Una final inesperada

An Egyptian fan during the International Friendly match at the Matchroom Stadium, London
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04/06/2014

A pesar de que el cartel enfrenta a dos de los tres países más laureados en el campeonato, paradójicamente pocos esperaban a Camerún y Egipto en la final de la Copa África. Los Faraones han sido el gran dominador del torneo en el siglo XXI, con tres títulos brillantes entre 2006 y 2010, pero la ausencia en las tres últimas ediciones despertaba algunas dudas en torno a la selección dirigida por Héctor Cúper. ¿Sería la nueva generación capaz de repetir los éxitos de los mejores futbolistas de la historia del país norteafricano? ¿Les pesaría a los nuevos jugadores la falta de experiencia en fases finales? Eran incógnitas recurrentes también en el elenco camerunés, en el que hasta ocho futbolistas con potencial para integrar el once titular declinaron participar en la CAN tras recibir la llamada de Hugo Broos. El técnico belga se presentó en la Copa África con una plantilla joven, con muchísimos jugadores que militan en ligas alejadas de los grandes focos y en la que solo Ondoa, Oyongo y Moukandjo -entre los titulares fijos a lo largo de la CAN- superaban las 20 internacionalidades. Con el presumible peso de la presión propia de un país campeón en cuatro ocasiones que no superaba la fase de grupos desde 2010, las porras situaban a Camerún entre las candidatas a fracasar.

Nadie ha sabido canalizar las bajas expectativas como Los Leones Indomables. El hecho de compartir grupo con el anfitrión (Gabón) y el subcampeón de 2013 (Burkina Faso) sacudió de presión a un equipo que se cohesionó en pos del trabajo colectivo y dejó de lado el conflicto de egos, uno de sus grandes problemas en los últimos tiempos. ¿Le iría mejor a Camerún si hubiesen viajado todos los ausentes? Posiblemente no, porque correría el riesgo de caer en el mismo defecto que merma a muchas de las selecciones africanas más poderosas, que cuentan con elementos individualmente potentes pero poco engrasados a nivel colectivo. Porque incluso las que debían ser las figuras camerunesas (Aboubakar, N’Koulou y N’Jie) han desempeñado un papel totalmente secundario. Hugo Broos ha primado confeccionar un bloque tácticamente compacto, en el que todos sus futbolistas trabajen en defensa y luego sean capaces de desplegarse con verticalidad al contragolpe. A título individual Christian Bassogog se ha erigido como el referente de Camerún, partiendo desde la banda derecha para buscar la conducción con su pierna izquierda. Ágil, hábil en el regate y veloz para atacar los espacios, es el elemento más desequilibrante en los encuentros cerrados.

“La palabra clave desde el principio para nosotros fue “espíritu colectivo”. Hemos estado juntos durante un mes y ahora somos una familia”. Benjamin Moukandjo, en la rueda de prensa previa a la final.

Egipto también disfruta de un zurdo desequilibrante que juega en la banda derecha y que está marcando diferencias. Mohamed Salah ha dado un paso al frente en los momentos clave, anotando un golazo de falta ante Ghana en el encuentro decisivo de la fase de grupos y mojando en la semifinal cuando peor lo pasaba su selección. No siempre le han potenciado de la mejor manera, pero el extremo de la Roma será el mejor jugador de los 22 que saltarán al césped este domingo. El más capacitado para inventarse un gol de la nada, sin la ayuda de nadie, y el que condicionará por completo el planteamiento de Camerún, cuyo sistema defensivo priorizará por encima de todo que el “10” egipcio no se sienta cómodo y nunca reciba en situación de uno contra uno.

Salah perdonó dos ocasiones. Foto: Focus Images Ltd.
Salah perdonó dos ocasiones. Foto: Focus Images Ltd.

Con Siani para ordenar al equipo y Djoum como especialista en la destrucción en las rondas eliminatorias, Camerún ha encontrado el equilibrio óptimo para defender y luego desplegarse en ataque, donde depende en demasía de Bassogog. Zoua permite a Camerún ganar metros mediante el juego directo, bajar balones largos de espaldas a portería y amenazar a balón parado, pero al fin y al cabo Los Leones Indomables echan de menos a un goleador eficaz en punta. Con Aboubakar relegado al banquillo, Camerún ha alineado en varios partidos a Tambe y al propio Zoua, delanteros que todavía no han estrenado su cuenta anotadora con la selección. Y por mucho que esté destacando Bassogog, se trata de un futbolista con menor capacidad resolutiva que la estrella egipcia.

