Lo mejor de la semana en la Copa Libertadores

Escobar The Strongest - Clube Atlético Mineiro

Arrancó la fase de grupos de la Copa Libertadores 2016 y lo hizo con sorpresas, destacando por encima de todo la victoria de The Strongest en el campo de São Paulo. Como haremos cada semana hasta el término de la competición, en este artículo repasamos lo más importante de la jornada:

 Zé Roberto sigue brillando con 41 años. Foto: GettyImages.

Y SE FORMÓ LA GOZADERA

Gabriel Jesus fue elegido mejor jugador del River-Palmeiras. Mientras le entrevistaba el periodista de FOX Brasil, sonaba a todo volumen La Gozadera por la megafonía del estadio. Muy apropiado, porque el primer partido de Libertadores de la carrera de Gabriel Jesus fue como para disfrutarlo y consultar cuándo vuelve a jugar Palmeiras para poder verle de nuevo. Este chico, nacido en abril de 1997, marcó el segundo gol del verdao después de una asistencia sensacional con el pecho de Alecsandro. Gabriel Jesus hizo estragos por la banda izquierda y metió en verdaderos problemas a Cristian González. El niño mostró una personalidad impropia para su edad, siendo atrevido y demostrando que va sobrado de calidad. Frente a River entró al descanso, pero ya en la pasada Copa de Brasil fue pieza clave del título de Palmeiras y debería ser indiscutible más pronto que tarde.

La jugada del segundo gol de Palmeiras la inició Zé Roberto. El reloj vital se le debió parar a Zé Roberto a los 28 o 29 años, porque parece difícil de creer que un futbolista de 41 años pueda jugar de lateral izquierdo subiendo y bajando la banda como si fuese omnipresente y convirtiéndose en un muro cuando toca defender. En la primera parte, por la banda de Zé Roberto no entraba nadie. Fue algo imperial. Si Gabriel Jesus fue el mejor durante el segundo tiempo, Zé Roberto fue el mejor del primero. Mención especial merece la jugada del primer gol, anotado por Jean. Dudu, irregular durante el partido, se inventó un pase de absoluto crack para el ex Fluminense, que definió a la perfección por bajo.

Con River también gozamos. El equipo de Juan Ramón Carrasco volvió a demostrar que es un equipo más que apto para competir en la Libertadores y consiguió sacar un empate ante todo un campeón copero. En la primera parte, River estuvo por debajo de Palmeiras. El equipo darsenero apenas inquietó la puerta rival con algún disparo lejano, porque los centrales tenían bien atado a Michael Santos y Zé Roberto acabó con la mayoría de acciones que se gestaban por la derecha. Por suerte para River, apareció el hombre de la banda contraria: Nicolás Schiappacasse. Este chico, de la generación ¡del 99!, forzó el penalti del 1-1 después de una gran internada (una de muchas) por el flanco izquierdo. Fernando Prass cometió el penalti y Michael Santos lo transformó. Palmeiras golpeó con el 1-2, pero Montelongo aprovechó un error colectivo en la marca para anotar, completamente solo, el 2-2 definitivo. “¡Parecía un fantasma, nadie le vio!”, decía el narrador de FOX Brasil. No estuvo nada mal este River-Palmeiras para empezar la fase de grupos. Lo pasaremos bien con ambos en esta Copa.

 The Strongest celebrando un triunfo histórico. Foto: GettyImages.

EL MILAGRO DE LA COPA YA OCURRIÓ

Acaba de empezar la competición, pero difícilmente habrá en esta edición un resultado de mayor impacto histórico que el protagonizado por The Strongest en Morumbi el pasado miércoles. El equipo boliviano, un clásico de la Copa Libertadores y habituado a complicarle a cualquiera como local gracias a la altura de La Paz, acumulaba ni más ni menos que 48 salidas sin vencer. No ganaba fuera de Bolivia desde 1981. La peor racha en la historia del torneo, y eligieron el campo de un gigante como São Paulo para romperla.

