“Keep on running”

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Los británicos son a la música lo que los brasileños al fútbol. Da la impresión de que lo llevan en la sangre. Mi viaje en tren desde Swansea a Cardiff ha estado precedido de un momento mágico que llevaré conmigo para siempre. Quedaban casi dos horas para que saliera mi tren y decidí hacer tiempo en una taberna cercana. Los minutos pasan mucho más lentos cuando estás solo. Lo primero que he pensado al abrir la puerta es que el local era demasiado ruidoso. No podía estar más equivocado.

Me he apoyado en la barra, he dejado mi mochila y mi bolso en el suelo y he pedido media pinta de Peroni. En segundos lo que me parecía ruido se ha ido transformando en música de calidad: un grupo al fondo del bar estaba tocando en directo canciones de todas las épocas y estilos; todas sonaban geniales. Aproximadamente había unas veinte personas en el pub y en ese momento he pensado que dadas las circunstancias era difícil estar a más a gusto, hasta que la he oído a ella. Puede ser por el cansancio pero juraría que la voz de Amy -creo que ese es su nombre- es la mejor voz que nunca he escuchado en directo. Si a ello le sumamos su estilo y su manera de moverse creo que puedo afirmar que estaba entrando en un espiral de amor a primera vista, o como se dice por aquí: Love at first sight.  Maldije no estar un día más en Swansea.

Pero hay que ser profesional, así que mientras sonaba un “Keep on running” -que mejoraba ampliamente el de ” The Spencer Davies Group”- me puse la chaqueta, cargué con mis cosas y lancé a Amy una última mirada mientras abandonaba la taberna de cuyo nombre no quiero acordarme.

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Resulta que las tardes-noches de viernes  los trenes de Swansea son inundados por adolescentes que se han bebido hasta el agua de los floreros; adolescentes y no tan adolescentes. Sinceramente he tenido la sensación de que era el único pasajero del tren que no iba tocado por el alcohol. Sé que suena fuerte pero es así. De todo lo ocurrido quiero destacar una  anécdota y un enigma respecto a ello:

1-La anécdota de la chica del pelo violeta:

Mientras esperaba el tren, una chica de pelo color púrpura no excesivamente agraciada y visiblemente tocada se dirigió hacia mí caminando en una trayectoria muy diferente a lo que sería una línea recta. Podríamos decir que estaba trazando con sus pasos el circuito de Montmeló. A duras penas ha llegado a sentarse a mi lado, y acto seguido me ha comentado que se encontraba en un acusado estado de embriaguez (como si yo no lo hubiera adivinado) y me ha pedido el teléfono móvil para enviar un sms. He accedido, pero al quinto intento ha decidido dejarlo, me ha puesto una mano en la rodilla y me ha preguntado algo imposible de entender. Al final ha acabado yendo hacia otra persona con su andar mareante. La he perdido de vista.

2-El enigma de los que ya estaban allí:

Entiendo que ésto que voy a contar puede parecer absurdo, pero estoy dispuesto a someterme al polígrafo si fuera necesario.

El tren que me ha llevado hasta Cardiff estaba absolutamente vacío porque acababa de llegar al andén y al ser la última parada todo el mundo había bajado. Ha estado cerrado una media hora hasta que han abierto las puertas. He entrado y, al sentarme, no sé cómo pero ya estaba allí una pareja instalada en los asientos con mesa y además con mucha bebida encima de ella. ¡¡¡No han tenido tiempo material!!! Absolutamente inexplicable desde un punto de vista físico. Ahí queda…

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Así que ahora espero la sálida del tren que me llevará a Manchester en unas horas, y de allí a Bradford, a ver qué se cuece. Y espero muy a gusto, gracias a que mis compañeros de MARCA, Alberto Rubio y Alejandro Rodríguez, me han dejado subir al hotel en el que se hospedan, que por cierto tiene unas vistas magníficas. Saldré de puntillas para no despertarlos. Keep on running .

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