Argentina atropella a Estados Unidos en la semifinal

Argentina Messi - Focus

Jamás deja de sorprender la rapidez con la que su mente procesa todo lo que sucede sobre el césped y naturalidad con la que ejecuta las acciones más complejas. La cabeza de Messi sabe en todo momento dónde están sus compañeros y sus contrincantes y la trayectoria que debe seguir el balón para asistirles, como demostró en cuartos de final con la asistencia que regaló Higuaín. Además, luego es capaz de que la pelota obedezca con la máxima precisión las órdenes de sus botas para teledirigirla donde quiera. Ante Estados Unidos, el astro argentino volvió a dar un recital de control de los tiempos del partido, asistencias y disparos imposibles que desbordaron al anfitrión, que vio cómo en un córner a los tres minutos ya había puesto el esférico en la cabeza de Lavezzi. Aunque más impactante fue el disparo de falta que Messi clavó en la escuadra más cercana a Guzan, al borde del descanso. Fue un misil, una combinación de potencia y precisión difícil de recordar en lanzamientos anteriores en los últimos años.

En ningún momento Estados Unidos tuvo la opción de frenar a Leo Messi, que estuvo acompañado por un buen rendimiento de sus compañeros. El equipo anfitrión tardó 15 minutos en asentarse sobre el terreno de juego, por lo que compareció con el marcador en contra tras un inicio desastroso de su línea defensiva. Banega, Messi, Lavezzi y Rojo se juntaron en el perfil izquierdo del ataque de la Albiceleste y generaron varias ocasiones. Cuando Estados Unidos tapó la grieta, se encontró con un resultado desfavorable y muchas dificultades para desplegarse en ataque. Sin el sancionado Wood, fue Wondolowski quien acompañó a Dempsey en punta. No les llegaron balones en condiciones.

Manager of Argentina, Gerardo Martino during the International Friendly match against Portugal at Old Trafford, Manchester Picture by Richard Calver/Focus Images Ltd +447792 981244 18/11/2014
La selección argentina del Tata Martino es la primera finalista de la Copa América. Foto: Focus Images Ltd.

Ever Banega jugó especialmente bien, pues se involucró en las jugadas desde el inicio, Messi fue indetectable entre líneas y ambos se pudieron juntar para conservar la posesión del esférico. Aunque cuando Argentina arriesgaba y perdía el esférico, los de Martino presionaban como bestias hambrientas para recuperarlo de nuevo. Este fue uno de los aspectos más llamativos de la semifinal, la brutal presión después de cada pérdida. Así Argentina ahogó a Estados Unidos y jamás le permitió salir de su campo con la pelota controlada, evidenciando todavía más el déficit de velocidad de los anfitriones.

El choque se resolvió al inicio del segundo tiempo, cuando Lavezzi asistió a Higuaín para el 0-3 y convirtió lo que restaba de semifinal en un mero trámite. De hecho, la principal preocupación de Argentina fue no acumular más lesionados. Augusto Fernández se retiró antes de tiempo por un tirón muscular y Ezequiel Lavezzi fue sustituido después de chocar contra una valla publicitaria. Por precaución, Rojo también vio los últimos minutos del partido desde el banquillo. Sin embargo, a pesar del resultado y los percances físicos, Argentina siguió presionando hasta el punto que anotó un cuarto tanto fruto del trabajo sin balón (el segundo de Higuaín, el cuarto en el torneo) y vimos imágenes como la del Pipita corriendo a encimar a Brooks en campo contrario en el tiempo de descuento.

Al final, Estados Unidos no mostró ningún tipo de cintura ni capacidad de reacción. Su actuación fue enormemente decepcionante porque encajó la primera diana muy pronto y siempre estuvo sometida al ritmo de la Albiceleste. Ni disparó a portería en todo el encuentro ni supo contener el ataque argentino, en una muestra evidente de que seguramente se trata de una de las tres selecciones menos cancheras de la Copa América. No supo bloquear los pases entre líneas o interrumpir el juego con faltas, armas habituales en los equipos que con menos recursos intentan reducir la distancia que las separa de las grandes potencias del continente.

La selección estadounidense no pareció un equipo competitivo, aunque por otro lado Argentina desplegó sus mejores minutos de fútbol en lo que llevamos de torneo. Así pues, se puede discutir si hubo más mérito de los de Martino o demérito del anfitrión. Sea como fuere, Argentina espera rival. Cayó en 2014. Cayó en 2015. Y lo volverá a intentar en otra final este 2016.

¿A la tercera va la vencida?

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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