No faltó fortuna en el triunfo de los de Mauricio Soria, pues lo cierto es que lo normal habría sido que se fueran al descanso por detrás en el marcador, pero la mayor generación de ocasiones de los locales en la primera mitad no resta méritos a su hazaña. Con un Daniel Vaca muy inspirado bajo palos, los centrales firmes ante Alan Kardec, fueron capaces de resistir en campo propio y esperaron a que la tocaran Escobar o Chumacero para coger aire y asustar de vez en cuando. Qué talento el del zurdo, que pausa cada pelota y toca siempre con sentido, y qué físico el del rubio, que no se cansa de correr con y sin balón.

En el descanso y viendo que se le podían escapar tres puntos en teoría seguros, Bauza decidió dar entrada a Calleri por Húdson para retrasar a Ganso y pasar a jugar con dos puntas. Decisión ofensiva y valiente sobre el papel que llevó a su equipo a atacar peor. La previsibilidad y precipitación con la que jugó São Paulo todo el segundo tiempo se agravó en el 62′, cuando el uruguayo Alonso finalizó en área pequeña una sorprendente y precisa acción de estrategia boliviana. En la media hora final, el cuadro brasileño se dedicó a colgar balones que apenas tuvieron peligro, sin encontrar nunca juego por dentro al haber perdido a Ganso entre líneas, y solo Kieza dispuso de ocasión clara para marcar que cruzó demasiado ante el portero.

 Corinthians ganó sobre la hora. Foto: GettyImages.

LA NADA EN MEDIO DE LA NADA

La mística de Cobresal, su estadio y su lugar donde habita el club inundaron todas las previas del duelo ante Corinthians. Y no es extraño, porque es difícil de creer que un equipo como este haya conseguido colarse entre la élite del fútbol sudamericano. Cobresal tiene su casa en El Salvador, un campamento minero en horas bajas que se encuentra a 2.300 metros de altura y en pleno Desierto de Atacama. Codelco, la corporación explotadora de las minas de cobre chilenas, estuvo a punto de cerrar su negocio en El Salvador, lo que habría terminado con el campamento y muy probablemente con el propio Cobresal. El Estadio El Cobre, con capacidad para 20.000 espectadores, está situado en medio de ninguna parte, rodeado por arena del desierto y alguna montaña imponente. En 1986, año de la única participación en Libertadores de Cobresal hasta el momento, CONMEBOL ordenó al club ampliar el estadio.

Este campo, cercano a la cordillera de Los Andes, se alza como la gran obra de un recóndito lugar en el que viven 7.000 personas, que sólo podrían llenar un tercio de las gradas del estadio. El año pasado, fuertes inundaciones en el norte de Chile dejaron las carreteras de acceso a El Salvador destruidas y estropearon el circuito eléctrico del estadio. Los caminos arrasados y la falta de luz impidieron que se pudiera disponer el escenario habitual del que disfrutan los campeones de Chile, que es transportado en camión. La celebración del título, por tanto, se correspondió con la humildad de este club. El trofeo de campeón estaba colocado en una mesa y detrás de los jugadores, unas lonas con el logotipo del campeonato chileno y de la ANFP ilustraban lo que se estaba celebrando. La ausencia de electricidad hizo que no hubiese lluvia de confeti.

La historia de Cobresal es verdaderamente maravillosa. El Cobresal-Corinthians, en cambio, fue un partido de los que duele ver.

