Aficionados del Croix por un día

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La victoria sin brillo que el Lille OSC consiguió ayer ante el Iris Club de Croix no pasará a la historia del fútbol francés más allá de la anécdota del retorno de los Dogues al que fuera su estadio hasta 2012, el Lille Métropole, aunque esta vez en condición de visitantes. Sin embargo, este partido de dieciseisavos de Coupe de France sí que pasará a la historia de la pequeña localidad de Croix, pocos kilómetros al noreste de Lille. Su equipo, el Iris, había pasado cinco rondas de la competición copera hasta llegar a medirse con el todopoderoso equipo de la capital de la región, el LOSC. Líder imbatido del grupo B de la CFA2, la quinta división gala, el conjunto croisien está haciendo una temporada espectacular hasta la fecha y en MI nuestra pasión por la Coupe nos impulsó a hacer que un enviado especial pusiera rumbo a Croix para vivir con ellos su día grande.

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Puntos de interés en Croix. Foto: marcadorint.

A Croix se llega en apenas un cuarto de hora con el metro desde el centro de Lille. Al visitante atento no le pasará por alto el cambio de paisaje respecto a la capital, que pasa de los comercios y edificios propios de un eje comercial a un encantador conjunto de casas adosadas y jardincitos verdes de una zona residencial. Y es que esta historia de David contra Goliat no es una más de tantas otras en las que un club pequeño logra enfrentarse a uno profesional, sino que en este caso era como enfrentarse a una suerte de hermano mayor. Como es lógico, la mayoría de los ciudadanos de Croix –incluyendo a muchos jugadores del propio Iris- son normalmente aficionados del LOSC por cuestión de proximidad, pero esta vez hacían una excepción para animar a su equipo local.

Salimos del metro, nos encontramos ante el Hôtel de Ville (el ayuntamiento) y un cartel nos indica que tienen un responsable de deportes, así que decidimos entrar a hablar con él para ver qué opina sobre el partido:

Nuestra ciudad es muy futbolera y mayoritariamente del LOSC, pero no dudo que hoy irán todos con el Croix”, nos asegura. Como cargo municipal le preguntamos también por la repercusión del partido para la ciudad: “Para una ciudad pequeña como la nuestra conseguir repercusión mediática a nivel nacional es importante y muy difícil”, y sobre el escenario del partido, el funcionario nos comenta que era imposible jugarlo en Croix porque “no hay suficientes gradas ni servicios, no se podía conseguir la homologación para un partido de dieciseisavos de Coupe de ninguna manera”.

Que el terreno de juego no reúna las condiciones para un partido de tal magnitud nos despierta curiosidad, más incluso que si se tratase del mayor estadio de Francia, así que decidimos ir a verlo in situ. En efecto, el campo es como suele ser un campo de un equipo en el quinto escalafón futbolístico de su país. De hierba artificial y muy modesto, el Stade Henri Seigneur tiene una infraestructura más pensada para el fútbol base y las cervecitas en el bar que para acoger en partido oficial a un equipo en puestos de previa de Champions sólo por detrás de PSG y Mónaco. El ambiente está revolucionado pese a que no hay demasiada gente porque es la mañana de un martes laborable. Hay carteles que anuncian el partido, un diario regional ha sacado un reportaje de varias páginas sobre el equipo y se han editado camisetas y bufandas especiales para el acontecimiento.

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Camiseta conmemorativa. Foto: marcadorint.

Nos ponemos a hablar distendidamente con unos aficionados en el bar del campo sobre el partido y la temporada, pese a que la Escuela Oficial de Idiomas no nos había preparado para entender del todo el endemoniado acento del norte de Francia. Cuando explicamos que venimos de MI nos presentan a Alain Penet, el carismático presidente honorífico de la entidad, que accede a una pequeña conversación a caballo entre la entrevista y la charla entre amigos. Penet nos explica que lleva 46 años de sus 71 años vinculado al club, que entró como delegado de un equipo de la base y ha hecho de todo en el Iris, hasta llegó a ser presidente. Estamos hablando con quizá la máxima institución del IC Croix.

Mientras tanto los teléfonos del club no dejan de sonar y Alain sonríe: “En los últimos días no han parado de venir televisiones, diarios y radios a hablar con nosotros; ¡incluso vosotros venís desde España!”. Sobre el partido se muestra realista: “No tenemos casi opciones de ganar y está asumido, pero pese a todo, algo de esperanza hay. Prometo que tenemos un buen equipo ¡por algo somos los líderes de nuestra liga! Llevamos 16 victorias y 2 empates”.

Además, las buenas relaciones con el Lille no son sólo de boquilla. Según nos explica, el Iris cuenta con varios jugadores que han pasado por las categorías inferiores del LOSC y cuando un joven despunta en Croix están contentos de verle partir a la capital para jugar.

El partido también será un regalo en términos económicos, “para un presupuesto amateur como el nuestro, conseguir unos 130.000€ extra en entradas será una ayuda increíble, no esperábamos llegar tan lejos”, nos detalla.

¿Pero cuál era el objetivo del club para esta temporada? El Iris ya había sido ambicioso desde el principio, Alain confiesa que quieren ganar la liga y subir a CFA… Pero que en Copa esperaban como mucho hacer un buen papel hasta treintaidosavos de final y, siguiendo la lógica, caer eliminados por un equipo de superior categoría. Ya habían incluso superado el objetivo. Nos despedimos de Monsieur Penet, que antes del adiós añade tintes históricos al partido y nos cuenta que es la primera vez que su equipo juega contra uno de Ligue 1 y es también la primera vez que llegan tan lejos en la Coupe.

