Nueve

(Foto: Crystian Cruz)

Es muy probable que quien llegue justo de tiempo al estadio para ver un partido del equipo anfitrión se pierda una ocasión de gol si se encuentra con un atasco en los accesos del campo. También es probable que aquellos que van al bar a comprarse un bocadillo al descanso se pierdan un disparo a puerta de su equipo si la cola es más larga de lo previsto. Aunque también es cierto que aquellos que han optado por marcharse unos segundos antes del descanso se habrán perdido el gol de Dante.

Si hoy has enlazado tres estornudos cuando el árbitro ha marcado el inicio del encuentro, habrás abierto los ojos y te habrás topado con Buffon abroncando a sus compañeros y Hulk montando jaleo en el área italiana. Porque Brasil empieza como un tiro sus encuentros, deja claras sus intenciones. Esta selección destaca por sus potentes inicios para intimidar al contrario y meterlo atrás. Además, en los dos partidos anteriores Neymar estuvo acertado y marcó en los diez primeros minutos. Sin embargo, no sucedió lo mismo esta noche. Hulk tuvo la primera a los 40 segundos, pero la segunda oportunidad tardó más en llegar. Fue prácticamente en el tiempo de descuento. Entre ambas ocasiones, la de Hulk y la de Fred -que acabaría con Dante empujando el rechace a la red- se produjeron tres lesiones que cortaron el ritmo de un partido algo lento. Montolivo, Abate y David Luiz abandonaron el encuentro antes del minuto 35.

Mientras tanto, Brasil dominó la posesión sin acabar de poner en problemas a Buffon. Como en los partidos anteriores, los laterales jugaron muy arriba y atrajeron la atención de los futbolistas de banda en Italia, en este caso de Candreva y Marchisio (Giaccherini después de la lesión de Montolivo). Hulk, Oscar y Neymar ocupaban el carril central y buscaban recibir entre líneas, pero apenas desequilibraron. La primera mitad de Neymar fue discreta, pero nos tenía reservada una sorpresa de cara a los segundos 45 minutos.

(Foto: Crystian Cruz)
(Foto: Crystian Cruz)

Sin embargo, pese al nuevo arreón inicial brasileño -el de esos dos minutos en los que muerde tanto y tan arriba- Italia empató en una jugada atípica en la selección de Prandelli. Minuto 51, balón largo de Buffon, toque con la espuela de Balotelli y Giaccherini fusila a Júlio César. El empate sólo duró unos minutos, porque Neymar marcó el 1-2 en un sensacional disparo de falta a la escuadra más cercana de Buffon, que quizás podría haber hecho algo más.

A partir de ese momento el partido se fue rompiendo e Italia se desdibujó. Fred amplió las distancias en el marcador con un gol que hizo justicia a su enorme trabajo en esta Copa Confederaciones. Bajó un sensacional pase de Marcelo y batió a Buffon con un potente disparo. El delantero de Fluminense cerró la victoria brasileña poco antes del 90′, después de que Italia se acercara peligrosamente en el marcador -que no a la primera posición del grupo- gracias a un gol de Chiellini a balón parado. En cualquier caso, Scolari estaba tan seguro de que Brasil no perdería ante los italianos que se permitió retirar a Neymar en el minuto 67 para darle descanso.

De hecho, la sensación fue que Italia estuvo metida en el encuentro durante casi todo el partido, pese a las bajas de Pirlo y De Rossi y al nuevo 4-2-3-1 con Marchisio de inicio en la izquierda, Candreva en la derecha y Diamanti de mediapunta. Italia compitió bastante bien, alejó a la selección brasileña de su área durante muchos minutos y los dos primeros goles los encajó a balón parado. El tercero fue una jugada bastante mal defendida y el cuarto, un contraataque originado en una pérdida en campo propio. Cometieron varios errores de bulto en la parcela defensiva, como ante Japón o México, pero se mantuvieron con vida hasta el 2-4, que llegó prácticamente al final. Ésta será su principal virtud de cara a las semifinales.

Brasil, por su parte, cierra el grupo con la puntuación perfecta. Nueve puntos sumados y otros nueve goles anotados por sólo dos encajados. Además, Neymar ha sido clave en los dos primeros encuentros de la Copa Confederaciones. El “10” ha rendido a un buen nivel. La selección de Scolari empieza a ser un bloque cada vez más compacto, de laterales profundos, solidez en el centro y cuya estrella está inspirada. Incluso una de las piezas que generaba más dudas, el “Nueve” Fred, más allá de jugar para los demás, comienza a marcar goles.

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