El Everton golpea primero

Romelu Lukaku of Everton pulls up after celebrating having scored his team's 2nd goal to make it 2-1 during the Capital One Cup semi-final match at Goodison Park, Liverpool
Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420
06/01/2016

Sonó a exageración, y no es para menos, pero era el elogio que Roberto Martínez buscaba cuando dijo que Gareth Barry era uno de los mejores jugadores ingleses de todos los tiempos. El técnico español explicó que Barry era necesario en este Everton donde brillan los jóvenes: sólo con un futbolista que en un mes cumplirá 35 años, referente para los demás, sano y deportista, el profesional perfecto, pueden florecer talentos tan excitantes como Barkley, Lukaku, Deulofeu, Stones o, como ocurrió ante el Manchester City en Goodison Park (2-1), Mo Besic, hombre del partido, pieza clave para entender por qué Yaya Touré o Silva quedaron en un segundo plano durante toda la noche. La presencia de Barry o Jagielka, los más experimentados de la plantilla, han permitido que emerjan los futbolistas llamados a dominar el presente y el futuro, esos chicos a los que hay fines de semana en los que parecen faltarles unos pocos años para estar hechos, pero que en otros demuestran que ya están aquí. Entre Barry y Besic se movió el Everton, que como en sus buenos días creyó posible vencer a cualquier rival del mundo. El primero pone orden y el segundo se encarga de eso y de lo demás, esto es, ordenar y después desordenar. Besic es un futbolista con un amor propio que no le cabe en el pecho, que cortó dos contras con dos entradas limpias y decisivas (su partido en estadísticas se resume en seis tackles, cinco regates y dos disparos), y que cerró su actuación con una ruleta en el centro del campo. Un tipo así no podría existir sin Barry, su balanza, el padre de todos, indiscutible en este Everton que ha dado el primer paso para estar en la final de la Capital One Cup.

El momento de Besic: “Besic es Verratti bajo los efectos del alcohol, con punto de locura excitante -preciosa si aciertas pero letal en el error- y otro punto de personalidad excelsa. A Besic le pides que compre peras y él coge peras, plátanos, papel de cocina, macarrones, pistachos, un aspirador y lápices de colores pero de camino a casa pierde las peras. Besic va a todos lados, a veces tarde, a veces a tiempo y a veces dos veces”.

Romelu Lukaku of Everton heads his team into a 2-1 lead during the Capital One Cup semi-final match at Goodison Park, Liverpool Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420 06/01/2016
Romelu Lukaku anota el 2-1 definitivo (Foto: Focus Images Ltd)

Ante el Manchester City fueron a más a medida que avanzaba el tiempo, con el 1-0 pudieron sentenciar y, en cuanto Jesús Navas empató a uno, aunque el protagonismo en el gol fue de Agüero, en lugar de venirse abajo, tuvieron un arreón final gracias al que tendrán garantizado un gol de ventaja para la vuelta en el Etihad. En los últimos minutos se vio cómo el Everton había cogido el partido por la pechera, pues fue el fiel reflejo de que, al menos durante noventa minutos, fueron un equipo absolutamente fiable: con la lesión de Coleman -estará “entre tres y cuatro semanas de baja”, según su entrenador-, los toffees habían hecho los tres cambios y tenían que jugar unos cinco o seis minutos con un futbolista menos. Lo que ocurrió en ese tiempo fue demoledor, pues apenan perdieron la posesión de la pelota, evitando que el Manchester City tuviese una última oportunidad de empatar la eliminatoria. Una gestión magnífica de la situación para completar un partido que muestra el techo del Everton, a falta de saber si el partido de vuelta no nos enseña sus puntos débiles.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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