante más,para mi Ondoa en la Copa Africa si que ha acabado siendo clave pero ha aportado cualquier cosa menos seguridad.

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