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Alain Penet, presidente honorífico de la entidad. Foto: marcadorint.

A la salida del Henri Seigneur decidimos dar una vuelta por Croix y buscar algún sitio para comer. Algunos carteles anuncian el partido y hay bufandas del equipo colgadas en un par de bares del centro, pero la ciudad tiene poco más. De hecho, sabemos que es el centro porque acabamos de salir de la estación de metro Croix Centre y se vislumbra una pequeña iglesia en obras. Nos hubiera gustado que MI se hubiera estirado y hubiera invitado a un restaurante italiano de cinco estrellas a su enviado especial, pero vamos a lo fácil y acabamos en un McDonald’s. Y un pequeño gesto como ése nos hace descubrir que algo ha cambiado en Croix, que el partido de esa tarde es relevante. Resulta que los restaurantes metropolitanos de esa franquicia tienen un acuerdo con el LOSC. Facilitan promociones, entradas, y tienen hasta un póster del equipo colgado. Pues hoy, además de eso, el Croix se ha hecho un hueco en su propia ciudad y también hay colgado el cartel de su partido, editado por ellos en un DIN-A 4 y sin lujos de diseño gráfico.

Ya vamos hacia el partido y oscurece temprano. Hemos decidido que aislarnos en una cabina de prensa tiene poco que ver con el tipo de reportaje que estamos haciendo, que nos interesa la proximidad, la afición. En especial, por supuesto, la del equipo que ejerce de local en un estadio que le es anormalmente grande, pero que casi se les queda pequeño. La afición croisien se ha agrupado en uno de los laterales y el otro es para los lillois, pero ¡sorpresa!; los supporters del equipo que está cuatro divisiones por debajo casi triplican a los del grande en su antigua casa.

El partido empieza y el Iris sale al cien por cien espoleado por el ambiente, por el estadio y porque llevan días ilusionados con ese partido; el LOSC casi se pasea por el campo, con la tranquilidad de pensar que ganaran fácil. Hasta ocho cambios ha introducido René Girard respecto al once que perdió hace unos días en liga en Saint-Étienne, pero eso no quita mérito a un Iris que lo intenta jugando de igual a igual. Y quizá en unos minutos bajen el físico y el LOSC se crezca, pero eso no sucede: el Croix no sólo juega con ganas sino también de manera inteligente. Tiene una línea de cuatro atrás muy bien posicionada que presiona constantemente e intenta rechazar hacia arriba todo lo que puede. Fruto de esos balones largos y de la pasividad de los dogues llegan las primeras ocasiones del conjunto de CFA2: De Araujo y Lorthois, muy activos por banda, consiguen conectar tiros que obligan a intervenir a Elana. Si cada jugada en la que su equipo pasa de medio campo hace vibrar a la afición, cuando se llega con claridad más de uno se plantea si el milagro es posible. La lógica tarda 17 minutos en imponerse, los que tarda el primer gol del LOSC. Centro de Soumaoro y remate de cabeza de Kjaer para batir a Dufour. El gol, no obstante, no hace bajar los brazos a un Croix sin nada que perder.

El Lille controla el partido aunque sin generar ocasiones y los locales aprovechan las contras para intentar poner en peligro a un equipo profesional. Poco a poco, mientras los aficionados inventan nuevos cánticos para un club al que no están acostumbrados a animar, los jugadores de Jean Antunes se lo empiezan a creer y incluso juegan elaborando jugadas más allá del pelotazo y a correr, se gustan. Llegamos al descanso recordando la conversación matinal con Alain en la que nos ha asegurado que este año tenían buen equipo. Estamos de acuerdo.

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El Croix dio la talla. Foto: marcadorint.

En la segunda mitad el Lille sigue dormido, tranquilo, con una seguridad pasmosa pese a que en cinco minutos un equipo amateur les crea tres ocasiones claras. Quizá la tranquilidad era justificada, pues en menos de un cuarto de hora y sorprendentemente a la contra De Melo pone el 2-0 con otro cabezazo. El partido está donde quieren los visitantes, casi dormido, con algunos tiros lejanos por parte de ambos equipos que no llevan demasiado peligro. Un claro penalti sobre Rozehnal puede acabar de matar al Croix pero Mendes no tiene la puntería fina y falla (70’). Los últimos veinte minutos son de calma para unos y de garra por parte de los otros, quizá no tanto en busca del empate sino de al menos un gol ante un grande. Y se pudo haber conseguido, pero lo que llegó en una nueva contra fue el tercero del Lille sin despeinarse. Origi sólo necesitó empujarla para hacer el 0-3 en el 88’ y dar por finiquitado el partido.

Tras el encuentro hablamos con algunos aficionados de ambos equipos para analizar sus impresiones. Los dogues habían cumplido el trámite y no transmitían una satisfacción especial, y los croisiens ya se esperaban la derrota y estaban encantados con la imagen dada por su equipo. Nada nuevo bajo la niebla de la región Norte de Francia, ninguna sorpresa, pero un sueño cumplido y un día histórico para una pequeña localidad del Lille metropolitano. Y es que esta es la grandeza de la Coupe de France: que es de todos, grandes, pequeños y medianos. Al día siguiente, cualquier habitante de Croix se pudo sentir orgulloso de leer en los diarios nacionales titulares como “el pequeño cae con la cabeza bien alta”.

Consulta el resto de textos sobre la Coupe de France en una ronda de dieciseisavos de final en la que MI cubrió hasta tres partidos desde el estadio

Foto de portada: marcadorint.

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