Con 38 las piernas también tiemblan

Librado Azcona Independiente del Valle - Agencia Andes

Saltó al campo con 0-0, cuando su equipo necesitaba un gol para igualar la eliminatoria y al verlo entrar pensé que iba a ser el protagonista de la noche. Suelo pensarlo con este tipo de delanteros que ya rondan los cuarenta. Como el Kevin Phillips que ascendió al Crystal Palace o el Raúl Tamudo que salvó al Rayo Vallecano.

Y vaya si fue el protagonista. En los últimos diez minutos y con Guaraní ya a dos goles de la clasificación, anotó uno y provocó un penalti en el último suspiro. El guión era perfecto y agarró la pelota para redondearlo, pero con 38 años y en el descuento le temblaron las piernas. Dudó en la carrera y acabó pegándole a las nubes.

Hernán Rodrigo López, más conocido como el Ro-Ro López, es una pequeña leyenda del fútbol sudamericano. A lo largo de sus 20 años de carrera ha pasado por más de una quincena de equipos y anotado más de 150 goles. Cambia de club con frecuencia y desde 2012 ha encontrado su lugar en Paraguay, donde ya ha jugado con Cerro Porteño, Sportivo Luqueño, Libertad y ahora Guaraní. Al cuadro Aborigen llegó en el último mercado, para jugar la Copa Libertadores y ser uno de los encargados de suplir a Federico Santander, héroe del conjunto que llegó a semifinales el pasado año dirigido por Fernando Jubero.

 Angulo marcó un gol decisivo para Independiente. Foto: GettyImages.

El desenlace fue casi inverosímil, pero toda la eliminatoria había sido preciosa. Los dos equipos, ofensivos y atrevidos, fueron mejores como locales y si Independiente del Valle mereció terminar con más renta en la ida; Guaraní pudo remontar holgadamente en la vuelta. Ro-Ro aparte, del que por cierto esperamos que no se despida aquí de la Libertadores para siempre, el mediocentro Marcelo Palau y el delantero José Angulo fueron los grandes protagonistas.

El uruguayo, director de orquesta en Guaraní, llevó todo el peso de la organización y no solo provocó que los albinegros dominaran el choque desde la posesión, sino que firmó un golazo espectacular de tijera para poner el empate momentáneo en el cruce. Por su parte, el punta ecuatoriano se las vio en solitario contra una defensa rocosa y experimentada y salió vencedor una y otra vez. Ya había sido de los mejores en la ida, cuando asistió a Caicedo en el 1-0, y en la vuelta marcó un gol que a la postre sería decisivo. Avisó varias veces con portentosas conducciones y desmarques a la espalda de la defensa, hasta que en el 76′ aprovechó un balón largo de Rizotto para bajarla en el área y definir de maravilla ante Aguilar. Todo lo demás fue cosa del Ro-Ro.

Foto de portada: Agencia Andes.

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