Toshack, leyenda del pasado e influencia del presente

Han pasado los años, pero John Benjamin Toshack sigue siendo un hombre venerado en el Swansea City. Fue allí donde se hizo un nombre como técnico, y lo logró con una hazaña irrepetible. Llegó a los 29 años para convertirse en entrenador-jugador tras una exitosa carrera como futbolista en el Liverpool. El Swansea estaba en la cuarta división. “En esa época era muy habitual que los jugadores de élite acabaran su carrera en clubes de divisiones menores y empezaran allí a practicar como entrenadores. Esa doble función no era una excepción, sino que estaba muy extendida”, cuenta Toshack.

El entrenador del Swansea en aquella época era Harry Griffiths. Toschack pidió que se quedara como ayudante. “Él conocía el club, conocía a los jugadores, conocía la categoría. Yo no. Así que pensé que me podía ayudar mucho”, recuerda. Griffiths murió la mañana del día en el que el equipo iba a ascender a la tercera división. De repente, cuando estaban preparando el partido contra el Scunthorpe United. “Fue terrible. Lo recuerdo aún de manera nítida. Estábamos en la sala de los médicos y se desplomó. Hubo mucha confusión sobre si se debía jugar o no el partido, y al final se jugó. Ganamos y ascendimos aquella tarde, pero obviamente no había nada que celebrar”.

El recuerdo de Griffiths fue una inspiración para el Swansea, que ascendió luego dos divisiones más hasta llegar a la máxima categoría del fútbol inglés por primera vez en 1981. Consiguió tres ascensos en cuatro años, algo que solo el Wimbledon logró igualar posteriormente. Y la heroicidad no acabaría ahí. En su temporada de debut en la élite, el equipo galés fue líder de primera división en varias fases de la temporada. Finalizó sexto, y lo hizo con una plantilla con muy poca experiencia entre los grandes. “En la alineación del primer partido ante el Leeds, que ganamos por 5-1, había cuatro jugadores que habían estado con Harry en la cuarta división y que habían logrado los tres ascensos”, cuenta Toshack. Sin embargo, el Swansea no pudo consolidarse en la élite, y descendió el año siguiente. No volvería a primera división hasta el 2011, con Brendan Rodgers en el banquillo.

Pese a que el equipo sufrió dos descensos consecutivos, Toschack se marchó de Swansea con mucho prestigio. Lo fichó el Sporting Clube de Portugal, que sería su puerta de entrada a la Europa continental. Luego llegarían los éxitos con la Real Sociedad y con el Real Madrid. Toshack no volvería a entrenar al Swansea City, pero su opinión siempre fue importante y colaboró en el diseño del proyecto exitoso del presente. Él fue quien recomendó a Huw Jenkins que fichara a Roberto Martínez cuando el de Balaguer no tenía ninguna experiencia como entrenador y aún estaba jugando en el Chester. “Yo conocía a Roberto porque ambos acudíamos a menudo a comentar fútbol español para Sky Sports. Él jugaba en el Swansea y yo era el seleccionador de Gales, así que muchas veces íbamos juntos en coche hacia Londres. Hablábamos mucho de fútbol. Roberto, en su infancia, era seguidor del Barcelona, y en esa época yo entrenaba al Real Madrid. Surgieron grandes conversaciones y me di cuenta de que tenía todas las condiciones para ser un gran entrenador. Así que, cuando Huw Jenkins me preguntó si quería volver a dirigir al Swansea, le dije que no, pero que tenía a la persona ideal para iniciar un nuevo proyecto. Le hablé de Roberto y lo fichó. Creo que allí empezó un poco todo, porque si te das cuenta el Swansea actual juega el mismo tipo de fútbol que implantó Roberto”.

Roberto se fue y luego llegaron Paulo Sousa y Brendan Rodgers. Este verano, el club se quedó de nuevo sin entrenador y Jenkins volvió a preguntarle a John Toshack. Y Toshack le recomendó que fichara a Laudrup. Mañana Toshack estará en Wembley. Se acordará de Harry Griffiths y de cómo era el Swansea City cuando él llegó en 1978. Pocas personas vivirán con tanta emoción la final ante el Bradford.

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