Talento en proceso de aprendizaje

Personalidades africanas antes de la final de la CAN 2013 que ganó Nigeria Foto: Goverment ZA

La Copa de África sub 17 se cerraba hoy con la final entre Costa de Marfil y Nigeria. Mientras la veía, una frase no paraba de sonar en mi cabeza: “Vamos a los pueblos y nos montan partidos con jugadores que no entienden de posiciones, todos juegan como en un patio de colegio; son chicos que no tienen escuela, futbolísticamente hablando”. En estos términos se expresaba Arseni Comas, entrenador del equipo cadete de Aspire Football Dreams, la academia catarí que recluta a futbolistas de todo el mundo para formarlos y llevarlos algún día al profesionalismo. Si para él ya era difícil educar a estos futbolistas, la mayoría africanos, tras trabajar con ellos varias horas al día, no me quiero imaginar cómo debe ser esta tarea para los seleccionadores africanos. Porque África es distinta y su idiosincrasia jamás ha estado estrechamente ligada con la organización táctica, la prudencia y la contención. Además, el proceso de captación de talentos de la mayoría de selecciones del continente no debe ser muy distinto del que comentaba Arseni Comas, por lo que encajar a estos futbolistas no resulta fácil. Aun así, los combinados nacionales van mejorando en esa línea año tras año, pero este progreso todavía no se ve reflejado en los equipos de categorías inferiores. Especialmente en los más jóvenes.

Ni Costa de Marfil ni Nigeria arriesgaron en exceso durante la final. De hecho, ambas selecciones ya tenían asegurado el billete al Mundial de la categoría. Los dos goles llegaron en jugadas a balón parado y no se vieron demasiadas ocasiones. Pero esa hora y media de partido fue suficiente para reencontrarse con la esencia del fútbol más puro, el de los jugadores por pulir: el mediapunta díscolo y habilidoso que brilla durante los primeros minutos y se apaga repentinamente, el central que sale a anticipar y arriesga sin pensar en las consecuencias de un posible error, el mediocentro esquelético pero de enorme despligue, los porteros que no atrapan ningún centro lateral o el delantero fuerte que únicamente corre tras el balón esperando su opción para rematar a portería. África es ese continente en el cual un central con el dorsal número 10 intenta frenar a un delantero llamado Success. Nigeria, pese a ser un equipo más veloz y técnico, capaz de combinar en la frontal del área rival, no pudo con un rival más físico, no exento de calidad, y que acabó más fresco. Tras el 1-1, Costa de Marfil se impuso en la tanda de penaltis (5-4).

Personalidades africanas antes de la final de la CAN 2013 que ganó Nigeria Foto: Goverment ZA
Personalidades africanas en la final de la CAN 2013 que ganó Nigeria. Foto: Goverment ZA

Pero, entre los 24 jugadores que participaron en la final, destacó la segunda mitad prodigiosa del mediapunta de Costa de Marfil. Tampoco es casualidad que Victorien Angban juegue en el Chelsea y sea uno de los dos únicos futbolistas que ya pertenece a un club europeo. Tampoco lo es que ya fuera titular en el último Mundial sub 17, el de Souleymane Coulibaly. Porque Victorien Angban es un futbolista que entiende el juego muchísimo mejor que los demás, que ve las jugadas antes que los otros 21 futbolistas. Recibe el balón entre líneas, necesita menos toques para soltarlo y normalmente lo hace en el momento adecuado. Fue superior a los demás y cumplió con su parte al marcar uno de los penaltis de la tanda que acabó decidiendo el título. Otros jugadores, como los nigerianos Ifeanyi Mathew y Kelechi Iheanacho, lograron arrebatarle el protagonismo durante pequeñas fases del partido. Sin embargo, él es distinto. Angban representa el talento puro que destaca entre la inocencia africana propia de los futbolistas de 17 años. Pero, al mismo tiempo, también es un futbolista cuyo potencial ha empezado a ser educado en el Chelsea. Apetece verlo en el Mundial de los Emiratos Árabes Unidos.

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