Una final

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Tiene que ser una pasada jugar una final. De lo que sea. Yo, que me abrazo a mis amigos con entusiasmo para celebrar una victoria en un partidillo entre colegas en la playa, siempre quise jugar una final, o algo que se le pareciese. Y tiene pinta de que nunca voy a jugar una, pero os la voy a contar.

Hoy a las 16:00 horas se juega en Balaídos la final de la Copa de Campeones Juvenil. La final de Santi Mina, de Carlos Fernández, de Yelco Pino, de Juanlu y Garrido, de Samu… Y de Agustín López y David de Dios.

DSC_9355David de Dios, entrenador del Celta, en sala de prensa.

Los dos entrenadores han llevado a sus equipos a la final planteando los partidos de forma parecida, y repitiendo el mismo once en cuartos de final y semifinales. Hasta ahora, los dos han cedido la iniciativa y han buscado la contra. Con éxito. Mina y Carlos han demostrado ser los dos atacantes más determinantes del torneo, y en las dos eliminatorias han encarrilado el pase de su equipo marcando el primer gol del partido.  Si bien la progresión de los dos equipos en la Copa ha sido muy distinta.

El Sevilla arrancó contra el Athletic Club en un partido que venció 2-1 tras un gol de rebote en los últimos minutos y su propio entrenador reconoció que habían sufrido mucho y que los vascos les habían superado. En las semis contra Las Palmas la cosa cambió. Pese a que los canarios tuvieron más posesión de balón, el partido lo dominó el Sevilla por completo. Sus centrales Juanlu y Garrido se confirmaron como la mejor pareja de esta Copa de Campeones, los laterales Mode y Mato no pararon de incorporarse con peligro, y el centro del campo supo sacar el balón con claridad para salir a la contra. Especialmente destacado Curro, que empezó formando en doble pivote junto a Antonio y completó una excepcional segunda parte como mediapunta.

Lo del Celta es muy distinto. Juega en casa y se nota. Se nota que han preparado este torneo a conciencia, que son el equipo, el club, que le da más importancia. Y además son muy buenos. En los cuartos pasaron claramente por encima del Real Madrid, tanto en el juego como en el resultado. Intensidad, concentración, acierto técnico, atrevimiento… Y pegada. Tienen mucha pegada. Y por eso golearon también al Villarreal en semis. Los castellonenses dominaron la posesión en Balaídos, pero perdonaron ocasiones. Y el Celta no falla. No le hicieron falta más de cinco llegadas claras para marcar cuatro goles.

Importante también ver cómo llegan los dos equipos en el aspecto físico, ya que esta es una competición muy exigente, con tres partidos ante los mejores equipos de la categoría en tan solo seis días, y los dos entrenadores se mostraron preocupados por este tema después de las semifinales.

A ver qué pasa.

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