Va a ser magnífico

Acaba de terminar la semifinal. El Bradford City espera rival para la final de la Capital One Cup.

– Periodista: ¿Cuándo empezaste a creer que podíais conseguirlo?
– Matt Duke: Es que todavía no me lo creo.

La vida de Matt Duke, portero de 35 años del Bradford City, sufrió un duro golpe en 2008. Le diagnosticaron cáncer de testículo cuando estaba en el mejor momento de su carrera. El 3 de enero recibió la mala noticia y se operó a los dos días. Por aquel entonces era el guardameta del Hull City. “En cuanto se menciona la palabra cáncer empiezas a temer por tu vida”, recuerda. Su tratamiento fue un éxito y en marzo volvió a una convocatoria debido a la lesión de otro de los porteros del equipo. Esa misma temporada Duke estuvo en Wembley el día en el que el Hull ascendió a la Premier League. Ganaron 1-0 al Bristol City con gol de Windass. En realidad nunca llegó a ser un portero destacado y, tras varias cesiones, terminó saliendo del equipo para fichar por el Bradford. El 3 de enero de 2011 nació su segundo hijo, el mismo día en el que tres años antes cambió su vida. Cada año por esas fechas acude a hacerse revisiones sobre su enfermedad, pero todo ha quedado en el pasado mientras intenta superarlo con su familia.

Matt Duke fue nombrado mejor jugador de la ida de la semifinal contra el Aston Villa.

El domingo, Matt Duke vuelve a Wembley.

La vida de Jake Turton, aficionado de 9 años del Bradford City, sufrió un duro golpe en 2009. Le diagnosticaron un tumor que se había expandido por su columna. Tras la operación estuvo diez semanas en coma y varios meses de quimioterapia. Aunque sonreir no se le ha olvidado, Jake Turton ha tenido que volver a aprender a andar y caminar en este tiempo. Su padre se puso en contacto con el club antes de la semifinal contra el Aston Villa para que Jake acompañase a los jugadores al saltar al campo. Lo hizo. Y se clasificaron. El capitán Gary Jones fue cazado por todas las cámaras de televisión cuando, tras el pitido final, se acercó al lugar que estaba Jake en la grada y le dio un beso. A partir de ese momento, todos los hinchas del Bradford se movilizaron para solicitar a la Football League la posibilidad de que Jake Turton acompañe a los futbolistas al salir del vestuario en la final contra el Swansea. El único inconveniente de esta petición es que el club ya había elegido a otro chico, Ryan Siddall, de 12 años, que sigue vivo porque en 2006 su padre le donó el riñón que necesitaba tras haber nacido con una enfermedad renal. Sin embargo, la organización aceptó la propuesta.

El domingo, Jake Turton y Ryan Siddall estarán en Wembley.

La única relación entre las dos historias es una enfermedad y un club de fútbol.

¿Que por qué las he unido?

Porque unido es como el Bradford City ha conseguido llegar a la final de Wembley.

“Sólo sé que va a ser magnífico”, Matt Duke.

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