Tite vuelve a ganar 1-0, Bolívar aplasta y los argentinos pinchan

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Nada nos cogió por sorpresa

En el Arena Corinthians se vio el partido que se podía esperar en este momento entre el Timao y Santa Fe. El equipo de Tite, en construcción tras ver cómo la mayoría de sus titulares hacían las maletas para irse a China, va sacando los partidos adelante. No se sabe muy bien cómo, porque el equipo está lejos de ser lo que Tite desea, pero como bien decía el santista Lucas Lima, Corinthians halla los goles (nótese la importancia de usar ese verbo) y se lleva los partidos. En el duelo ante el cuadro cardenal, el gol vino de un centro que Rodriguinho sacó casi sin espacio en la línea de fondo teniendo un defensor encima y de un remate de Guilherme en el segundo palo, entrando solo por la poca atención del joven Almir Soto, introducido en el descanso por un Otálvaro con molestias físicas. Esa es la explicación de los hechos, pero algo más tiene que haber detrás para que el Corinthians de Tite siempre encuentre el resquicio por el que conseguir los resultados que dan tranquilidad a un equipo que se está asentando.

Santa Fe, como siempre con Gerardo Pelusso, se echó atrás y sus vías de generación ofensiva se basaron en enviarle melonazos a Ibargüen, en buscar alguna salida por las bandas y en rascar algún balón parado en el que Yerry Mina pudiese hacer valer su condición de máximo goleador de Santa Fe en la Copa, adquirida a base de cabezazos contra Oriente Petrolero en la previa. Cássio, algunas veces con dificultades, y la defensa evitaron que el central santafereño encontrase remates en el área. No sabríamos decir si este Corinthians 3.0 de Tite quiere tener el balón o ser contragolpeador, pero Santa Fe le obligó a lo primero.

En los 45 minutos iniciales, el Timao dio una cierta sensación de comodidad teniendo la posesión e incluso se llegaron a ver acciones de presión alta que el equipo aprovechaba para generar ocasiones: véase la oportunidad en la recta final del primer tiempo de Giovanni Augusto tras una presión sobre Tesillo, que intentaba sacar el balón desde atrás. El gol de la victoria llegó a la hora de partido y, de ahí en adelante, no tuvo que atacar mucho más el Timao: Santa Fe se vio obligado a buscar la portería rival para intentar sacar algún punto de Itaquera y el equipo de Tite no se sintió mal defendiendo. Quizá este Corinthians pueda llegar a ser, igual que la temporada pasada, un equipo muy versátil. El camino por delante es largo, pero hay menos piedras si las victorias van cayendo.

Cali no estuvo a la altura

Que el sorteo determine que hay que jugar en La Paz es de las peores noticias que puede recibir un equipo que disputa la Copa Libertadores. Los equipos visitantes suelen saltar al césped del Hernando Siles con la altura martilleando tanto sus pensamientos que a muchos jugadores les invaden las dudas desde el pitido inicial. Además de la disciplina táctica establecida por el entrenador, también hay que llevar a cabo una gestión de los esfuerzos para aguantar físicamente hasta el final. Mientras tanto, el equipo local, ya habituado a estas condiciones y crecido psicológicamente por saberse dominador de la situación, comienza a llegar sin parar, a encontrar los huecos, a disparar desde lejos aprovechando la diferencia de presión atmosférica, a demostrar que ellos seguirán frescos mientras el forastero se ahoga, a meter miedo.

Deportivo Cali tuvo miedo en el Hernando Siles, y el 5-0 que recibió de Bolívar refleja fielmente lo que ocurrió. En el minuto 19, Juan Carlos Arce ya había vacunado dos veces a Cali, en dos acciones que llegaron por la parte izquierda y que estuvieron tan mal defendidas que el Pecoso Castro se cargó a Daniel Giraldo, el extremo de ese flanco. Los dos españoles de Bolívar, Juanmi Callejón y José Luis Capdevila, aparecieron en los goles: el andaluz dio el pase del 2-0 y el aragonés marcó el 3-0 poco antes del descanso, entrando completamente solo al punto de penalti para rematar de cabeza. Rudy Cardozo y de nuevo Juan Carlos Arce anotaron para poner la manita en el marcador. Errores defensivos tremendos por parte de Cali fueron el denominador común de los goles recibidos. Los azucareros sufrieron no menos de 10 ocasiones claras contando los goles y, tras esta derrota, se quedan hundidos en la última posición del Grupo 3. Bolívar obtiene los 3 primeros puntos de esta Copa en su campo. ¿Sacará los 9 puntos del Hernando Siles? En tal caso, podría darle más de un dolor a los rivales de su grupo que, en principio, son más favoritos para pasar.