17 minutos de apagón eléctrico. 4 minutos de parón por un golpe en la cabeza de Cássio. El brazo de Jonathan Benítez hecho trizas. Un Corinthians poco atrevido. Un Tite que corregía. Un Corinthians que se dosificaba por la altura. Un Corinthians con una mierda de dorsales imposibles de ver. Un Corinthians que no jugó a nada. Un Tite que seguía corrigiendo. Un Cobresal que se esforzó aun sin su mejor jugador (Benítez) sobre el césped. Un Corinthians que apretó un poco al final. Un centro de Lucca. Escalona, al suelo a despejar. La bola dentro. Manos a la cabeza de Escalona. Corinthians celebra. 0-1 y final del partido. Botín insospechado para el Timao. Reminiscencias del debut de 2012. Cobresal ya no es el único invicto de la historia de la Copa. Y nada más en medio de la nada.

 Toluca venció tras una hora con diez. Foto: GettyImages.

DOS SON MÁS QUE ONCE

Triverio y Cueva, Cueva y Triverio. Toluca jugó casi una hora con un futbolista menos por una expulsión absurda de Velasco, que abofeteó a Douglas, y aún así superó con claridad a uno de los candidatos al título como es Grêmio. ¿La explicación? El punta argentino y el extremo peruano.

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Con 0-0 en el marcador y después de que Toluca ya hubiera sido ligeramente superior en el primer tiempo ante un Grêmio previsible y lento en la circulación, Christian Cueva, una de las revelaciones de la última Copa América, ingresó al césped en el descanso por Arellano y con su desborde en banda izquierda terminó de decantar el partido para los locales. En su primera jugada, combinó con el buen lateral Rodríguez y el centro de este fue rematado de cabeza por Triverio para poner el 1-0. A falta de un cuarto de hora, lo hizo todo ya Triverio y redondeó lo que estaba siendo un partido perfecto a nivel de apoyos y movimientos provocando un penalti de Geromel y trasformándolo.

 Forlán luchando con el ‘Mudo’ Rodríguez. Foto: GettyImages.

LUCHA DE ESTEREOTIPOS

El fútbol peruano siempre ha tenido fama de ser uno de los más estéticos dentro del ámbito sudamericano. El fútbol uruguayo es todo lo contrario. Sporting Cristal y Peñarol fueron fieles a sus respectivos estereotipos y nos regalaron un buen partido de fútbol. Mariano Soso, entrenador con un apellido que no hace honor a sus ideas futbolísticas, dispuso un 3-3-1-3 muy bielsista (Soso fue asistente de Claudio Vivas, que a su vez fue segundo de Bielsa). En Sporting Cristal siguen los de siempre: Lobatón, Ballón, Cazulo, Penny, Revoredo… En Peñarol, en cambio, los veteranos de toda la vida han ido desapareciendo, pero está Forlán, y a él le vendremos a ver expresamente durante la Libertadores.

Sporting Cristal empezó efervescente, chispeante. Gabriel Costa y, sobre todo, Irven Ávila fueron los que electrizaron el partido desde el inicio. Ambos generaron buenas opciones para Santiago Silva, desagradecido con los favores dados por un Peñarol aún endeble. El balón parado también fue una buena opción para el eterno Carlos Lobatón, todo un especialista en esta suerte. Un libre directo suyo exigió una buena intervención del joven e inseguro Guruceaga. Sporting Cristal mostró rasgos de equipo potencialmente divertido: muchos cambios de posición, dinamismo, capacidad de llegar tanto por bandas como por el carril central, atrevimiento, costumbre de tirar la línea del fuera de juego…

Todo eso está muy bien, pero cuando haces méritos para ir por delante y no marcas, corres el riesgo de que Peñarol te deje con cara de imbécil. Luis Aguiar se encargó de cambiar la expresión de Sporting Cristal, después de un balón largo prolongado por Miguel Murillo, un ‘9’ de los de toda la vida. Murillo tenía delante a un rival de altura como Jorge Cazulo, reputado perro de presa dentro del fútbol peruano, uruguayo reclamado para la selección bicolor y, ahora, mediocentro convertido en central. Murillo ganó siempre los duelos aéreos y le superó como quiso al encararle. Le dejó en evidencia.