En la línea defensiva, Fai aporta profundidad cuando se incorpora por el lado derecho, mientras Oyongo ofrece su buen golpeo de balón para centrar desde el perfil zurdo. Sufren cuando el adversario busca su espalda, pero en general están rindiendo a buen nivel, arropados por un bloque que no les deja expuestos. La misma valoración sirve para la pareja de centrales, con Ngadeu como elemento capacitado para salir jugando y Teikeu creciendo con el paso de las semanas. Aunque al fin y al cabo el salvador ha sido Fabrice Ondoa, felino bajo palos en los momentos de mayor necesidad. El portero del Sevilla Atlético clasificó a Camerún para los cuartos de final con una parada espectacular en el tiempo de descuento contra Gabón y se convirtió en el héroe ante Senegal en el primer turno de eliminatorias. A medida que ha avanzado el torneo la cantidad de intervenciones de mérito de Ondoa ha ido disminuyendo, pues Camerún ha ajustado su rendimiento defensivo y no ha concedido ningún tanto en contra desde la segunda jornada de la fase de grupos. Camerún ha neutralizado a selecciones de enorme poderío ofensivo como Senegal y Ghana, que apenas generó ocasiones de peligro.

Ondoa ha sido uno de los protagonistas de Camerún en la CAN. Foto: joshjdss.
Ondoa ha sido uno de los protagonistas de Camerún en la CAN. Foto: joshjdss.

En cambio, pese a contar con Salah, Egipto no se caracteriza precisamente por generar un torrente de ocasiones de gol en cada encuentro. Con lo justo, los Faraones han transformado sus oportunidades, con puntualidad, para ir avanzando rondas sostenidos por su fantástico desempeño defensivo. El cuadro norteafricano solo ha encajado un gol en todo el torneo a pesar de que ha ido perdiendo piezas por el camino. En la final Héctor Cúper no podrá contar con el suspendido Kahraba, mientras Abdel-Shafy, Mohsen, Koka y Elneny se perdieron la semifinal por lesión. Se espera al centrocampista del Arsenal de vuelta este domingo, pero sin sus dos delanteros centros ni Kahraba (que puede jugar ahí), el técnico argentino deberá improvisar en punta de ataque. Quizás mantenga a Warda, que ya jugó allí el tramo final de semifinal contra Burkina Faso, o desplace a Salah a la posición de delantero.

Como un retrato fiel de su entrenador, Egipto ha crecido a partir de su línea defensiva, donde Gabr y Hegazy se han mostrado inexpugnables en el juego aéreo. Bien parapetados cerca del área, los dos centrales han exhibido una notable compenetración a lo largo del torneo. Por delante de ellos, Hamed también ha manifestado una notable capacidad para ocupar los espacios y tapar líneas de pase, desempeñando un trabajo oscuro poco valorado pero muy valioso para los pupilos de Cúper. Lo combina con un trato de balón sobrio. El mediocentro de Zamalek es un complemento muy valioso para Elneny, que aporta mayor vuelo para pisar campo rival y sorprender cerca del área.

Mohamed Elneny of Arsenal during the Barclays Premier League match at the Emirates Stadium, London Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117 17/04/2016
Mohamed Elneny jugará la final tras recuperarse a tiempo de su lesión. Foto: Focus Images Ltd.

Los chispazos de los futbolistas de tres cuartos han inclinado la balanza a favor de Egipto en la mayoría de encuentros: Salah parte desde la derecha, El Said ha dejado buenos momentos en la media punta y Trezeguet ha ido creciendo en la banda izquierda como un elemento diferencial para estirar a los norteafricanos en las transiciones. La capacidad del futbolista propiedad del Anderelcht para encarar y correr es clave para que Egipto no dependa exclusivamente de Salah en ataque, puesto que Mohsen no ha marcado la diferencia en la delantera. Sobhi se ha destapado como un recurso para calentar el partido en el microondas en los segundos tiempos y también puede desempeñar un rol destacado en la final para agitar a la defensa camerunesa cuando el cansancio empiece a pesar en las piernas del equipo vestido de verde y rojo.

“Creo que tenemos estilos de juego parecidos y que el partido será duro para ambos equipos”. Héctor Cúper, en la rueda de prensa previa a la final.

La historia otorga el favoritismo a Egipto, que no pierde una final de la Copa África desde 1962 y que ya ha ganado dos títulos a costa de Camerún (1986 y 2008). Los Leones Indomables no alzan el trofeo desde 2002, pero se aferran a que el descaro mostrado hasta ahora en el campeonato se mantenga en una final en la que nadie les esperaba y en la que poco tienen a perder. Dentro de dos años disfrutarán de una nueva oportunidad para ganar el título en su país. Y por otro lado, los cameruneses querrán dar continuidad al mal fario de Héctor Cúper en las finales. Las características de ambos equipos y su fútbol desplegado hasta ahora aventuran un encuentro cerrado, con pocos goles, decidido en algún error grosero de las defensas o alguna genialidad de una de sus estrellas. Pero la Copa África ya ha demostrado que es un torneo imprevisible en el que pocas veces se cumplen los pronósticos.

Alineaciones probables: Camerún-Egipto, 20:00h

Que haya menos de 1,5 goles se paga a 2.00 en bwin

Camerun vs EGipto - Football tactics and formations

Foto de portada: Focus Images Ltd.
Las cuotas pueden modificarse en las próximas horas. MarcadorInt recomienda jugar con responsabilidad y advierte que la propuesta va dirigida solo a mayores de 18 años.

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