La nada

A un mal partido de Copa Libertadores le pueden salvar algunas cosas. Una de ellas es el ambiente de un estadio, pero es que ni eso nos pudimos echar a la boca en el partido de La Bombonera. El feudo xeneize, clausurado por el incidente del gas pimienta, acogió en silencio un espectáculo infumable entre Boca y Racing, uno de los duelos más esperados en toda la fase de grupos. Debutaba como entrenador azul y oro Guillermo Barros Schelotto, y el desafío más importante de su vida, tal y como lo catalogó en su presentación, empezó sin cambiar demasiadas cosas: Jara fue el lateral diestro titular y probó con Tévez y Chávez arriba, una dupla que no ha marcado ningún gol en los 3 partidos que han compartido como titulares.

Delante, Boca tenía al Racing de un Facundo Sava que, en la previa, dijo que quería parecerse al equipo que aplastó a Bolívar en la primera fecha. Suerte que se quiso parecer. Racing no fue a buscar a Boca, más allá de una ocasión de Lisandro López en los primeros minutos generada por Grimi, que acabó lesionado muscularmente. Poco antes, caía también el central Lollo, que se rompió un dedo del pie izquierdo y estará entre 2 y 3 meses fuera.

El plan inicial le funcionó poco a Boca, más allá de tener bastante la pelota en el segundo tiempo sin casi inquietar la portería rival. La gran ocasión xeneize la tuvo Federico Carrizo, introducido en la segunda parte por el ‘comandante’ Chávez, con un disparo desde fuera del área que desvió Saja. El portero de Racing, dentro de la nada, fue el gran protagonista del partido, en el que descubrimos cómo actúa un capitán: protestas (muy educadas) al árbitro, ánimos a los compañeros, corrección de posicionamientos… Escuchar los sonidos del fútbol fue lo mejor del partido.

Palmeiras en la lluvia

Tiene motivos la afición canalla para estar tocada moralmente: el partido disputado en el Allianz Parque es el reflejo de cuán irreal puede ser un resultado respecto a lo visto sobre el terreno de juego. Un terreno de juego, dicho sea de paso, que sobre todo en la primera mitad, estuvo casi impracticable por las torrenciales lluvias caídas sobre la ciudad de Sao Paulo. Por eso en el primer tiempo es difícl catalogar el juego, que estuvo equilibrado dentro de lo difícil que era ver dos pases seguidos con el balón, quedándose este trabado una y otra vez. Del lío que se montaba sacó ventaja el único argentino del once inicial en las filas brasileñas.

Recordó Cristaldo cómo se hacía para maniobrar en los potreros enfangados de su tierra natal y fue regateando dentro del área con la soltura propia de un mentalista, de un futurólogo que supiera dominar las artes del charco y su destino, para adivinar antes de los demás a que lugar se iba a dirigir el balón antes del siguiente chapoteo. Fue un pequeño truco de magia en medio del sopor que representa ese antifútbol, el resultado fue un gol que no inmutó en absoluto la solidez de los chicos de Coudet que, sin embargo, no pudiero crear muchas ocasiones antes del descanso. De hecho bien podría haber marcado Dudu el 2 a 0 en un remate que acabó en el palo.

La película cambió radicalmente en el segundo tiempo, ya con el pasto más seco, el fútbol lo puso siempre Rosario Central, que se adueñó del partido mediante pasaban los minutos, acumulando y fallando ocasión tras ocasión, para desesperación de su técnico. El colmo de esa falta de efectividad fue el penalti marrado por un muy activo Marco Rubén, que tuvo además de esa pena máxima, ocasiones para marcar varios goles en esa segunda mitad. Con los brasileños ya asustados y el equipo canalla volcado en la portería de Prass, que ya tenía el título de héroe ganado con el penalti, Palmeiras salió por un segundo de su escondite y mató el partido en su única ocasión en los segundos 45 minutos. Para más inri el autor fue el argentino que había entrado en el segundo tiempo, Allione. El gol, una maravilla por cierto, fue el punto final a una noche depresiva para los argentinos pero preocupante en el juego para los vencedores. Aunque siempre mejor tres puntos que ninguno.

Toluca, también a domicilio

Deportivo Toluca fue una de las sorpresas positivas de la primera jornada, ganando con solvencia a Grêmio (2-0) pese a jugar una hora con un jugador menos. Y en la segunda jornada ha confirmado las buenas sensaciones. Después de enfrentarse a los dos rivales más fuertes del grupo, el cuadro mexicano todavía no ha perdido y con el empate ante San Lorenzo suma ya cuatro puntos.

Con una apuesta clara por el contraataque, Cardozo volvió a optar por Triverio como principal referencia ofensiva y al juego de espaldas del argentino se unió esta vez la capacidad de Esquivel para ir al espacio. El móvil y pequeño atacante sigue siendo a sus 33 años uno de los mejores jugadores de Toluca y en la visita al Nuevo Gasómetro se convirtió en el MVP, anotando un golazo y siendo el protagonista de casi todas las ocasiones.

Ahora, los diablos rojos encararán el doble duelo ante LDU Quito, en el que son claros favoritos y deberán confirmar todo lo hecho hasta ahora. Con Grêmio y San Lorenzo jugando entre ellos, podrían encarrilar no solo la clasificación sino también el liderato del grupo 6.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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