De Bristol a Swansea pasando por Moscú

No ocurre muchas veces que las expectativas que uno tiene sean superadas. Para mí el viaje entre Barcelona y Swansea que arrancó esta mañana suponía el inicio de una bonita historia, en la que tenía pensado contar todos los entresijos de esta final desde el terreno. Pero todo dio un vuelco positivo poco después de que el avión que me llevó a Bristol este mediodía despegara. Bastó una mirada atrás para darme cuenta: el azaroso destino o llamadlo cómo queráis me situó a uno de los futbolistas más importantes del Swansea justo en la fila de atrás de mi asiento. No es difícil adivinar de quién se trata. Una inoportuna lesión contra el QPR hace que la presencia de José Manuel “Chico” Flores en la final del domingo sea poco menos que una quimera. Aún así el central gaditano está agotando todas las posibilidades para poder saltar al césped de Wembley. Después de saludarle y presentarme , volví a mi asiento.

Aterrizar en Brístol es un buen resumen del clima que te espera por la zona. La niebla es tan espesa que no sabes que tocas suelo hasta que lo sientes. El recibimiento fue por supuesto mucho más interesante de lo que jamás pude esperar: al pasar el control de nacionalidad allí estaban la mujer del futbolista andaluz, un par de amigos y Óscar García, preparador físico del equipo que entrena Michael Laudrup.  Primero los saludos y  luego una pequeña e improvisada charla futbolística. Todo, ante un cielo gris que amenazaba más allá de los cristales que separan el aeropuerto del párquing.

Mi itinerario marcaba un viaje entre Brístol y mi destino final, Swansea, a través  de las redes ferroviarias. Pero lo que no os he contado es que en el propio avión Chico me ofreció ir con él en su coche para ahorrarme el lento viaje. ¿Qué os decía de las expectativas?

Paisaje 1

Por motivos logísticos el coche en el que subí fue el de Óscar García, el preparador del conjunto galés. Me contó que había nacido en  Ponferrada y se había criado en Fuenlabrada. Resumió su carrera en la hora y media de viaje ante mi absoluta sorpresa al escuchar  la cantidad de equipos por los que ha pasado, países que ha conocido y entrenadores con los que ha trabajado. Getafe, Mallorca, Spartak de Moscú, Mónaco… todo ello a las órdenes de gente como Schuster, Marco Simone, Valery Karpin y evidentemente Michael Laudrup. Además, mientras escuchaba y aprendía pasaron ante mí puentes colgantes, bonitas montañas, autopistas cargadas de tráfico y un cielo tan gris que te hace imposible olvidar que ya no estás en casa.

Puente

Finalmente hemos llegado a la ciudad que alberga el Liberty Stadium. Desde luego no parecía que Swansea me estuviera esperando: humedad, cielo gris ya casi oscuro, mucho frío… Nada que no intuyera. Mientras me acercaba a mi hotel, Óscar me ha hecho de guía improvisado y ya sé dónde está casi todo lo que debo saber sobre Swansea. El hotel, pequeño y familiar, está prácticamente en el paseo marítimo, aunque ahora mismo no me imagino en la playa. Me ha recibido John, el propietario, y es tan típico su aspecto, que juraría haberlo visto en alguna película. Un señor  muy amable y atento, por cierto. Además me ha dejado un periódico local donde he podido apreciar la importancia de la final en la segunda ciudad de Gales. Todas las páginas están trufadas de anuncios y promociones para poder ganar entradas y estar en Wembley el domingo.

Michu en periódico local.

Mañana os hablaré más de la prensa. Iré a ver el entreno del equipo y podré charlar con protagonistas en el Media Day, algo así como una jornada de puertas abiertas para periódicos, radios y televisiones. Ciertamente el cansancio y el sueño me apremian.

Mientras tanto os dejo con las dos primeras conversaciones de este viaje: con “Chico” Flores y su preparador físico Óscar García.

Chico Flores

Óscar García

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