La resistencia congoleña encuentra su recompensa

Congo -  Richard Matthews

Un error grosero de Munir marcó la diferencia entre la República Democrática del Congo y Marruecos en un partido condicionado por los planteamientos de ambos entrenadores. El combinado norteafricano, con el esquema de tres centrales que ya usó Renard para ganar el título con Costa de Marfil en 2015, dominó los primeros minutos pero no pudo doblegar a un rival sólido en su área, que concedió escasas oportunidades y se terminó llevando la victoria en una de las pocas ocasiones en las que se desplegó con peligro. Esta vez los detalles dieron la espalda a Hervé Renard, el técnico más exitoso del continente entre todos los que participan en la actual edición de la Copa África.

RD Congo 1 (Kabananga 54′)
Marruecos 0

Marruecos vs RD Congo - Football tactics and formations

La puesta en escena de Marruecos fue fantástica. Avisó Boussoufa con un disparo al larguero a los dos minutos, en lo que solo sería el preámbulo de media hora de dominio apabullante. Los Leones del Atlas se instalaron en campo contrario con muchísima facilidad, con una estructura táctica que le permitía sacar la pelota jugada con facilidad y robar a una buena altura en campo contrario. Con Benatia iniciando el juego desde atrás, Marruecos no tenía problemas para cruzar la línea del centro del campo, donde apareció Boussoufa para dirigir absolutamente todas las jugadas de ataque. El mejor jugador de los marroquíes distribuyó la pelota con criterio y activó a los carrileros, en especial al jovencísimo Mendyl, de 19 años, en la banda izquierda. Con El Kaddouri y Carcela-González participando por dentro gracias a la constancia de Boussoufa, Marruecos llegaba con relativa asiduidad a la frontal del área rival. Pero ahí se atascó. Los de Renard merodeaban el área, pero no terminaban de intimidar a la zaga congoleña. Bouhaddouz peleó todos los balones, pero solo era útil para jugar de espaldas. De cara no produjo prácticamente nada. Por mucho que Marruecos luego recuperara el balón muy arriba, con una notable presión después de cada pérdida, las ocasiones se contaban con los dedos de una mano.

El ímpetu marroquí se empezó a diluir a partir del minuto 25. La RD Congo se sacudió el dominio local con dos disparos lejanos de Bakambu y Mbemba que reforzaron la confianza de los pupilos de Florent Ibengé. Poco a poco los congoleños se empezaron a desplegar gracias al poderío físico de Kabananga, que se impuso en varias disputas y permitió a sus compañeros ganar metros. Los Leopardos no necesitaban que interviniesen sus centrocampistas, poco dados a la elaboración, sino que simplemente les bastaba saltarse la medular con un balonazo para forzar alguna falta e ir alejando a Marruecos de su área.

Hervé Renard, campeón de África con Zambia (2012) y Costa de Marfil (2015). Foto: Ben Sutherland.
Hervé Renard, campeón de África con Zambia (2012) y Costa de Marfil (2015), ahora entrena a Marruecos. Foto: Ben Sutherland.

El segundo tiempo empezó con el gol, que nació en un centro desde la banda izquierda que Munir rechazó fatal. Kabananga, el mejor jugador de la RD Congo, recogió la pelota y fusiló al arquero marroquí en el único disparo a puerta de verdadero peligro de los congoleños. Sin embargo, la reacción marroquí fue decepcionante. La entrada de jugadores de ataque como Fajr, En Nesyri o El Arabi no mejoró demasiado al equipo ofensivamente. El juego seguía siendo demasiado lento y previsible, fácil de neutralizar para los congoleños, lo que generó un atasco importante en los pupilos de Renard. Incluso con la expulsión de Mutambala y la posterior lesión de Zakuani, que jugó medio cojo los últimos minutos cuando RD Congo estaba con diez hombres y sin cambios disponibles, Marruecos se dedicó enviar centros mayoritariamente deficientes al área rival. Solo El Arabi obligó al arquero Matampi a emplearse a fondo con un potente cabezazo.

En cierta medida, Marruecos echó de menos la pegada que le podrían haber ofrecido nombres como los lesionados Tannanne, Sofiane Boufal, Nordin Amrabat y Younès Belhanda -o incluso Ziyech, fuera por decisión técnica-, por lo que Renard deberá darle vueltas a cómo puede mejorar las prestaciones ofensivas de su equipo. A la República Democrática del Congo le bastó con resistir parapetado atrás y aprovechar su única oportunidad para lograr un resultado de gran valor que, asimismo, complica la vida a Marruecos, sin margen de error en las dos próximas jornadas.

Foto de portada: Richard Matthews.

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