Cuando el agua no moja

Defensor Sporting Reparaz

“Creo que nunca me lo he pasado tan bien en un campo de fútbol. Único lo vivido en el Luis Franzini”. Así describí en Twitter, nada más llegar a casa, mi estreno en Copa Libertadores en el campo de Defensor Sporting. Dos tantos en la segunda mitad y una agónica tanda de penaltis fueron los culpables. Y eso que nada hacía indicar al principio que esta historia tendría un final digno de una película de Disney…

El día amaneció gris. El viento movía las palmeras de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. Los árboles perdían sus frutas y muchas de sus hojas. Se avecinaba tormenta, ya desde la mañana. Pero ésta parecía no llegar…

La Champions empezó durante el postre, a las 15:45h. Una copa de helado de nata y chocolate para disfrutar de la vuelta de las semifinales entre el Bayern Múnich y el Real Madrid, el auténtico aperitivo de lo que estaba por llegar. ¿Puede, un choque de esa índole, ser el entrante de un Defensor Sporting-The Strongest? ¿De verdad? Creía que no pero…

El partido arrancaba a las 19:15h. Eran las 18:00h y aún no llovía. Miré el parte meteorológico, preparé un par de sándwiches mixtos (un tópico pero sí, me gustan los clásicos), cerré la mochila y salí de casa. En un bolsillo, pasaporte y teléfono. En el otro, cartera y entrada. Lo comprobé una vez. Y otra. Lo tenía todo. Ya sólo faltaba que no me perdiera por el camino…

A 20 minutos de casa andando, paseé despacio. Tranquilo. Quedándome con cada detalle de esta primera vez. No tenía nada que ver con la Castellana, camino del Bernabéu. Tampoco con el Manzanares dirección al Vicente Calderón. Ni siquiera con los campos de Pozuelo donde solía jugar al fútbol 7. Todo estaba en calma.

La sensación fue la misma al llegar a la puerta del Luis Franzini. Poca gente, policía y algunos controles de seguridad. Todo muy familiar. Parecía un polideportivo grande de cualquier localidad importante de España. Tan cerca y a la vez tan lejos. Atravesé la puerta y no hubo fuegos artificiales. A la izquierda, un pequeño puesto de venta de bufandas y camisetas para niños. A la derecha, un bar donde comer choripán o comprar bebidas y un pequeño campo de fútbol sala. Fútbol dentro del fútbol.

Defensor Sporting Bufandas

Puesto de venta de bufandas de Defensor Sporting. Foto: Pedro Reparaz, Orilla Celeste.

Un niño juega con su padre antes de ver cómo lo hacen sus ídolos. “Mira papá, como Giorgian”. Las entradas no están numeradas y me acomodo en un sitio con buena visibilidad, entre un señor que bebe mate y una pareja joven y poco abrigada. ¿Para qué? Está nublado pero no hace frío. Queda media hora para que empiece el partido y los futbolistas salen a calentar. La lluvia les saluda.

Lo que empezó siendo una ligera llovizna simpática se convirtió en una tormenta tropical en cuestión de segundos, con los jugadores aún haciendo rondos y estirando las piernas. Saco el paraguas, molestando a mis vecinos de detrás, mientras observo cómo la entrañable pareja se empapa. Ella se ríe. Él no.

Cuando empieza el partido, mi pierna izquierda parece haber visitado una piscina mientras la derecha está completamente seca. Pero ya da igual. Hasta el final del partido no volveré a acordarme del agua. Ni del frío. Entre churros, unos pequeños y otros grandes y rellenos de dulce de leche (por 60 pesos, unos dos euros), café caliente, palomitas y refrescos, vivo dos horas inolvidables. No son futbolistas profesionales. Son hijos, primos, hermanos y amigos frente al examen más importante de sus vidas. Pasadas y futuras.

“No le sale nada al brasileño hoy (Gedoz)”, grita un aficionado enfadado cuando el extremo izquierdo pierde un balón. A lo que inmediatamente responde: “No pasa nada campeón, eres el mejor”. La sensación constante de apoyo a unos héroes terrenales. “¡Vamos Leo (Pais)!”, chilla una mujer mayor a mi derecha. “¡Grande Andi!”, exclama otra, en referencia a Andrés Fleurquin, también apodado “Fler”. Pero el favorito es ‘El Cocho’. “¡Qué bueno eres Giogian!”, vocifera el señor del mate, entre trago y trago.

Los transistores también son protagonistas. Todos quieren saber cuánto tiempo falta en un campo encharcado cuyo marcador no funciona. Si ha sido fuera de juego o no. Qué dicen los expertos del partido que ellos están viendo en directo. Cada pérdida de tiempo del portero del The Strongest es criticada, con burla. “¡Luego vas a echar de menos este tiempo, ya verás!” Y no les falta razón.

