Las jugadas a balón parado, atajo hacia Wembley

Que un equipo de League Two le remonte un partido en los últimos cinco minutos a uno de los mejores clubes de The Championship puede ser un accidente. Que unas semanas más tarde ese mismo equipo elimine a uno de los conjuntos más débiles de Premier en su campo podría considerarse una mera casualidad. Pero cuando el Bradford City también aguanta 120 minutos contra un Arsenal lleno de titulares y elimina al Aston Villa a doble partido, sus victorias coperas dejan de ser cuestión de azar. Por esta razón conviene explicar cómo ha llegado este equipo a Wembley.

La andadura del Bradford en la Capital One Cup empezó el 11 de agosto, inaugurando así la temporada en Inglaterra con la primera ronda de la Copa de la Liga, incluso antes de la Community Shield. Y lo hizo jugando contra el Notts County, el club profesional más antiguo del mundo, y equipo de agradable recuerdo para los aficionados del Bradford. En 1996 se enfrentaron ambos conjuntos en el antiguo estadio de Wembley con la última plaza de la First Division inglesa (2ª) en juego. Ese día el Bradford salió victorioso, logrando un ascenso que se le había resistido durante muchísimo tiempo. El pasado mes de agosto se repitió la historia cuando el equipo de Phil Parkinson se impuso al Notts County en la prórroga.

Pocas semanas más tarde llegaba la siguiente eliminatoria, ésta ante un rival de mayor potencial. El Bradford tenía que acercarse a Londres para visitar al Watford, el último juguete de la familia Pozzo, y logró una victoria con cierta fortuna. A pesar de adelantarse el Watford en el tramo final del encuentro, los bantams remontaron a última hora gracias a dos jugadas a balón parado que su rival fue incapaz de despejar. El gol de la victoria, de Thomson, llegó en el minuto 94.

Aunque la gran remontada del Bradford en la Capital One Cup llegó en el que, en teoría, era el partido más asequible e igualado, contra el Burton Albion, también de la League Two. A la media hora ya iban perdiendo por 0-2 y en el 80’ los de Parkinson parecían estar fuera de la Capital One Cup. Sin embargo, un magnífico disparo de Wells a falta de 7 minutos para el final despertó a las gradas del Valley Parade, que vieron cómo el mismo jugador empataba el partido en el último segundo, en una jugada a balón parado y tras varios rebotes. Ya en la prórroga, un disparo lejano de Darby cerró una noche mágica. Su disparo, que tras tocar el poste podría haberse ido fuera, acabó entrando.

En los octavos de final apareció el primer rival de la Premier, el Wigan Athletic. Parecía el final del camino y nadie en el DW Stadium podía imaginar que su equipo sería incapaz de marcarle a este modesto club de League Two, que resistió durante 120 minutos. En la tanda de penaltis se impusieron los de Parkinson gracias a los errores de Maloney y Jordi Gómez. El Bradford no falló ningún lanzamiento de la tanda.

Y fue en la eliminatoria de cuartos de final contra el Arsenal cuando la hazaña del Bradford dio ese pequeño paso que separa una meritoria actuación de un equipo que hace historia. A balón parado llegó el 1-0, muy pronto, obra de Thomson, el héroe de Watford. Con el apoyo de su público, los bantams fueron capaces de aguantar el resultado prácticamente hasta el final. Empató Vermaelen en el 88, y tras no moverse el marcador en la prórroga gracias a un estratosférico Duke bajo palos, los penaltis definieron al nuevo semifinalista de la Capital One Cup. Dos lanzamientos gunners golpearon la madera -el último de ellos precisamente de Vermaelen, que había forzado la prórroga- y el Bradford celebró el pase con su afición. El último obstáculo para estar en la final era un Aston Villa en horas bajas. Y esta vez tenían que aguantar, como mínimo, 180 minutos.

De nuevo hubo un gran protagonista en el Bradford, Matt Duke. En el partido de ida evitó que el Aston Villa marcara hasta el minuto 82, cuando los bantams ya ganaban por 2-0, y en la vuelta firmó otra actuación de altísimo nivel. Las jugadas a balón parado, como en las rondas anteriores, marcaron la diferencia. Tres córners pusieron al equipo de Parkinson con una ventaja de 3-1 para el partido de vuelta.

Y aunque los villanos apretaron en Villa Park, no estuvieron verdaderamente cerca de la final de Wembley. A pesar de adelantarse en la primera parte, el Bradford anotó en una de sus primeras aproximaciones al área. Otro córner, claro, en esta ocasión rematado por James Hanson. Nacido en Bradford, Hanson fue quien inició el camino a la final con ese gol en Nottingham. Weimann anotaría el 2-1 en el 89’ y el Villa incluso tuvo oportunidades para llevar el partido a la prórroga, pero no las aprovechó. Los bantams habían logrado lo impensable.

Así pues, el Bradford jugará en Wembley por segunda vez en su historia, 17 años después de ese partido ante el Notts County en el que culminó un deseado ascenso a la First Division. Ese año, en 1996, el Swansea jugaba en su misma liga y lamentaba su descenso a la entonces llamada Third Division, ahora equivalente a la League Two. Quién diría entonces que ambos se acabarían disputando un título en Wembley estando los bantams tres divisiones por debajo de los cisnes.

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