Luto por Chapecoense

Foto: Clube Atlético MIneiro.

Una de las historias de fútbol más bonitas del siglo XXI ha degenerado en una de las peores tragedias de las últimas décadas. Chapecoense se había convertido en el David de la Copa Sudamericana, ese equipo modesto capaz de derrotar a todo tipo de gigantes. Ya avisó el año pasado, cuando derrotó a Club Libertad de Paraguay y estuvo muy cerca de eliminar a River Plate. Y se superó esta temporada, cuando contra todo pronóstico eliminó a Independiente, Junior de Barranquilla y San Lorenzo en un cruce con suspense hasta el último suspiro.

El último obstáculo para alzar su primer gran título era Atlético Nacional, el gigante más en forma del continente, en su regreso a un país que les traía buenos recuerdos. En Colombia, Chapecoense ya había perdido contra Junior, en la ida de un cruce que luego logró remontar en casa. Se repetía el patrón en la final: ida fuera y vuelta ante su afición. Pero ni siquiera podrá disputarla. El avión que trasladaba a futbolistas, directivos del equipo brasileño y periodistas no llegó a su destino. La fábula de ese club modesto que en 2009 militaba en la cuarta categoría del fútbol brasileño y que siete años más tarde aspiraba a hacer historia si derrotaba al mejor equipo de la confederación en la final de una competición continental ha sufrido un desenlace tan abrupto como triste. El relato destinado a convertirse en el cuento de hadas perfecto se ha convertido en una película de terror. La final, evidentemente, se ha suspendido. Es lo de menos ahora mismo.

No hay mejor manera posible para homenajear a las 71 personas fallecidas en el Vuelo 2933 de LaMia, procedente de Bolivia, que recordar la hazaña lograda gracias a su esfuerzo, dedicación, tesón y, sobre todo, ilusión. Es imposible comprender su éxito deportivo sin la vertiente humana. Ojalá todos podamos aprender de lo que nos ha enseñado Chapecoense con su forma de alcanzar los éxitos. Que, además de derramar lágrimas por la tragedia, su gesta no sea en vano, porque trasciende los méritos puramente futbolísticos.

Ojalá no volvamos a lamentar más episodios como los del 4 de mayo de 1949 en Superga, el 6 de febrero de 1958 en Munich o la selección zambiana desaparecida en la costa de Gabón el 27 de abril de 1993. Ojalá el 28 de noviembre de 2016 sea el último accidente de una lista demasiado larga. DEP.

Foto de portada: Clube Atlético Mineiro.

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7 comments

Vaya tragedia….

La ciudad (e incluso la región) estaba eufórica por la clasificación histórica a una final continental, y en 4 días se desmorona todo. Cuando más estaban disfrutando de su equipo…

Una pena lo del Chape. “…dicen que todo es ponerse y te acabas haciendo del CHAPECOENSE…”

Descansen en paz.

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