Se llega al descanso. 0-0, con varias ocasiones locales, que no aciertan a romper las mallas de sus rivales. Tras la reanudación todo cambia rápido. Y coincide con la entrada al campo del mito Nicolás Olivera. El ex del Sevilla, a sus casi 36 años, revoluciona el choque con su trote superior. Cuando juegas al fútbol con tus amigos, pequeños o mayores, siempre hay alguien de físico discreto que la toca como nadie. Ayer ése era Olivera. No corrió. Tampoco hizo falta. Asistió a de Arrascaeta en el 1-0 y marcó el segundo con un zurdazo espectacular desde fuera del área. En ambas acciones, el hombre de mi izquierda me abrazó (“¡vamos gallego!”) y todos coreamos a Nico.

Del Pocho (De Arrascaeta) a Felipe (Gedoz). De Felipe a Matías (Alonso). Los apellidos son para las estrellas. En el Luis Franzini son todos familia y, como en las buenas familias, hay críticas (“qué mal definió”) y rápidas reconciliaciones (“…pero qué bueno es, te quiero”).

Cuando empezó la tanda de penaltis, pensé en mí por primera vez. Había cerrado el paraguas hacía casi 90 minutos (¿cuándo exactamente?) y estaba completa y absolutamente empapado. Aunque lo de la pareja de delante era todavía peor. Yo por lo menos iba abrigado… A mí me dio igual y, a ellos, aún más. Éramos más de 10.000 almas mojadas gozando de un espectáculo atemporal. Viviendo un trocito de la historia de Defensor. ¿Qué más daba un poco de agua?

Defensor empieza y marca el primero. The Strongest falla.

Defensor hace el segundo. The Strongest falla. Defensor falla el tercero y The Strongest marca. 2-1. Dos aciertos más. 3-2. Los jugadores uruguayos se reúnen en el centro del campo, agarrados de los hombros. Mientras, los bolivianos, todos arrodillados sobre el césped, rezan por su suerte. Sale Nico. ¿Quién sino? Todos sabemos que esto se ha terminado. Y así es. Respira, da unos pasos atrás y marca. Con la tranquilidad de los genios. Miles de corazones laten por el suyo. Entonces, estalla el estadio. Nico se quita la camiseta y se tira al suelo junto al resto de sus compañeros. Acaban de igualar el mejor resultado de su historia en la Copa Libertadores al clasificarse para los cuartos de final. Todos lo saben. Lo sabemos. Y lo celebramos.

Salimos del estadio todos juntos un rato después, de vuelta a la realidad y, al llegar a casa, me doy cuenta de que hay veces, sólo unas pocas en la vida, en las que el agua no moja.

Foto de portada: Pedro Reparaz, Orilla Celeste

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24 comments

alucinante!!! emociona tu nota…
esto es Defensor, familia, humildad, corazón!
cada anécdota, historia, sus chicos te irán enamorando más y más como lo hace con cada uno de nosotros

Muchas gracias Carmen. Yo también me emocioné en el campo y eso es lo que intenté plasmar en mi artículo. Me alegro mucho de que te gustara. No me perderé el partido de cuartos de Libertadores en el Luis Franzini. ¡Iré mucho por allí a partir de ahora! Un saludo y gracias de nuevo.

Excelente vernos en ese espejo ajeno, pero un par de correcciones:
A Giorgian De Arrascaeta le dicen “Cocho” no “Pocho” aunque al oído seguro suena parecido.
El tablero funciona pero por una disposición de la CONMEBOL no puede ser utilizado en Copa Libertadores (una locura ¿no?)
Y el autor captó exactamente el espíritu que nos anima a los “tuetos”, ser una familia donde conocemos a los jugadores desde chicos, donde nuestros hijos van a un estadio pequeño pero en el que pueden jugar a la escondida bajo la tribuna con toda seguridad y donde nos juntamos a mirar el partido en el “quincho” (parrilero techado) cuando jugamos en el exterior por el solo gusto de estar juntos.
Donde los jugadores hoy entre los 8 mejores de América, declaran “somos un grupo de amigos que juega al fútbol”
Así somos.

Muchas gracias. Ya corregí lo de ‘Cocho’. ¡Al oído suena igual! Y es mejor así: hay varios ‘Pochos’ pero sólo un ‘Cocho’.

¡Gracias Rafa! Me alegro mucho, de corazón, que a los seguidores de Defensor os haya gustado el artículo. Un abrazo.

