Tocados y hundidos

Andrés Guardado

Japón y México llegaban a su último día de la Copa Confederaciones con necesidades atípicas en equipos ya eliminados. La victoria era necesaria para librarse de una presión que ambos padecían, aunque era una presión diferente en cada caso. Japón tenía que demostrar que el enorme partido jugado ante Italia no era casualidad y que su versión real era la de ese choque y no la del inaugural. Solo así podría irse con la cabeza alta del torneo. Por su parte, México tenía que demostrar mejoría en su juego para calmar unos ánimos caldeados por culpa de los resultados del Tri en clasificación para el Mundial y en el propio torneo. Muchos incluso pronosticaban que no ganarle a los samuráis podría suponer la destitución del Chepo de la Torre. Todo esto configuró un clímax infrecuente en estos partidos. Ambos salieron a por todas, a ganar para hundir al rival.

Zaccheroni no cambió el esquema con respecto al choque ante Italia. Maeda siguió de ‘9’ referencia y Okazaki en la derecha. Solo variaron tres jugadores del sistema defensivo: Hosogai entró por Hasebe, Sakai por Uchida y Kurihara por Yoshida. Los dos últimos jugadores salientes fueron severamente criticados por su actuación en el empujón del inicio del segundo tiempo de Italia el pasado jueves. José Manuel de la Torre sí cambió el dibujo. Se la jugaba, y decidió ser muy ofensivo de inicio. 4-4-2 con doble ‘9’ (Javier Hernández-Raúl Alonso Jiménez), Giovani dos Santos en banda derecha y Guardado en izquierda. No obstante, siguió el doble pivote de los mediocentros puros, Torrado y Zavala. Esta circunstancia condiciona mucho el juego del Tri, pues son los centrales los que salen a mediocampo para lanzar a los volantes en carrera con sus pases, provocando que Torrado y Zavala solo sumen cuando toca defender.

Japón salió con una marcha menos con respecto al partido de Italia. No necesitaba presionar por cómo salen desde atrás los mexicanos y le bastaba con la defensa posicional. De esta forma, Okazaki y Kagawa con su mera presencia en los costados podían obstaculizar la alternativa de la salida lateral mexicana, mientras que Maeda y Honda impedían o estorbaban el avance de Reyes y Moreno (Francisco Rodríguez fue suplente). El Tri salía con balones largos sobre los delanteros y alguna que otra vez encontraba a Guardado y a Gio. El primero hizo más daño que el segundo, pues el perfil derecho de la zaga nipona, cambiado con respecto a otros partidos (Sakai-Kurihara), flojeó en contención. Japón buscaba con sus posesiones hacer daño y sentirse igual de superior que ante Italia, instalándose en tres cuartos con un Honda continuador de jugadas y un Endo generador. Pero ni Endo ni Honda estuvieron bien.

El del CSKA se acercaba al de Gamba Osaka para hacer fluir el juego por dentro, pues Endo estaba como venía jugando en el último año y medio (su exhibición ante Italia fue una positivísima excepción). Con ello, el carril central se colapsaba  –el efecto de este movimiento es similar al que Luiz Gustavo provocó el primer día– y solo Nagatomo asociado con Kagawa y Okazaki hacían daño con ocasiones puntuales. México se fue creciendo. Japón pecó de temerosa y se fue echando atrás. Ya no defendía en posicional la salida de balón mexicana sino que cedió ante el avance de Reyes y Moreno. Con ese espacio conquistado, México empezó a dominar. Llevó la iniciativa y lo supo aprovechar bien.

Andrés Guardado, pese a no marcar, fue el jugador más activo y peligroso del Tri. Foto: Vavel.

Desde el doble pivote se lanzaba a Guardado y a Gio. Normalmente los centrales pero también Zavala y Torrado. Guardado hacía más daño ante la relativa falta de costumbre de Gio a jugar por banda. El Tri le exigió mucho atrás a los nipones, que respondieron al inicio pero poco a poco se vieron superados. Guardado estuvo a punto de marcar al borde del descanso solo en el punto de penalti después de haberse metido en el área sin balón desde la izquierda, pero su remate de cabeza a un centro proveniente de su costado se fue al palo. En el segundo tiempo Japón no aguantó atrás. De la Torre pasó a un 4-3-3 con Hernández y Dos Santos en bandas que acomodó a Guardado en la demarcación de interior, a la altura de Zavala, y liberó a Gio. Tras pocos minutos, centro de Guardado por el perfil de Sakai y 0-1 de Javier Hernández, con permiso de Kurihara. Zaccheroni metió a Uchida por Sakai para fortalecerse ante el valencianista. México siguió empujando y el técnico italiano decidió cambiar al 3-4-3 que tan poco éxito había dado hasta el momento: fuera Maeda, dentro Yoshida.

El sistema de 3-4-3 dejó a Nagatomo y a Uchida de carrileros para que se lanzasen al ataque en cada acción. Algo que Nagatomo, por el contexto de partido, estaba pidiendo a gritos. Fue el más constante del ataque, pues Kagawa y Okazaki fueron bajando su nivel con el paso de los minutos. Pero México tiene a sus mejores hombres, Guardado y Gio, por los costados, por lo que Nagatomo y Uchida pasaron mucho más tiempo defendiendo que atacando. Fue más un 5-2-3 que un 3-4-3. Cinco atrás cuando toca remontar. Para mayor escarnio, al poco del cambio llegó el segundo tanto de Javier Hernández en un córner desde la banda derecha que peinó Hiram Mier. 0-2.

Japón se disolvió como un azucarillo. Primero, anímicamente. Tras la lesión de Nagatomo, futbolísticamente. Zac quiso ser valiente y metió a Kurihara para volver a la defensa de 4, con Konno de lateral izquierdo improvisado. La movilidad máxima de los hombres de tres cuartos permitió jugadas como la del 1-2, en la que Endo asiste a Okazaki tras un gran penúltimo pase de Kagawa. Pero la realidad es que desde el inicio el doble pivote no apareció y los hombres de tres cuartos estuvieron difusos salvo en momentos muy concretos. Y quizá no desde el inicio pero sí durante la mayor parte del tiempo, la defensa estuvo mal. Con todos los sistemas tácticos empleados, pues es algo que no depende de la táctica. De hecho, Javier Hernández pudo hacer un hat-trick de no haber salvado Kawashima un penalti que le hizo Atsuto Uchida. México optimizó sus recursos y se llevó una merecida victoria ante una Japón que no se quedaba con 0 puntos en una fase de grupos de torneo internacional de élite desde el Mundial de Francia hace ya 15 años.

México sale tocada del torneo. Tiene que dar la cara en los clasificatorios para el Mundial y clasificarse para Brasil 2014. No será fácil, pero al menos se van de la Confederaciones con buen sabor de boca. Japón se va hundida. Sabe a qué quiere jugar y tiene todos los problemas detectados –defensa y definición–, pero no hay garantías de que se puedan solucionar de cara a un Mundial 2014 para el que ya están clasificados.

2 comments

Para el último Mundial también llegaban mal y dieron la cara con creces. Es a lo único que podemos agarrarnos los que queremos que le vaya bien al combinado nipón.

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