Nueva Zelanda resiste el empuje papú

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Nueva Zelanda evitó el segundo ridículo consecutivo en una Copa de Naciones de Oceanía y se impuso en la tanda de penaltis a la anfitriona Papúa Nueva Guinea después de que los 120 minutos de la final disputada en Port Moresby acabaran con un empate a cero que reflejó perfectamente la insospechada igualdad que reinó en el encuentro. Aunque el combinado neozelandés ya conocía las dificultades que podía encontrarse en un torneo de este tipo -en la última edición, la de 2012 en las Islas Salomón, cayó en semifinales, propiciando así una histórica final entre Tahití, que se proclamaría campeona, y Nueva Caledonia-, llamó la atención que de nuevo la selección más potente de la OFC no hiciera valer su condición profesional frente a adversarios en los que predominan los futbolistas aficionados. El entrenador inglés de 35 años Anthony Hudson, al que Harry Redknapp bautizó como “un joven José Mourinho” tras tenerlo a sus órdenes en el organigrama del Tottenham, logró de este modo su primer gran título, y lo hizo asumiendo muy pocos riesgos, consciente de que Papúa Nueva Guinea se sentiría más cómoda con espacios para explotar la velocidad de sus atacantes. De este modo, y siguiendo con una tradición que es ya un clásico en Nueva Zelanda, la gran favorita se presentó en la final con una línea de cinco y con un estilo muy directo que pretendía encontrar con envíos largos a sus dos puntas: uno para ganarlas por arriba, el alto y corpulento Rory Fallon, y otro para correr a la espalda de los centrales, el potente Kosta Barbarouses. Teniendo en cuenta esta estrategia premeditada, tampoco resulta sorprendente que Papúa Nueva Guinea disfrutara de mayor posesión de balón.

PAPÚA NUEVA GUINEA 0-0 NUEVA ZELANDA: PLANTEAMIENTOS INICIALES

Papua Nueva Guinea vs Nueva Zelanda - Football tactics and formations

Entre el entusiasmo generalizado que desprendía todo el equipo de Papúa Nueva Guinea, sus arrebatos de exuberancia cobraban una dimensión cualitativa superior cuando la pelota la conducía el rapidísimo Tommy Semmy, un chico de veintiún años que se convirtió en una pesadilla incluso para una línea defensiva de cinco hombres tan poblada como la neozelandesa. Semmy, como la mitad de sus compañeros en el once inicial del anfitrión, pertenece al Hekari United, un club que en el año 2010 hizo historia al convertirse en el primero no australiano ni neozelandés en ganar una Champions League de Oceanía y participar en un Mundial de Clubes de la FIFA representando a la menor confederación del planeta fútbol.

De hecho, Papúa Nueva Guinea estaba siendo superior -el media punta Michael Foster y el medio centro David Muta tuvieron también un papel destacado- hasta que en el segundo tiempo Hudson hizo varias modificaciones en la formación neozelandesa y de este modo logró equilibrar el encuentro. Retiró a dos integrantes de la selección sub-20 que jugó como local en el último Mundial de la categoría el verano pasado, Bill Tuiloma y Monty Patterson, y retrasó a un Michael McGlinchey que le ofreció mayor control del partido y consiguió bajar las revoluciones del rival pausando el ritmo del juego. El ex del Celtic de Glasgow se convirtió en el dominador del partido y asociándose con el recién incorporado Marco Rojas hizo correr al adversario y logró que se fatigara. En los últimos minutos, cada vez que lanzaba un contragolpe, Papúa Nueva Guinea lo desperdiciaba con malas decisiones finales y con golpeos defectuosos, sin duda propiciados por el enorme cansancio con el que llegó al desenlace.

En la tanda de penaltis, el héroe fue el guardameta Stefan Marinovic, que milita en el Unterhaching alemán. Detuvo dos lanzamientos y le entregó la Copa a su selección, que se clasifica de este modo para la Copa Confederaciones del año que viene en Rusia. Allí Nueva Zelanda se reencontrará en competición oficial con Australia, que acudirá como campeona de Asia. Rusia, Alemania, Chile y México son los otros cuatro combinados que ya tienen su plaza reservada. El campeón de la Eurocopa 2016 y el de la Copa África 2017 cerrarán el cartel.

A Papúa Nueva Guinea le queda el consuelo de saber que no fue inferior a la gran potencia de su continente, de modo que podrá afrontar con mayor autoestima la fase de clasificación para el Mundial, en la que participarán las seis mejores selecciones de esta Copa de Oceanía: Fiyi, Nueva Caledonia, Tahití, Islas Salomón y las dos finalistas de ayer en Port Moresby. El torneo se disputará entre marzo y octubre de 2017 y entregará al campeón una plaza de repesca frente al quinto clasificado de la CONMEBOL.

Foto de portada: Imagen de la grada durante la retransmisión televisiva del canal oficial de la OFC.

 

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