Así debutaron los equipos argentinos en la Copa Libertadores

Chacho Coudet Rosario Central - Prensa Nueva Chicago

Palmaseca es el infierno

Si a un entrenador le preguntan qué espera que se encuentre su equipo en un partido fuera de casa en la Copa Libertadores, probablemente responderá que habrá un público que apretará muchísimo, que el césped estará en malas condiciones, que el rival pegará y que el arbitraje podría ser casero. Bien, pues todo esto se cumplió en el estreno de Boca Juniors en la Copa Libertadores, con el aditivo de que el partido se disputaba en pleno verano de Cali, así que la temperatura sobrepasaba los 30 grados. Sacar los 3 puntos ante tantas condiciones adversas habría espoleado de forma importante a Boca, que como tantos otros grandes de Sudamérica ha empezado el curso de manera algo titubeante, si bien es cierto que la victoria por 4-1 frente a Newell’s permitió al Vasco Arruabarrena respirar aliviado tras un inicio renqueante de curso.

Boca salió con el mismo equipo que sacó frente a la lepra, aunque la disposición inicial le duró poco sobre el césped, porque un rodillazo de Germán Mera en la parte posterior del muslo sobre Nico Lodeiro obligó a Arruabarrena a sustituirle por Pablo Pérez. Deportivo Cali hizo tres faltas muy claras en los primeros 10 minutos, pero el ínclito Pericles Cortez pitó solo una de ellas. Caído el playmaker, para Deportivo Cali era un poco más fácil sostener a Boca, que en los primeros minutos tuvo a un Carlos Tevez muy activo en todas las zonas del campo, sabedor de que debía echarse el equipo a los hombros. Cali, con su juego tosco, casi consigue eliminar del partido también al Apache, porque entró en el juego de las patadas y dio una que quizá en otra zona del campo u otro momento de encuentro podría habría sido expulsión.

Boca tuvo una gran oportunidad de gol en la cabeza del Petiso Palacios, que estando solo en el área colocó muy cerca de la cruceta un centro de Nahuel Molina. Tevez tuvo una oportunidad clarísima de gol en los últimos minutos de la primera parte, tras un recorte que pocos jugadores en la Copa pueden hacer y un disparo que se le fue alto. Deportivo Cali reaccionó instantáneamente a esa oportunidad con otra: Adrián Cubas se durmió en los laureles, Andrés Roa le robó el balón y Harold Preciado sacó un fuerte disparo que se topó con el poste.

El juego de Deportivo Cali, además de por la dureza, se caracterizó por su verticalidad. La acción más repetida por el equipo del Pecoso Castro fueron los saques de puerta rápidos de Ernesto Hernández buscando en largo a Preciado y a Rafael Santos Borré. Preciado, goleador de raza, ha marcado 46 tantos en las últimas dos ligas, mientras que Santos Borré es uno de los jóvenes más ilusionantes del fútbol colombiano y ya es propiedad del Atlético de Madrid. Sobre el césped seco de Palmaseca, destacó por encima del resto la calidad de Tevez y de Santos Borré. El joven delantero tuvo la mejor ocasión del partido para Cali, en la que recibió de espaldas, controló de espuela para colocarse el balón y disparó fuera a la media vuelta.

Andrés Chávez, algo incómodo en sus primeros minutos sobre el campo tras reemplazar a Palacios, tuvo una buena ocasión con un disparo desde la frontal del área que se marchó cerca del palo derecho. El partido, permanentemente bronco, tuvo más acciones feas, como una entrada de Felipe Banguero al tobillo de Palacios. Deportivo Cali hizo 31 faltas y se llevó 5 amarillas, mientras que Boca hizo 17 y se llevó 4 cartulinas. Quizá este partido fue la obra cumbre de Pericles Cortez, que se comió un penalti clarísimo en el minuto 93 de Palacios. Los jugadores de Boca lo protestaron pero Pericles se mantuvo firme y pitó el final, porque la acción fue en el último segundo de partido. Visto lo visto, el punto no estuvo mal para los xeneizes.

