Media hora de oro

Kevin De Bruyne of Manchester City during the UEFA Champions League match at the Etihad Stadium, Manchester
Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420
21/10/2015

Sobre los mejores futbolistas recae una presión que consiste, sobre todo, en decidir partidos. Hace falta una muestra aplastante de superioridad para que la unanimidad haga acto de presencia y Kevin De Bruyne tardó diez minutos en dejarlo claro. Fue una revelación, una entrada colosal, una situación en la que un jugador destaca tanto que parece haberse apoderado del partido, ordenándolo a su antojo y atrayendo la atención del espectador. El impacto del belga fue instantáneo y sirvió para remontar una eliminatoria que, cuando entró desde el banquillo, estaba perdida.”Es un mérito de todo el equipo, pero necesitas jugadores decisivos en esos momentos”, dijo Pellegrini en rueda de prensa sobre De Bruyne, autor de un gol y una asistencia, a pesar de admitir que el tanto que cambió la dinámica del choque salió claramente por línea de fondo: Sterling encaró a Stones, pero antes de centrar al área el balón estaba fuera. “Es una forma muy dolorosa de no llegar a la final“, explicó Roberto Martínez después, lamentando el momento en el que el Manchester City igualó la semifinal. Minutos antes, el técnico español había dado entrada a Koné y a McCarthy para sostener un partido que se había vuelto loco justo después de que Deulofeu, tras el descanso, tuviese la oportunidad de sentenciar. Pero esa decisión puntual del árbitro modificó el estado anímico y acabó con el Everton fuera de la Capital One Cup (3-1).

Pellegrini: “De Bruyne no fue titular porque tenemos que jugar nueve partidos hasta el día de la final y hemos jugado nueve partidos en diciembre”.

Ni media hora después de haber entrado al campo, De Bruyne se fue en camilla por una lesión de rodilla, de la cual aún se desconoce el alcance, aunque no será baja para toda la temporada, según confirmó Pellegrini. Hay algo de heroico en una remontada que termina en lesión, más aún si no fuiste titular, y el belga abandonó el partido tras haberlo puesto patas arriba y favorable en dos acciones. Primero, rematando un pase de Sterling. Después, asistiendo desde la banda al Kun Agüero.

De Bruyne remontó y se fue lesionado (Foto: Focus Images Ltd)
De Bruyne remontó y se fue lesionado (Foto: Focus Images Ltd)

“Somos lo suficientemente fuertes como para ganar un título”, reconoció Roberto Martínez, que vio la luz a espaldas de Yaya Touré, mediocentro de un rombo que no mostró orden alguno. Con el marfileño como hombre más atrasado, Delph y Fernandinho arropaban a Silva, que se encargaba de asistir a Sterling y Agüero. Del espacio que permitía el marfileño nació Barkley, imparable en carrera, que si algo no hay que permitirle es correr de frente con el balón en su pie derecho, porque le inspira en lo más adentro un olor a disparo y el inglés es de los que no se lo piensa. Era tan grande el vacío en tres cuartos que Pellegrini tomó una decisión al descanso: retrasó a Fernandinho, que había metido el del empate antes del descanso gracias a un rebote, y metió a Navas por Delph, volviendo a un esquema más clásico.

Luego, a la hora de la verdad, quitó a Yaya por De Bruyne y le dio el poder de la creación desde muy atrás a Silva. En resumen: Yaya Touré no funcionó en la primera parte y en la segunda se volvió prescindible para remontar una eliminatoria.

Así arriesgó Pellegrini en el minuto 66 (Foto: sharemytactics)
Así arriesgó Pellegrini en el minuto 66 (Foto: sharemytactics)

De Bruyne cambió el choque como pocos pueden hacerlo (12 goles y 12 asistencias en esta temporada) y el Everton se resquebrajó por la banda derecha, con Stones de titular (se le va Sterling en la jugada del segundo y no marca a Agüero en el tercero y definitivo, con otra pérdida en salida de balón entre medias), hasta el punto de que tuvo que entrar Coleman en el tramo final. Con un Fernandinho imperial en su posición de contención, con un Agüero tocado por la varita y con un De Bruyne en versión express, el Manchester City demostró que, en sus ratos buenos, es demoledor.

FINAL, 28 DE FEBRERO: LIVERPOOL-MANCHESTER CITY

Foto de portada: Focus Images Ltd

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