No me acordé de ti, Oceanía

Auckland

El tiempo pasa muy deprisa. Hace un año me estaba yendo a Nueva Zelanda, y aunque recuerdo aún hoy el aroma de los cafés autóctonos -mi estómago aún no se ha repuesto, y no precisamente porque fueran malos, sino porque de tan buenos uno acabó abusando-, la vida ha cambiado una absoluta barbaridad. La mía al menos. Las cuestiones más importantes que iban a sucederme en los doce meses siguientes no podía preverlas de ningún modo, y eso que tuve mucho tiempo para pensar e imaginar -a ratos demasiado-. Nueva Zelanda, como también Islandia, pero más Nueva Zelanda porque a Nueva Zelanda fui solo y cuando uno viaja solo se encuentra más consigo mismo, fue el último verano de mi vida antes de que todo cambiara -y no deja de ser irónico que el último verano de mi yo peterpanesco fuera en realidad un invierno-.

Tengo muchos recuerdos de Nueva Zelanda. Normalmente me vienen a la cabeza aquellos en los que estoy solo en una habitación de hotel o de albergue, en un asiento de autobús de larga distancia, en un pub británico como británico es casi todo allí, en alguna cafetería hipster de aquellas de paredes en las que voluntariamente se muestra el relieve de los ladrillos pintados de blanco -y este tipo de locales abundan mucho en Auckland y en Wellington-. Uno acaba regresando más a lo que pensó que a lo que hizo. A lo íntimo que a lo multitudinario. Al final, ya hay 32 vídeos de dudosa calidad para rememorar aquellas peripecias. Y algún que otro texto de historias de viaje -qué manía tengo con las historias de viaje-:

El taxista de Fiyi que marcaba goles desde el centro del campo

En realidad estoy escribiendo este texto porque el otro día vi que Fiyi había perdido con Vanuatu y me acordé de aquella anécdota, de aquel taxista y del artículo que propició. Pensé que era lógico que hubiesen perdido, pese a que las casas de apuestas les otorgaban el papel de favoritos, ya que ese señor ya no jugaba, y por lo tanto no pudo ayudarles a ganar con sus goles desde el centro del campo. Entonces también me acordé de que después de bajar del taxi me puse a investigar sobre cuándo era la siguiente OFC Nations Cup -o sea, el equivalente de la Eurocopa o la Copa América en Oceanía- y me prometí seguirla muchísimo. Y bueno, la vida ha cambiado y ya ni había vuelto a pensar en esto.

Pero el otro día, un oyente de los podcasts de la App de MarcadorInt nos recriminó -con razón- que teníamos olvidado este torneo y que no estábamos siendo fieles a nuestro lema (“El fútbol nos interesa en cualquier parte, por pequeña que sea”). Así que me he puesto a bucear para averiguar cómo está yendo esa competición que hace doce meses pensaba que me tendría en vilo, tan enganchado como los fans de Game of Thrones que se levantan una hora antes los lunes para poder ver el capítulo nuevo antes de ir a trabajar sin que les hagan spoiler. Pues bien: digamos que no ha habido sorpresas y que la final (que se disputa el próximo sábado) la van a disputar la selección más potente de la zona, Nueva Zelanda, y la anfitriona de esta edición, Papúa Nueva Guinea. Sospecho que, de no haber perdido el interés que tanto me estimulaba hace un año, el desenlace del grupo de Nueva Zelanda me habría enloquecido hasta límites insospechados: un triple empate entre Fiyi, Vanuatu e Islas Salomón decidió quién pasaba como segunda. Triunfaron los isleños por un gol -a ver, isleños lo son todos, pero unos lo llevan en el nombre y los otros no-. Aunque quizá más divertido fue el otro grupo, ya que el triple empate se produjo por arriba: Papúa Nueva Guinea, Nueva Caledonia y Tahití igualaron a cinco puntos y dejaron a cero a la pobre Samoa (cero goles a favor y diecinueve en contra). Increíblemente, y también debido a la diferencia de goles, Tahití, el equipo que nos hizo emocionar en aquel mítico tahitext de la Copa Confederaciones 2013, se quedó fuera de las semifinales. Ya que estamos, recuperemos ese documento, uno de los más celebrados de la historia de esta web -además, nos servirá para homenajear a Stephen Keshi, que era el entrenador de Nigeria aquel día y que tristemente ha fallecido hoy-:

¡TAHITEXT! El Live Text del Tahití-Nigeria

En semifinales, Nueva Zelanda sólo le ganó 1-0 a Nueva Caledonia con gol del delantero del Leeds United Chris Wood -el que jugó el Mundial de Sudáfrica con dieciocho años- y Papúa Nueva Guinea se impuso por 2-1 a Islas Salomón en un partido que ahora mismo estoy lamentando mucho no haber visto -va en serio-.

A tiempo estoy de ver la final. Lo haremos, aunque coincida con la Eurocopa. Y si gana Papúa Nueva Guinea prometemos articulazo. Si gana Nueva Zelanda algo tendremos que decir también, pero sin duda lo haremos con menos pasión. Y es curioso que así sea, porque jamás he probado el café de Papúa Nueva Guinea.

Foto de portada: El estadio de Auckland en el que se disputaron los partidos más importantes del último Mundial sub-20.

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