El Arroyito se vuelve a hacer Gigante

Volvía Rosario Central a la Copa Libertadores después de 10 años y se enfrentaba a Nacional de Montevideo, histórico del fútbol sudamericano avalado por 3 títulos de Libertadores y 42 participaciones en el torneo. A pesar de la importancia emocional del partido (otra vez el recibimiento del Gigante de Arroyito a Central fue espectacular), Eduardo Coudet rotó a varios jugadores por ser este era el cuarto de los 6 partidos que Central debía afrontar en un espacio de 20 días. El equipo, además, venía de un gran esfuerzo ante River en liga, donde empató 3-3 en un partido vibrante. Giovani Lo Celso, Marcelo Larrondo o Damián Musto, tres habituales en el once, se quedaron en el banquillo y dejaron sitio a futbolistas como Gastón Gil Romero o el Chelito Delgado (sí, sí, el ex del Lyon).

Nacional sí salió con todo y complicó mucho el partido a Central desde el principio. El equipo de Coudet, como es habitual, proponía con balón y llegó a tener picos del 70% de posesión, pero el bolso esperó atrás con una disposición compacta que bloqueó la circulación del conjunto canalla. El conjunto dirigido por Gustavo Munúa (ojo al derbi gallego en los banquillos) tenía como principales armas en ataque a Seba Fernández y a Nico López, que llegaba a este partido con un registro de 5 goles en 3 partidos de liga.

Tras una primera parte poco brillante, la segunda fue bastante más divertida. A los 10 minutos de iniciarse, Nico López marcaba su sexto gol en 4 partidos este curso tras una falta lanzada por Gonzalo Porras. Ya en el descanso había entrado Lo Celso y Central tuvo bastantes más ideas en ataque, pero la aparición estelar del partido fue la de Larrondo. El samurái invadió el Gigante de Arroyito en los últimos 30 minutos de partido. Prácticamente cualquier balón colgado al área lo cabeceaba o lo controlaba Larrondo, que siempre ganaba los duelos por alto tanto a Mauricio Victorino como a Diego Polenta, dos centrales imponentes.

Lo Celso y Germán Herrera sacaron buenos disparos desde fuera del área, Central tuvo una doble ocasión sacada bajo palos y Alfonso Espino despejó a córner un remate de Larrondo a bocajarro que ya se celebraba en el Gigante. Siempre había un pie, una cabeza, una pierna o una mano del portero que evitaba el gol de Central, pero Victorino cometió un penalti en el descuento que Larrondo no desaprovechó. 1-1 y explosión en el Gigante de Arroyito con el primer gol de Central en Libertadores después de década. Los últimos 10 años hicieron caer en la mediocridad al canalla, hasta el punto que el club llegó a bajar de categoría. Ahora, Rosario Central vuelve a formar parte de la élite sudamericana.

Un Racing muy fluido

Debutó Racing en la Copa y lo hizo goleando y exhibiéndose ante Bolívar en Buenos Aires (4-1). La Academia (argentina) se desquitó de sus malas sensaciones en el Clásico de Avellaneda mostrando un juego de ataque fluido, rápido e imparable para Bolívar. Con pases a ras de césped pero también con juego directo. Pese a que el campeón de Bolivia salió con un plan defensivo y un esquema de contención, el equipo del Poeta Insúa tuvo grietas por todas partes. Y de ellas se aprovecharon 3 atacantes recientemente añadidos a la nómina de Facundo Sava: el veterano Lisandro López, el prometedor Roger Martínez (caído a la parte izquierda en el ataque) y el exvalencianista Rodrigo de Paul (que partía desde la derecha). Ambos formaban la delantera de un 4-3-3 asimétrico en el que Iván Pillud se recorría casi siempre la banda derecha para que De Paul encontrase en el medio a un Óscar Romero inspirado y liberado.

El paraguayo jugó como interior izquierdo y fue el iniciador de Racing. Gestó 2 de los 4 goles de los suyos. Asistió en el 1-0 al Licha López con un balón largo que suponía un recurso distinto ante el repliegue de Bolívar (el ariete estaba en offside, pero el árbitro no lo cobró). Cuando los visitantes perdieron el orden, Romero empezó a hacer uso de la pelota y le dio buenos pases a un móvil y potente Martínez y a un incansable De Paul. Y a la media hora de juego, Romero volvió a servir un envío largo para que, esta vez, Licha López asistiese y De Paul marcase el 3-0. Justo antes, Roger Martínez maravilló con una recepción en medio campo y una conducción en la que eliminó a tres defensores para marcar el 2-0 y olvidarse del par de fallos de cara al arco que ya había tenido tiempo de tener.