Muy bueno y sobre todo autentico.
Sale de lo comun de las cronicas futboleras y nos da un vistazo del primer mundo como lo es Europa.
Felicitaciones y a seguir.
Si tienes tiempo me gustaria fueras a algunos partidos de las formativas de Defensor, de las cuales soy el Presidente…

Muy buen artículo, entre poesía y realidad. Creo refleja muy bien como se siente esta familia, que no es solo futbolera. Cuando tengas un tiempo Pedro, fíjate en la parte social del Club, que va desde un club de donantes de sangre a celebrar “El día del niño” y regalar más de 5000 camisetas todos los años, además de ofrecer espectáculos gratis. Abrazo!

Muy buena la mirada desde otro ángulo. Lindo artículo
Un detalle: ElReloj de tiempo tienen que estar apagado en todos los encuentros de Copa Libertadores, no así en el campeonato local donde funciona. Novo importa el tamaño de estadio, no se puede. Mostrar el tiempo de juego.
Por lo visto en el Franzini el reloj y el marcador van juntos por lo que todo se apaga.
Saludos! 🙂

Me encanto el artículo, muy original!
Un orgullo que veas a Defensor así. Lo voy a guardar en la computadora

Salud!

Muchas gracias Juan. El orgullo es mío de que el artículo os guste a los aficionados de toda la vida. ¡Un saludo!

Gracias Diego. A partir de ahora seguiré aún más de cerca toda la actualidad de Defensor e intentaré conocer toda esa parte social que me comentas. Un saludo.

Estimado Pedro: como ya has leído, los hinchas de Defensor Sporting están muy agradecidos por tus comentarios y además, porque hayas simpatizado con nuestro club, dejando de lado a los que tienen mayor convocatoria. Es muy alentador que alguien recién llegado al país se haya detenido a estudiar antecedentes, actualidades y futuro de un club que, habiendo dado importantes pasos en los últimos 40 años para despegarse del pelotón de clubes que en su mayoría juegan para no descender, lo haya logrado, y se mantiene tras 4 décadas, detrás de los que tienen más fanáticos y títulos en la historia. Pero el camino está marcado, y la fábrica de Pichincha (primer Complejo Deportivo del Uruguay creado para la formación de jugadores) sigue recibiendo todos los días a los que nos defienden en las divisiones amateurs, formando a los que nos defenderán como profesionales en poco tiempo, pero por sobre todas las cosas, moldeando personas de bien, que aún cuando la mayoría no concrete sus ilusiones de llegar a primera división o que pase a defender otras instituciones, siempre tienen una palabra de reconocimiento para el club y sus entrenadores por la forma que fueron tratados y educados. DEFENSOR SPORTING YA ES MARCA REGISTRADA. Y ORGULLO DE TODOS SUS PARCIALES. POR TODO ESTO DECIMOS: SOMOS DISTINTOS.-
Abrazo. SALUTE!

Pedro realmente me encanta la forma como expresas tus reflexiones y mucho más porque hiciste la opción-inteligente-de simpatizar con la viola. Te agrego un datito más, que no sé le motivo pero que no lo difundimos (y jamás lo hará la prensa llamada deportiva) de que Defensor Sporting,es el único grande que existe en este pequeño país.Competimos en todos los deportes de más arraigo, lo hacemos con éxito en básquetbol, que sin invertir millonadas de pesos, estamos definiendo ligas tras ligas, con algunas victorias por cierto. Y también en atletismo y deportes de la liga Universitaria. Para ser totalmente completos, nos falta solamente ciclismo, pero ya lo tendremos o sea que somos los más completos y contamos con una sede y una actividad social muy dinámica, sin olvidar -ya lo vivirás en el próximo febrero- cuando en la sede histórica de 21 de setiembre, cobijemos al Carnaval, en jornadas muy concurridas. O sea que hiciste una buena opción, por cierto muy acertada, felicitaciones y bienvenido.

Estimado
Realmente fue increible lo que pusiste sobre nuestra familia violeta. Te agradezco la nota, porque me permite decir lo que sentimos, con lo ojos y las sensaciones de uno de “afuera”. Aunque después de lo vivido ya sos parte de la familia. NO TE QUEDA OTRA.
Abrazo Fraternal y vuelvo al agradecimiento.

Gracias por tus palabras Gabriel. Estoy encantado de formar parte de esta entrañable familia. ¡Nos vemos en el Franzini!

Hola Carlos. No digo que es la primera vez que se clasifica para cuartos sino que “iguala su mejor resultado histórico en la Libertadores al clasificarse para cuartos”. Gracias por tu comentario, un saludo.

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