La Fiore menos “montellista” se mete en la final de Roma

Artemio Franchi Fiorentina Fuente: Lauren (Creative Commons 2.0)

La noche de Florencia nos recordó que cuando la ilusión es máxima y la urgencia nace de la historia al hincha apasionado de un club de fútbol le importa poco el cómo. Muchas veces elogiado por ser el equipo más asociativo y con más gusto por la pelota de toda la Serie A, la Fiorentina se clasificó para la final de la Coppa de Italia sufriendo, resistiendo, agarrada a las intervenciones de su guardameta y metida atrás ante el acoso arrollador de un Udinese que jugó casi siempre en campo contrario y dispuso de grandes ocasiones para, al menos, forzar la prórroga.

Aunque no sabemos qué habría ocurrido si el cuadro de Montella no se hubiera puesto 1-0 tan pronto. El partido, de hecho, tuvo un guión hasta el minuto 14, cuando Pasqual remató de volea una asistencia de cabeza de Joaquín, y uno muy distinto a partir de entonces. Ese gol cambiaba el signo de la eliminatoria y obligaba al Udinese a abrirse. Quizá consciente de lo letal que resulta Antonio Di Natale con espacios, il Aeroplanino decidió no dejárselos. O quizá no: quizá fue el volumen de juego de ataque del Udinese, especialmente cuando coincidían en el costado izquierdo Gabriel Silva, Roberto Pereyra y Bruno Fernandes, lo que obligó a los viola a meterse en su área.

En cualquier caso, estar tan encerrada no ahorró a la Fiore un sufrimiento permanente hasta el último minuto. El guardameta brasileño Neto estuvo sensacional en varias intervenciones de mérito y el Udinese se marchó al Friuli pensando que mereció mejor suerte. De todos modos, quizá se podría haberle pedido más a Luis Muriel, autor del 2-1 en la ida y de nuevo solución de emergencia en la última media hora, cuando tuvo un mano a mano en el descuento. Le faltó al colombiano la pegada que mostró hace siete días. La que sí había tenido su compatriota Cuadrado, que en una contra iniciada por David Pizarro -generador de los dos goles-, le había dado a la Fiore un margen superior para que un gol en contra no pudiera suponer una eliminación fulminante. El trallazo desde fuera del área de Cuadrado -ex jugador del Udinese, encima- fue tan espectacular como su torpeza viendo una amarilla en el 92′ que le impedirá disfrutar de la final de Roma. Una final que celebró apasionadamente la hinchada viola, que se quedó más de diez minutos saltando y cantando en un Artemio Franchi que presentaba un aspecto extraordinario con casi 30.000 hinchas. Les importó poco que, por una vez, la Fiore de Montella no fuera el equipo encandilador de casi todas las semanas. La primera final desde 2001 justificaba una euforia tan abiertamente expresada.

Foto de portada: lauren (bajo licencia Creative Commons)
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3 comments

No entiendo que haya tanta admiración con Cuadrado. Sí, está haciendo muy buena temporada, y ha metido golazos… pero a mí me parece un jugador todavía por pulir, y demasiado individualista. Veo bastantes partidos de la Fiore, y hay infinidad de jugadas en las que se ve el pase claro, y él, con la cabeza gacha, como los carneros, revolucionado, se empeña en recortar y soltar el trallazo con la derecha. Cuando entra, chapeau, golazo, pero creo que debería tener más pausa y criterio, y sería un jugador mucho mejor. Por cierto, Forlín corriendo es muy, muy gracioso jejeje.

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