En la segunda parte, Peñarol endureció su juego, hasta tal punto que el brasileño Wilton Pereira Sampaio llegó a sacar 5 amarillas a los carboneros en un espacio de 15 minutos. El equipo aurinegro, que ganaba los duelos aéreos y los balones divididos, veía llegar a Sporting Cristal con cierta frecuencia a las inmediaciones de su área, pero a la vez estaba tranquilo. Con el paso de los minutos, la estrategia se acentuaba: balones largos a Murillo, faltas, contragolpear si era posible y capear el temporal. El tema es que Peñarol acaba de cambiar de entrenador (Pablo Bengoechea fue destituido a pesar de ser campeón del último torneo y llegó el ‘polilla’ Da Silva) y lleva sólo dos semanas dirigiendo al equipo, así que el equipo no funciona precisamente como un reloj. En una falta lateral sacada por Alfredo Ramúa, revulsivo con sus balones parados en el último tercio de partido, Alberto Rodríguez marcó el 1-1. El central se adelantó a la defensa de Peñarol y fusiló a Guruceaga, clavado bajo los palos ante un centro que pudo haber salido a despejar.

El ‘polilla’ buscó la victoria con los cambios, introduciendo a Maxi Rodríguez y al interesante Nico Albarracín en los últimos minutos, pero todo quedó en tablas. Sporting Cristal hizo más méritos para ganar y Peñarol tuvo durante muchos minutos los tres puntos en la mano, así que nadie quedó del todo satisfecho.

 Pumas celebra uno de sus cuatro goles. Foto: GettyImages.

FELINOS QUE RUGEN PRONTO Y SUFREN LUEGO

Ni tiempo a persignarse les dio a tiempo a los defensas de Emelec, en tan solo 18 segundos Pumas de Ciudad Universitaria armaron una jugada que llegó al costado izquierdo donde el espigado Quiñones centró para que el extremo del costado contrario, Víctor Sosa, rematara a placer uno de los goles más rápidos de la historia de la competición. Podría haber bajado los brazos el “El bombillo”, podrían haber recordado lo complicado que es ganar en canchas mexicanas o autocomplacerse con la excusa de la pérdida de Miller Bolaños, que ha partido hacia Brasil, pero en vez de todo eso se tiró hacia arriba para empatar lo antes posible, agobiando la salida de balón de Verón y Alcoba. Los dos centrales sufrían la presión y estuvieron dubitativos, fruto de un mal entendimiento entre ambos llegó el primer gol de Mena, que se quedó solo ante el “Picolín” Palación y empató el partido justo antes de llegar al minuto 20 de encuentro.  Y suerte tuvo el cuadro de Guillermo Vázquez de que su portero tuvo la noche inspirada y sacó dos balones que tenían color de gol, especialmente uno tras un vuelo de anuncio.

Pumas es un equipo con fama de ganar muchos puntos en acciones a balón parado, su segundo gol de la noche lo marcó el central Verón tras una segunda jugada en la que, aún incorporado, remató un balón de testa buscando el bote del balón para hacer imposible la reacción de Dreer. Rugió el capitán local antes del descanso.

En el segundo tiempo De Felippe hizo ingresar al argentino Stracqualursi para agitar un poco el ataque ecuatoriano, y el plan funcionó. Agitó fuerte tras un saque de banda que peleó el ex delantero del Everton para que llegara a los pies de Mena que marcó su segundo gol de la noche. Pero entonces con el partido vivo para cualquiera, la potencia aérea de Pumas volvió a salvar los muebles, si bien es cierto que ambos centrales sufrieron, también lo es que ambos marcaron, el tercero, el que volvía a desnivelar, lo hizo el uruguayo Alcoba tras un saque de esquina, y sin tiempo a pestañear llegó el cuarto en propia puerta de Mina, un gol, que enterró las esperanzas de un Emelec que mereció mejor suerte y que dobló la rodilla a base de golpes muy certeros, rápidos e inesperados.

Foto de portada: Clube Atlético Mineiro.

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