Santaclarazo

Vidal Vargas Chile - The Santiago Times

Hay partidos que quedan marcados para siempre en la memoria colectiva. Si hace un par de años vimos el Mineirazo en el que Alemania le propinaba un histórico 1-7 a Brasil en las semifinales del Mundial que ellos mismos organizaban, ayer pudimos presenciar el Santaclarazo, su equivalente a nivel americano con el 0-7 que Chile le clavó a México. Uno de los principales candidatos a llevarse el título caía goleado de forma obscena jugando prácticamente en casa, dado el tremendo apoyo que ha recibido México en las gradas durante esta Copa América. De repente, todo lo que había construido Juan Carlos Osorio (la racha de imbatibilidad, la solidez defensiva, la confianza de sus jugadores en él…) se puede haber ido al traste tras haber recibido la peor goleada de la historia del Tri en partido oficial. La afición mexicana terminó furiosa: coreó olés cuando Chile meneaba a su antojo a su equipo y hasta hubo un momento en el que dedicó al Memo Ochoa el habitual insulto que profiere a los guardametas rivales.

La selección chilena, con una actuación imperial que recordó a la mejor Chile de Sampaoli, fue la máxima responsable de la catástrofe mexicana. Ya desde el principio se veía una diferencia abismal de intensidad, presión y trabajo defensivo. Todo Chile salió a morder desde el inicio del partido, cosa que para nada se vio en los futbolistas mexicanos. Arriba, ni Hirving Lozano ni Tecatito Corona seguían a Fuenzalida y Beausejour, por lo que ambos laterales chilenos hicieron lo que quisieron. México no dejó de lado su intención de presionar, pero el rapidísimo movimiento de balón de Chile desarboló al Tri. El inicio de partido era un buen presagio para la Roja, que se adelantó al cuarto de hora gracias a Edson Puch, en un gol en el que aparecieron Alexis Sánchez y Marcelo Díaz, los dos mejores de Chile en esta Copa América: Alexis aguantó el balón en banda derecha, el jugador del Celta disparó desde la frontal y, en el rebote, anotó Puch.

México intentó rehacerse en los minutos posteriores al gol chileno. En ese tramo de partido, la selección de Juan Antonio Pizzi reculó algunos metros y México pudo tener más posesión, pero el Tri casi ni pisó el área de Chile. Con un medio campo devorado por el impresionante trío Díaz-Aránguiz-Vidal, parecía que México solamente podía generar algún desequilibrio a través de Miguel Layún e Hirving Lozano, más por su insistencia que su acierto, puesto que fueron bien contenidos por los hombres de banda chilenos: los laterales cumplieron su cometido y los extremos se sacrificaron al máximo defensivamente. No fue raro ver a Puch o Alexis recuperar balones en su propia área.

Tras el intento de reacción mexicano, comenzó la tormenta. El segundo gol lo anotó Eduardo Vargas, después de una jugada sensacional de Alexis Sánchez que se repitió varias veces durante el partido: el tocopillano controlaba el balón, se paraba ante su marcador y le sorprendía con un cambio de ritmo o un pase peligroso, lo que requiriese la situación. Esta vez, Alexis asistió y Vargas, anticipándose a un lento Héctor Moreno, marcó el 0-2. Chile dominaba y México sufría muchísimo, pero aun así nadie podía esperar lo que se vendría en el inicio del segundo tiempo. Osorio, que sintió la necesidad de cambiar cosas, metió a Carlos Peña y Raúl Jiménez por Jesús Dueñas e Hirving Lozano. Con Peña pretendía tener a un centrocampista que apareciese más cerca del área (aunque despoblaba el medio campo) y con Raúl Jiménez quería tener más pegada arriba, pero el lugar donde le colocó fue la banda derecha, ubicación en la que no está acostumbrado a jugar. Los cambios, por tanto, no eran muy esperanzadores.

Los goles que se reciben justo después del descanso son los que matan psicológicamente a los equipos, y esto es justo lo que le ocurrió a México, tal y como reveló Juan Carlos Osorio en la rueda de prensa postpartido. Héctor Herrera, que ha disputado una Copa América para olvidar, perdió la pelota cerca de su área por la presión de Arturo Vidal, Alexis le filtró un gran balón y el jugador del Bayern se la devolvió al tocopillano para marcar el 0-3. Vidal firmó una actuación escandalosa, cercana al partido perfecto: hizo un trabajo impresionante en medio campo, presionó como el que más abarcando muchísimo terreno, fue un peligro constante con sus llegadas desde segunda línea y apareció en varias de las acciones de los goles. Si decíamos en la previa del partido (qué titular tan afortunado) que Vidal comenzaba a despertar, su partido frente a México es una de las mejores actuaciones que le recordamos recientemente. Lo único que empaña su despliegue ante el Tri es que recibió una tarjeta amarilla que le impedirá jugar la semifinal ante Colombia, lo que hará que Pizzi tenga que reflexionar en profundidad sobre cómo reemplazar a un jugador tan importante. Lo mismo podría ocurrirle con Marcelo Díaz, que se lesionó a los 57 minutos y no se sabe si estará listo para jugar las semifinales.

La paliza chilena continuó en los minutos inmediatamente posteriores, con Eduardo Vargas hurgando doblemente en la herida, primero a pase de Aránguiz y luego asistido por Beausejour, que se aprovechó de la pasividad mexicana y entró hasta la cocina sin oposición alguna. México, absolutamente derrotada y deseosa de que el partido terminase, continuó recibiendo ocasiones de Chile, que marcó 7 goles pero pudo meter fácilmente 11 o 12. Pizzi, mientras tanto, aprovechó para hacer un par de cambios con los que dio descanso a piezas importantes: Medel y Beausejour dejaron el campo en favor de Enzo Roco y Mark González, que inició la jugada del sexto gol al minuto de saltar al césped: al igual que Beausejour, entró como quiso por su lado, centró para Puch y, tras su remate al palo, Vargas apareció para marcar su cuarto gol de la noche. El ariete chileno está yendo de menos a más de manera clamorosa en esta Copa América y ante México marcó cuatro goles por primera vez en toda su carrera. A México aún le tocó sufrir un nuevo gol de Puch, el hombre que abrió y cerró el tanteador en una noche histórica. Tras una tremenda arrancada de Alexis Sánchez y la asistencia final de Vidal, el jugador de Necaxa picó el balón por encima del Memo Ochoa.

Así se acabó un partido inolvidable, titulado por la prensa mexicana con palabras como “masacre”, “humillación” o “ridículo”, términos muy duros que sin embargo reflejan perfectamente lo que ocurrió en el césped del Levi’s Stadium de Santa Clara. Si Juan Carlos Osorio vivió una derrota que puede haber puesto en entredicho no solo su etapa en el Tri sino también su carrera como entrenador de élite, Juan Antonio Pizzi no hace más que salir reforzado. La selección chilena jugó uno de los mejores partidos de toda su historia, en cuartos de final de la Copa América ante uno de los máximos candidatos para ganar el título. Como bien dijo Eduardo Vargas tras el partido, anoche se demostró quiénes son los campeones de América.

Foto de portada: The Santiago Times

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