Racing se quitó de encima muy pronto a Bolívar con un juego de toque rápido, con buenos cambios de ritmo (De Paul) y con juego directo cuando los de Rubén Darío Insúa lo exigían. El combinado boliviano pudo meterse en el partido con un remate errado de Iván Borghello justo tras el 2-0, pero ese fallo y el desorden le dejaron sin opciones en el Cilindro. Racing se gustó, marcó y encajó al final del partido, cuando el ritmo se redujo. Y a mayores, Racing no echó de menos a dos ilustres suplentes: Diego Milito y Gustavo Bou. Ambos estuvieron en el banco todo el encuentro por una decisión de Sava que se explica parcialmente con las ofertas del Beijing Guoan chino por Bou. Finalmente, la pantera se queda en Avellaneda y podrá ayudar, como Milito, De Paul, Martínez, López, Romero y compañía, a Racing en esta Copa Libertadores que arranca con muy buenas sensaciones.

Cuatro balas colombianas

No decepcionó el HuracánAtlético Nacional, que se presentaba como uno de los partidos más divertidos de la jornada y cumplió las expectativas. El conjunto colombiano, con más experiencia continental y también mayor capacidad individual, impuso su ley y se llevó la victoria con claridad gracias a la velocidad y potencia de sus cuatro atacantes. Andrés Ibargüen, Jonathan Copete, Víctor Ibarbo y Marlos Moreno, todos ellos demasiado rápidos para la defensa argentina. Tras un primer tiempo con Franco Armani como protagonista, demostrando una vez más que es uno de los mejores porteros del continente, fue el joven Moreno el primero en encontrar portería justo antes del descanso al aprovechar una gran jugada de Ibargüen y un balón a la espalda de la defensa.
Ya en el segundo tiempo, radicalizó su propuesta de contraataque Reinaldo Rueda y formó prácticamente con un 4-2-4 en el que seis futbolistas se dedicaron a defender y cuatro a atacar a la carrera. Después de que Copete, Ibarbo y, sobre todo, Moreno se encontraran con Marcos Díaz varias veces, fue el recién ingresado Orlando Berrío el que sentenció en una jugada muy similar al 1-0: diagonal, desmarque a la espalda de la defensa y definición, esta vez regateando al meta. Con un estilo muy distinto a la ‘era Osorio’ pero con las cosas muy claras, Atlético Nacional demostró ya en la primera jornada que tiene potencial para estar en las últimas rondas del torneo.

Debut opuesto para los dos últimos campeones

River Plate y San Lorenzo entraron de forma muy distinta en esta edición de la Copa Libertadores. Influía en ello la diferencia de nivel de los rivales: River Plate debutaba en campo de Trujillanos y San Lorenzo se estrenaba en la Casa Blanca, estadio de la LDU Quito. Al ciclón no le sentaron bien los 2.700 metros de altitud de la capital ecuatoriana, que generaron distintas reacciones dentro del propio equipo: Pablo Guede dijo que “no era excusa” y, por lo contrario, Sebastián Blanco comentó que “lo de la altura no es un verso”. Sea como fuere, San Lorenzo fue inferior a la Liga porque no tuvo lo que necesita para desplegar su juego: el balón. Los azulgranas solamente inquietaron con un libre directo y un buen slalom de Sebastián Blanco. La Liga se llevó la victoria merecidamente, con dos grandes acciones individuales de Diego Morales. El resultado reflejó fielmente lo que ocurrió sobre el césped.

River se estrenó en Venezuela con un debut mucho mejor que el de la pasada temporada. Una primera parte aburrida con sólo una ocasión a la contra de James Cabezas dio paso a un segundo tiempo en el que River anotó sus 4 goles. Abrió la lata con un golazo de falta Leonardo Pisculichi, Lucho González aprovechó un error del portero venezolano e Iván Alonso marcó dos goles (uno de ellos no se sabe cómo fue porque se perdió la señal televisiva). Empezó con buen pie el vigente campeón.

Foto de portada: Prensa Nueva Chicago.

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2 comments

River debutaba totalmente a la temporada anterior que paso in extremis y gano la copa. El debut 0-4 de visita y haciendo más de 10 horas de viaje de Buenos Aires a Maracaibo y luego por tierra hasta Trujillo fue desgastante pero no tenia rival en frente, River tiene toda la pinta de pasar primero de grupo y empezar goleando ante el más débil del grupo siempre te da confianza de afrontar la copa.

Nacional de Montevideo tiene 3 Libertadores ganadas. Gago me pareció la figura excluyente del partido de Boca.

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